'No me veo repartiendo tanto amor': Alexis Ayala

El temible Severiano de la telenovela 'La sombra del pasado', reveló que dentro de sus planes ya no está el de volver a ser papá

thumb

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de diciembre.- Alexis Ayala tiene amor a manos llenas. Su esposa, la también actriz Fernanda López, y sus hijas Stephanie y Roberta, son la razón de ser de este malvado villano quien en la vida real no es más que un hombre sincero y de buen corazón. Ayala, quien actualmente forma parte de La sombra del pasado, confesó que no volvería a ser papá.

—Alexis, ¿cómo terminas el año?

Lleno de aprendizaje, de mucho trabajo, de familia, de amigos, de encuentros, de buenos momentos, de vida.

—Importante para ti en todos los aspectos, pero, ¿qué hay del trabajo? Te vemos todos los días a través de la telenovela La sombra del pasado...

Sí, muy feliz de regresar a las telenovelas con Mapat y Marco Vinicio, dirigiendo José Elías Moreno y Mauricio Rodríguez, los escritores han hecho un excelente trabajo y de la adaptación de lo que era El Manantial; ésta es una versión libre ahora. Ya estamos a todo lo que da todos los días a las 7 de la noche.

—Otra vez haciendo un personaje de esos que se lleva la historia, un antagonista a manos llenas...

Sí, caray, otra vez me tocó ser malo ¡qué raro que siga haciéndola de malo! Llevo más de 20 telenovelas y 16 antagónicos, así es que ya no me queda de otra (risas). Este personaje me encanta, porque llega en un muy buen momento porque este 2014 cumplí 25 años como actor, así es que Mapat me premia con este personaje que es muy fuerte en muchos sentidos, el brazo izquierdo no lo tiene, lo pierde en esta primera etapa de la historia, así es que físicamente me conlleva a otro tipo de reto, de movimientos y de conciencia de cómo tengo que moverme y cómo tengo que actuar. Parece sencillo, pero es que cuando tienes un brazo escondido sí te afecta en tu equilibrio para moverte, para caminar, para correr, subirte y bajarte del caballo, no es lo mismo. Estamos acostumbrados a movernos a estar completos. El personaje tiene una discapacidad y eso me hace respetar mucho más a las personas que viven así y que se enfrentan a estos retos.

—¿Cómo practicaste?

Pues se hicieron varias pruebas de cómo funcionaría mejor. La que mejor funcionó fue que el brazo me lo pegaron totalmente al cuerpo, totalmente vendado para que no se viera ningún movimiento para que no se notara absolutamente nada a cámara.

—Severiano Mendoza, tu personaje, está rodeado de grandes actores y de nuevas generaciones...

Efectivamente, mi personaje, por ejemplo, es papá de Pablo Lyle, un joven actor que es muy talentoso y que le echa todas las ganas del mundo, sumamente profesional; además soy esposo de Alejandra Barros, y mis amantes son Susana González y Arlette Pacheco, digamos que es un elenco muy bonito, es chiquito, porque son pocos los personajes. La historia es muy rápida, es interesante.

—Fernanda López, tu esposa, comparte de nuevo el set contigo...

Sí, una vez más estamos haciendo un mismo proyecto, cosa que me encanta. Yo a ella la conocí cuando estábamos haciendo El Pantera, luego compartimos créditos de nuevo en la telenovela Llena de amor, y ahora que nos vuelve a tocar juntos pues es padre.

—¿Se puede separar esa relación personal de la laboral?

Definitivamente. Los dos somos actores profesionales y no tenemos ningún problema en eso. Nos apoyamos en todo momento. Ella se acerca mucho conmigo para orientarla. Yo en el trabajo soy muy estricto, porque lo soy conmigo, no es que lo sea con los demás, del trabajo sale todo. Yo sí veo lo que hago como un trabajo. Es un trabajo que tiene muchas bendiciones, pero no deja de ser eso, te pagan por lo que haces, debes tener una puntualidad, tener una atención y profesionalismo a eso.

LA BODA, SÓLO UN TRÁMITE

—Hablando de Fer no tiene mucho que te casaste, cumpliste otro de tus sueños...

La verdad es que sólo fue un trámite, algo que disfrutamos muchísimo, algo que desde que nació Roberta nos lo planteamos y nos lo prometimos. Nuestra idea era que Roberta estuviera ahí, ya más grandecita como ahora de tres años, tanto del civil como del religioso, y después nos fuimos de luna de miel, que creo fue el mejor viaje de mi vida y no por el lugar a donde fuimos (París, Londres, Roma, Florencia y Venecia) sino por lo bien que nos lo pasamos. Ella y yo siempre hemos sido muy buenos compañeros de viaje y muy buenos amigos y eso nos ha hecho que estemos juntos hasta ahorita. Independientemente del amor, de la familia que ya formamos juntos, del entendimiento que pueda haber entre nosotros, el entendimiento se da a partir de la amistad. Y que después tengas que regar la plantita constantemente también es clave. Como el estar siempre al pendiente de esa persona, ese juego de la seducción que es muy importante. Es muy fácil caer en las rutinas.

—Se fueron a París, ¿verdad?

Sí, nos fuimos a París, Londres, Roma, Florencia, Venecia y luego regresamos a París. Fue un viaje de 16 días los que estuvimos por allá donde conocimos muchas cosas, caminamos, comimos, bebimos, reímos, hicimos todo increíble.

—¿Extrañaron a Roberta?

Mucho, la verdad es que sí nos hizo falta y nosotros le hicimos falta a ella, pero es algo que teníamos que hacer, te tienes que dar el tiempo como pareja, como familia y como papás. Teníamos tres años de no viajar en pareja y creo que era justo y necesario. Ahora vamos a tratar cada año de hacer un viaje como esposos, porque son muy buenos de verdad que sí sirven y mucho. Y tras hacer el viaje de pareja, haremos un viaje en familia con la niña también. Ahora en diciembre nos llevaremos a Roberta a Disneylandia.

—¿Otro bebé?

Yo creo que no, otro bebé ya no. Cuando Fer estaba embarazada habíamos dicho que íbamos a encargar otra vez, pero las circunstancias que Fer vivió y se dieron en ese momento, tanto ella como yo decidimos que ya no íbamos a tener bebés. La verdad es que ya no me veo repartiendo el amor que siento por mi hija la mayor y por mi hija menor con alguien más y sé que se puede, porque en el momento en que nace alguien como dice todo mundo es real, nunca te imaginas que puedes amar a alguien cuando lo vez es impresionante. Fer y yo estamos muy bien como estamos, las abuelas están muy bien como están.

CELEBRA 25 AÑOS COMO ACTOR

—Retomando un poco este festejo, ¿cómo le haces para seguirte viendo bien a través de los años?

(Risas) Muchas gracias. Pues es cuestión de actitud. Los momentos difíciles siempre han estado, pero los momentos difíciles, sin duda, te ayudan a descubrir que hay momentos muy buenos. Uno no puede quedarse con las cosas y también lo tengo tatuado: las tristezas y las alegrías, tres días. Uno no puede quedarse en un mal mundo, porque al pasar del tiempo te arrepientes. Hay que llorar las cosas y sacarlas, volver a empezar. Yo trato mucho de disfrutar mucho lo que tengo, lo que hago, y trato de vivir mi día. Sí me doy cuenta de los errores que tuve ayer para tratar de que mi mañana sea bueno. Yo no puedo echarle la culpa a la gente de mis actos.

—¿Te has perdonado una o varias veces?

Yo me perdono cada vez que puedo. A veces me cuesta trabajo perdonarme cosas de cómo hice esto, y así, porque a veces reaccionamos ante las cosas y las frases hechas están por algo en la vida y no son nuevas y hay una que me encanta que dice: antes de reaccionar, pregúntate qué haría el amor. Y eso es cierto ¿eh?, el amor a mí mismo. Si yo no me tengo amor a mí mismo, no puedo amar a alguien más.

—O sea que eres malo sólo en televisión...

Pues tengo cosas muy malas también afuera, pero no los hago consciente como nadie. Como una maldad de hacer daño, las reacciones se salen de nuestro control. Sé que no le caigo bien a todo mundo, hago mis cosas lo más rectamente posible para mí. No me gusta tener problemas con nadie, sí tengo un carácter fuerte, si acciono ante muchas cosas ya no reacciono.

—¿Cómo trabajas con tu temperamento?

Pues trato de trabajarlo diario, no pienso así cuando tenía 20 años. La madurez te va llevando a ser otra persona. Y la vida te premia.

DICE NO A LA PRODUCCIÓN

—En cuanto a producción, ¿tienes planeado algo?

Ahorita no voy a producir nada. Hay un proyecto en el que hemos estado trabajando un par de años con Sergio Cataño, Armando Zafra y Rodolfo de Anda que es El veneno que ya se habló de eso, pero se frenó. Con la novela no tengo tiempo, pero además tengo que aprender a no partirme en 20 pedazos. Sé de mi responsabilidad como proveedor de mi casa, sé que es mi responsabilidad trabajar, pero ahora ya veo las cosas más paso a paso. Ya no puedo hacer mil cosas a la vez, ya quiero enfocarme en una sola para hacer las cosas bien. Ya no abarcar todo y al mismo tiempo nada. Quiero estar bien, estable con mi familia, luego por eso empiezan las fracturas. Hoy sólo disfruto el presente; ya se acabaron esas épocas en preocuparse en el futuro.

hch

X