Vivian Gornick crea una narrativa en sí misma
La escritora y periodista dictó en la Filuni una conferencia sobre cómo hacer de la memoria un poderoso material literario

La periodista, escritora y ensayista neoyorquina Vivian Gornick (1935) ha descubierto, tras tres décadas de arduo trabajo, qué se necesita para hacer literatura a partir de una historia personal, confeccionar un texto poderoso a partir de la no ficción, de la memoria, qué distancia debe guardar el autor del tema que desea contar y cómo lograr que el lector le crea realmente.
La considerada una de las activistas feministas más destacadas desde la década de 1970 está convencida de que “los testimonios personales suenan cada vez más reales, más poderosos y graves que la ficción”.
Afirmó lo anterior durante la conferencia Escrituras en la pospandemia, con la que se inauguró la cuarta edición de la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios de la UNAM (Filuni), que se llevará a cabo hasta al 4 de septiembre en el Centro de Exposiciones y Congresos.
Crecí queriendo escribir una novela, pero encontré que no tenía el talento dramático para crear una historia que saliera de mi imaginación más pura, no podía sentir la vida en la página; así que como
escritora me sentía estancada y me convertí en periodista”, confesó.
Un día, cuando el movimiento feminista estaba en su apogeo, caminaba con una amiga y me hizo una pregunta que me llevó a escribir una historia sobre mi madre, nuestra vecina y yo. ‘Esto es una memoria’, me dijo. Y supe que eso sí lo podía hacer”.
Añadió que, “como parte de un movimiento feminista triplemente liberador, para gays, negros y mujeres, todos escribíamos testimonios personales. Pero, ¿por qué se nos hizo tan natural contar una historia sobre nuestras vidas? Esa tradición comenzó a finales de la Segunda Guerra Mundial, pues había sido tan poderosa y había sacudido tanto a la civilización occidental que surgió una enorme cantidad de testimonios”.
Fiel a esta propuesta, la autora de Apegos feroces (2017), La mujer singular y la ciudad (2018), Mirarse de frente (2019) y Cuentas pendientes (2021), los cuatro títulos que Sexto Piso ha publicado en español, destacó que ha intentado no caer en el confesionalismo ni en la autoterapia.
No sé qué tan consistente he sido, pero busqué que la historia no se tratara de mí, sino de usarme para iluminar esa historia”.
Indicó que “el escritor de una memoria pasa por un proceso de aprendizaje tan arduo como un novelista o un poeta. No se trata sólo de por qué hablamos, sino saber quién está hablando”.
Gornick conversará con Elvira Liceaga sobre Cuentas pendientes, en el que revisita algunas de sus lecturas esenciales, el sábado en el Hay Festival Querétaro.
cva
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