Calamaro y Bunbury, de tú a tú en el Foro Sol
Argentino y español protagonizaron un pasional concierto; el rock hispanoamericano como testigo disfrutó el choque de las leyendas

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de octubre.- Inútil inclinar la balanza. Ambos, Andrés Calamaro y Enrique Bunbury, demostraron por qué son pilares del rock en español. Con estilos similares en algunos puntos pero también tan encontrados en otros, los dos cantautores llegaron a su cita con el público capitalino con la confianza de saber que no tenían nada que probar.
El primer tercio de la noche correspondió al Salmón. El argentino comenzó a tambor batiente, con sus éxitos por delante.
La lluvia había amainado y era momento de que su propuesta, mucho más cruda que la de su contraparte, enloqueciera a la gente, 37 mil personas, según datos de la promotora.
Lo entendió pronto Andrés que arrancó con Alta suciedad, A los ojos y Crímenes perfectos.
El público se entregó de inmediato al rock crudo del Salmón, uno de sus consentidos.
El tiempo transcurrió de prisa. A sabiendas de que el set era corto no había oportunidad de despilfarrar los minutos. La gente agradeció que los hits se sucedieran sin parar. Cantaron con él y aplaudieron sus gestos como cuando invitó a Juan Cirerol al escenario a cantar con él Metanfeta, tema del mexicano que había actuado como telonero.
Siguieron otras como Mil horas y El salmón. Recorría lo más popular de su trayectoria e incluso se daba la acostumbrada licencia de cantar un fragmento de Volver, el tango que inmortalizara Carlos Gardel.
Su primera despedida fue precedida por Flaca y Paloma para después dar paso al momento emotivo de su presentación con Los chicos, tema con el que rindió tributo a distintos músicos
fallecidos.
En las pantallas se proyectaban los nombres de los difuntos y, por supuesto, el de Gustavo Cerati no faltó. Cerró Calamaro con un fragmento de De música ligera, uno de los temas iconos de Soda Stereo y salió del escenario.
Tocaba el turno de Enrique Bunbury y sus Santos Inocentes. El español tampoco perdió tiempo.
El zaragozano arrancó su tercio con Despierta y de inmediato dejó claro el arraigo en la gente.
El Foro Sol coreó su nombre con fuerza. Se rindió a la grandilocuencia de su música, de su presencia. El que fuera líder de Héroes del Silencio engrandeció su imagen con un sonido poderoso y elegante. Imposible permanecer impávido ante su figura.
El club de los imposibles y Más alto que nosotros sólo el cielo fueron los siguientes cortes de la lista. Cada uno lo impulsaba más. Lo que se suponía un concierto compartido se convertía en un monólogo del español que cantaba Ódiame, clásica de los tríos en México, Porque las cosas cambian
y El extranjero.
El contraste era evidente. El argentino se había mostrado crudo y juguetón; el español había apostado por la elegancia de su música. Rock para todos los gustos. Bunbury siguió con Deshacer el mundo, de su etapa con Héroes, y El rescate. Hacía escala en sus diversos discos y demostraba que sus canciones envejecían con gracia en la memoria del público.
Al concluir Bunbury su actuación en solitario, el público recibió a los dos cantautores que interpretaron Sin documentos, para después interpretar Maldito duende, Crimen —original de Gustavo Cerati—, con estruendosos aplausos por parte del público.
Bunbury y Calamaro demostraron sus talentos con el tema Copa rota, Estadio Azteca, Apuesta por el rock and roll, e Infinito, tras tres horas y media de concierto.
Desde España
Enrique Bunbury
- Despierta.
- El club de los imposibles.
- Ódiame.
- Porque las cosas cambian.
- El extranjero.
- Deshacer el mundo.
- El rescate .
- Los habitantes.
- El hombre delgado que no flaqueará jamás.
- Hay muy poca gente.
- Que tengas suertecita.
- De todo el mundo.
- Sí.
- Lady Blue.
Desde Argentina
Andrés Calamaro
- Alta suciedad.
- A los ojos.
- Crímenes perfectos.
- Cuando no estás.
- Para siempre.
- Bohemio.
- Loco.
- Tuyo siempre
- Metanfeta, de Juan Cirerol.
- Mil horas.
- Todavía una canción de amor.
- Output - Input.
- El salmón.
- Volver (tango de Carlos Gardel).
- Flaca.
- Paloma.
- Los chicos (Gustavo Cerati) .
- De música ligera (fragmento).
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