No es un premio más

Juan José Serrano

Juan José Serrano

Área común

El pasado 23 de abril, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, correspondiente al año 2025, fue entregado al escritor mexicano Gonzalo Celorio; el reconocimiento es, sin duda, el más importante de las letras hispanas. El jurado lo distinguió por ser “una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva”. Si bien tuvo una cobertura amplia, me parece que, como país y, especialmente, como comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), debemos sentirnos profundamente orgullosos de tal distinción.

Según distintas fuentes impresas consultadas, el jurado del premio, presidido por María José Gálvez, directora general del Libro del Ministerio de Cultura de España, valoró la obra de Celorio como una “excepcional obra literaria y labor intelectual” que ha contribuido a la cultura de manera “profunda y sostenida”; en síntesis, el reconocimiento distingue “su capacidad para convertir su obra en una memoria del México moderno y un espejo de la experiencia humana”.

La ceremonia se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares y es el Ministerio de Cultura de España quien realiza el reconocimiento a la trayectoria integral de las y los autores en lengua hispana; el Premio Cervantes, como generalmente se le conoce, data de 1976. El galardón consta, además, de 125 mil euros. En la ceremonia se encontraba el rector de nuestra máxima casa de estudios, doctor Leonardo Lomelí Vanegas, quien expresó que la UNAM es una institución relevante en México, ya que “juega un papel muy importante en la preservación y en el enriquecimiento de la lengua española”.

Entre las y los autores que han recibido este premio se encuentran Octavio Paz,  Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gerardo Diego, Mario Vargas Llosa, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ana María Matute, José Emilio Pacheco y Fernando del Paso. Resulta verdaderamente revelador que nuestro país sea el que cuenta con el mayor número de galardonados, con siete en total.

Gonzalo Celorio, quien se autodefine como “universitario de todo corazón”, nació en la Ciudad de México en 1948. Es doctor en Lenguas y Literaturas Hispánicas, especializado en Literatura Hispanoamericana por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Cuenta con más de 50 años como catedrático en distintas instituciones, entre ellas la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y El Colegio de México. Ha ocupado, entre otras responsabilidades, la Dirección General del Fondo de Cultura Económica, la Dirección de Difusión Cultural de la UNAM y la presidencia de la Academia Mexicana de la Lengua entre 2019 y 2023.

Ha sido distinguido durante su trayectoria literaria con importantes reconocimientos, como el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores (2023), el Prix des Deux Océans (1977, Biarritz) y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura (2010), por mencionar algunos.

El homenajeado es reconocido como una de las voces más relevantes de la literatura mexicana contemporánea. Al recibir el premio hizo mención de la impresión que le causó la primera vez que ingresó a Ciudad Universitaria y observó sus distintos edificios, lo que sintetizó en una profunda frase que describe no sólo la arquitectura que impera en el espacio universitario, sino también la conformación social que se encuentra en ese lugar: “Muchas piedras de colores distintos que forman una gran unidad”.

Entre las obras del autor se encuentran Amor propio, Y retiemble en sus centros la tierra, El metal y la escoria, Tres lindas cubanas, Los apóstatas, Mentideros de la memoria, y su más reciente producción Ese montón de espejos rotos (2025).

El diario español El País cita las palabras de Celorio al inicio de su discurso, cuando el premiado comentó que su padre le dijo en su lecho de muerte: “Tú llegarás, hijo”, a lo que respondió de manera emotiva: “Hoy llegué, papá, justamente hoy, 64 años después”.

Nunca olvidemos el lado humano de las personas.

Para concluir, en nuestra Área común, una breve reflexión de Abraham Lincoln: “La verdad es generalmente la mejor forma de reivindicación contra la calumnia”.