El futuro se impone: la tecnología, arma de doble filo en la música
La adopción masiva de herramientas tecnológicas de parte de artistas y escuchas ha modificado la industria. Los cambios han dividido las opiniones entre los que celebran su irrupción y aquellos que la condenan

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de diciembre.- La tecnología ha revolucionado la industria musical en todas sus aristas. La concepción, grabación, edición, distribución y consumo de la música ha dado un vuelco en los últimos años.
Los paradigmas que regían el pasado han evolucionado y han obligado a los protagonistas a sumarse a una revolución que no espera por nadie. Los cambios, sin embargo, no han sido del agrado de todos.
A saber. Con el avance de la tecnología —y con el descenso en los costos que ha provocado su adopción masiva— los artistas han encontrado herramientas al alcance de un click. Estudios caseros, software especializado y la posibilidad de editar un disco de manera casi artesanal he provocado un boom en la aparición de nuevas propuestas. En estos días, casi cualquier persona con inquietud musical puede grabar un disco y ponerlo en línea con una mínima inversión económica, con la esperanza de que su proyecto llegue al oído de miles que con suerte lo catapulten a la fama.
Del lado de los escuchas la situación es similar. El streaming, gratuito o con rentas que promedian los 100 pesos mensuales, las descargas digitales y la portabilidad han provocado que el consumo se dispare. La gente quiere más y los artistas, en un afán por permanecer vigentes, parecen dispuestos a saciar la demanda. Las canciones se consumen y se explotan, su éxito parece efímero, y se multiplican los “one hit wonders”. Son pocos los sencillos que trascienden el tiempo. ¿Alguien apuesta por Psy y su Gangnam Style o por Los Vázquez Sounds y su cover de Rolling in the Deep?
“Ahora la gente escucha algo muchas veces por poco tiempo y ya, busca algo más. AC/DC ha estado ahí por muchos años, con varias generaciones, por varias razones. En general porque nunca nos hemos preocupado por complacer a la gente con nuestra música y en particular porque no tenemos ningún problema en que la gente consuma nuestra música en uno u otro formato”, dijo Angus Young, guitarrista de la banda australiana, quien agregó que en este momento es inútil quejarse de unos cambios que parece no se detendrán.
Reconoció que los artistas deben adaptarse a los nuevos modelos, una idea que no es del agrado de todos. Alan Parsons, quien trabajó como ingeniero de audio para Pink Floyd y The Beatles y quien ha construido una sólida carrera como intérprete y compositor, tiene una postura crítica contra la adopción masiva de la tecnología pues es, desde su perspectiva, la gran responsable de la interminable crisis por la que atraviesan disitntos sellos discográficos alrededor del mundo.
En particular apunta a los consumidores, a quienes pocas veces se les retrata como los culpables. Según Parsons, las malas elecciones de la gente han afectado.
“En definitiva no es una buena época para la música y eso pasa mucho porque el consumidor hace malas elecciones. Empezó por aceptar el mp3, como lo hizo antes al apoyar el formato VHS sobre el Betamax; aceptó que tenía que escuchar en unos diminutos audífonos con muy pobre calidad y no dijo nada cuando marcas como Google o Amazon empezaron a venderles canciones desechables. El conjunto de todo eso ha golpeado fuertemente a la industria”, dijo el músico inglés, quien en un tono más catastrófico incluso apuntó al fin de la edición de nuevos discos en caso de que la tendencia se mantenga.
La razón, explicó, tiene que ver con el poco dinero que se hace de la venta de discos. Así, comentó, los nuevos artistas dejarán de grabar cuando se den cuenta de que el proyecto no es redituable.
“Si no hay ganancias, qué caso tiene para los artistas seguir grabando. Uno invierte tiempo y dinero en un proyecto y resulta frustrante que a final de cuentas no haya una recompensa económica. Sucede en la música pero en el cine pasa algo similar. Habrá un punto en que nadie quiera grabar o filmar si no hay algo de retorno”, dijo el británico en entrevista con Función.
En un tono similar, aunque menos drástico en su diagnóstico de la industria se pronunció Ian Gillan, vocalista de la legendaria banda Deep Purple, quien dijo que los artistas no tienen muchas opciones. O se suman a la revolución digital o están condenados al olvido.
“Siempre he preferido el sonido de antaño pero tampoco pienso que lo que se vive ahora sea el fin del negocio. Nosotros hemos grabado discos por casi cuarenta años y hemos pasado por todos los formatos —del vinil, al casette, a los discos compactos a los archivos digitales y ahora al streaming— y de todos hemos sacado el lado positivo. Habrá a quien no le guste el sonido de ahora pero en realidad eso tiene que ver más con tus propias habilidades y aptitudes que con la tecnología que uses para grabar”, comentó el líder de la banda responsable de canciones como Lazy, Smoke On the Water y Black Night, entre otras.
El impacto de los servicios digitales, que según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) ha provocado que el negocio digital crezca hasta en un 39 por ciento alrededor del mundo, no puede ser juzgado pues, para bien o para mal, es algo que se ha establecido como norma, dijo David Bisbal.
“El disco aún tiene un valor importante, para nosotros como artistas y para el músico. Es cierto que quizá el producto físico ha sufrido un revés, pero en contraparte tenemos los servicios de streaming que han crecido y que nos han servido como plataformas para poner nuestra música al alcance de todos. Lo que sucede es que los artistas tenemos que adaptarnos a los tiempos que corren”, aseveró el español.
Otros, como Nick Jonas, tampoco han querido enfrentar la inercia que parece inevitable.
“Todos hemos tenido que aprender bajo este nuevo esquema en el que existen muchos caminos para que la gente consuma música que al final es lo más importante. Los cambios son emocionantes y normales y no tienen que afectar la calidad de la música”, apuntó el joven cantautor que actualmente promueve su disco homónimo.
Pioneros en el uso de plataformas digitales, los integrantes de Nortec Collective alzan la mano como parte del grupo beneficiario de la revolución tecnológica. Según Pepe Mogt, el proyecto de Nortec nació con la intención de compartirse tanto como fuera posible. Por ello, desde su lanzamiento en 1999, pusieron en la web Nortec Sampler para su descarga gratuita. Desde esa época hasta la fecha acumulan más de tres millones de descargas gratis.
“Nuestra idea siempre ha sido llevar nuestra música a tanta gente como sea posible. Cuando lo hicimos en 1999 la gente nos decía que estábamos locos, que estábamos regalando nuestro trabajo, pero desde entonces no hemos cambiado nuestra filosofía", explicó Mogt.
Los integrantes de Twenty One Pilots, el dúo estadunidense, tienen otra explicación. La música es un fenómeno social que debe compartirse y por ello la tecnología no afecta o beneficia.
“Antes ibas a una tienda y pedías una recomendación. Ahora haces lo mismo pero con las listas de tus amigos en línea. Ves recomendaciones y les das una oportunidad. ¿Es un mercado más competido? Sin duda, pero eso es bueno porque entonces sólo los productos que tengan calidad van a brillar", dijo Tyler Joseph, vocalista de la banda.
La calidad, agregó, no está relacionada con las plataformas que se usen para crear o distribuir la música sino con la necesidad de cada artista de plasmar su visión creativa.
“Prefiero escuchar la grabación amateur de un chico que una repetición sin remedio de una fórmula pop año con año. Quizá no lo grabó en el mejor estudio o con las mejores herramientas pero gracias a la tecnología lo pudo dar a conocer y eso es lo que tenemos que valorar”, concluyó Joseph.
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