Fátima Bosch: calladita no se ve más bonita
La Miss Universe 2025 aprovecha cualquier oportunidad para resaltar que el valor de la mujer va más allá de su apariencia física

Se sabe centrada y también comprometida con su corona, pero Fátima Bosch, Miss Universe 2025, también es una chica de 25 años que en ocasiones reacciona como cualquier persona. Fue en enero pasado que la mexicana ganadora del certamen visitó Guatemala... y ahí dejó ver esa parte humana que tiene. Rodeada de niños de la Fundación Margarita Tejada, Fátima no dudó en jugar con ellos y para hacerlo no podía lograrlo caminando o corriendo en stilettos de 10 centímetros. La reacción lógica: se los quitó y rompió con todo protocolo.
“Fíjate que sí se rompió un protocolo. Siento que hay protocolos, pero a veces hay momentos, lugares y situaciones, por ejemplo, estando ahí con los niños que dices ‘es que no existen protocolos para el amor, para convivir y conectar con la gente’, entonces, no me voy a poner a correr en tacones porque eso no existe y tampoco somos un robot y tampoco somos perfección, somos humanos y eso es lo que yo también quiero que las niñas vean en mí y puedan identificarse, de que pueden ser una chava que se puede poner tacones y quitárselos para jugar.
“En ese momento, la verdad como que no lo pensé mucho, fue como de ‘ay, me estorban, me los quito’ y ya después que corrí tenía todos los pies negros, era como ‘ay, perdón’, ya sabes, pero no sé, siento que fue algo que salió natural y se dio el momento”, compartió la reina con Excélsior durante su visita a las instalaciones de Grupo Imagen.
Y es justo eso lo que la hace brillar, su espontaneidad y autenticidad. Por esta acción, en Guatemala la comenzaron a comparar con Lady Di, y cuando alguien se lo menciona no puede ocultar esa sonrisa y esa subida de color que aparece cuando se siente que el halago es abrumador, pero finalmente ella sabe qué es lo que realmente quiere.
“Para mí es un honor que la gente me compare con ella, porque bueno, es una mujer que yo admiro y que sin duda rompió protocolos, que hizo historia, pero me encantaría que me dieran la oportunidad a mí como Fátima Bosch de escribir mi propia historia y que conozcan quién soy”, dijo.
En noviembre pasado, Fátima se coronó Miss Universe 2025 tras haber vivido un percance con Nawat Itsaragrisil, presidente de Miss Universe Tailandia, donde se le vio al empresario tratar de controlar las acciones de las participantes, en específico de la mexicana, y fue en ese momento cuando la originaria de Teapa, Tabasco, demostró que si quiere ser la voz de otros, primero tendría que defender la propia.
“Definitivamente fue un momento cúspide que fue en el que creo que el mundo conoció quién era Fátima Bosch, cuando un señor trató de humillar no solamente a mí, sino a mis compañeras. Y yo tomé la iniciativa de alzar la voz, no solamente por mí, sino por todas las niñas que estábamos ahí porque yo creo que todas las mujeres merecemos respeto y después todo se desenvolvió muy rápido. Creo que siempre hay que alzar la voz por las cosas correctas. Nos han enseñado que calladitas nos vemos más bonitas y yo no creo que eso sea lo correcto, no es el mensaje que le quiero dar a las futuras generaciones que están por venir.

“Pienso que mi reinado empezó de una manera que tal vez yo no esperaba que empezara o nunca había un reinado igual, de una manera, polémica, con muchas cosas, pero yo creo que el silencio también es algo poderoso. No te tienes que caer en un lugar donde tienes que demostrar quién eres y yo creo que el trabajo habla más que mil palabras. Me he dedicado a trabajar y creo que la gente se está dando cuenta del porqué de muchas cosas y que hoy en día no podemos basar todo en el físico, porque las mujeres tenemos cosas más profundas que ofrecer”, subrayó.
El camino no ha sido sencillo. Desde la preparación para llegar a Miss Universe México y después a la final en Tailandia, Fátima ha demostrado –primero a ella y después al mundo— que tiene su objetivo muy claro, que el empoderamiento de la mujer es importante en todos los niveles y que todos los días tiene retos que superar.
“En otros años, naturalmente tenías la corona y acababa el asunto, pero no sé si lamentable o afortunadamente el certamen de este año fue muy mediático. Entonces, libremente sí digo, tengo una lupa viéndome todos los días, qué hago, qué no hago y al principio sí era muy estresante. Es muy estresante tener tanta exposición pública y que te exijan como si fueras un servidor público, no te exijan más que a un presidente.
“Entonces es muy raro porque yo creo que el empoderamiento de la mujer no se debe de confundir y recibir muchas etiquetas que no era lo suficiente alta, lo suficiente bonita, lo suficiente delgada, que no tenía mucho gusto. Creo que ahí es cuando te das cuenta que todavía, como sociedad, tenemos que cambiar muchas cosas para que las futuras generaciones no piensen que nos van a venir a medir nuestro valor como mujer por cuánto nos mide la cintura. Entonces, todo ha sido muy rápido, muy mediático, pero tengo las herramientas emocionales para saber sobrellevarlo y saber también a qué darle mi atención, que yo creo que cuando tienes un propósito claro, el ruido no te mueve”, explicó.
A sus 25 años está consciente de que ha dejado de hacer muchas cosas propias de su edad por atender el trabajo que hoy tiene, pero también ha aprovechado para que a esa agenda que dicta Miss Universe ella aporte una de las cosas que más le apasionan: la filantropía.
“Soy una empleada, yo trabajo para Miss Universe y ellos deciden la agenda. Lo que sí pude negociar con ellos es que yo desde hace 10 años hago filantropía, trabajo en un hospital en Tabasco, en la parte de oncología, también he hecho diseño sustentable y he apoyado causas de migración, el cuidado de la mariposa monarca, entonces fue como un negociar de ‘a mí esta plataforma únicamente me interesa por la filantropía y por cómo esa corona puede impactar en la vida de los demás. Fue el medir, cumplir obviamente con todas sus actividades, pero también las que a mí me interesan por este año. No tengo toda la libertad claramente, porque es un trabajo, pero cumplimos con la agenda y podemos hacer filantropía, entonces como que vamos de la mano.
“Apenas gané pude ir a Tabasco a ver a mis niños del hospital, me dejaron estar con ellos, les llevé juguetes que cada año en Navidad siempre les llevo, llevamos iPads, estuvo increíble, pero eso es una iniciativa personal, entonces trato de poder equilibrar la parte que tengo que hacer de trabajo sin dejar la filantropía de un lado, que es lo que a mí me apasiona, y con esta plataforma es cuando más se puede exponenciar.
“Cuando tú tienes un compromiso, sí hay ciertas cosas a las que tienes que renunciar, pero la meta, que para mí es primordial, es ayudar, vale más que cualquier cosa que las personas de mi edad puedan hacer. Yo siempre he sido muy centrada en el sentido de que yo no quiero desperdiciar mi juventud, yo quiero hacer cosas que valgan la pena con mi juventud, entonces desperdiciar la energía de mi juventud no me va a servir, entonces tengo que enfocarla”, concluyó.
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