Una vida de libertad y ruptura; Margo Glantz: 95 años

La escritora mexicana confiesa no sentirse única ni pionera y ha hecho lo que ha querido; no está satisfecha con su obra y prepara sus memorias

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Margo Glantz Shapiro.

Lectora asidua desde de los nueve años, la escritora mexicana Margo Glantz Shapiro (1930) decidió estudiar letras, enseñarlas, hacerlas parte de su vida, fragmentarlas y hurgar en ellas para dar vida a historias “rompedoras” y cuestionadoras.

La novelista y ensayista, quien cumple 95 años el próximo martes, ha construido un universo literario guiado por su pasión por el cuerpo, el erotismo, la sexualidad, la mujer y la memoria, temas sobre los que ha echado luz de manera singular.

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La escritura es una de las cosas fundamentales para mí. Mi deseo, si puedo, es escribir hasta el último momento. Probablemente he roto barreras sin darme cuenta. Hice lo que quería”, comenta orgullosa en entrevista con Excélsior.

En su casa de Coyoacán y con sus dos perros custodiándola, la también crítica literaria admite que ha logrado mantener su libertad “en lo que se puede, con una situación femenina, en un país como México”.

La licenciada en Letras Inglesas por la UNAM y doctora en Letras Hispánicas por la Universidad de la Sorbona señala que no le gustan las etiquetas como irreverente, transgresora, fuera del canon y rompedora de reglas.

No escojo ninguna. Digo las cosas que me parece importante decir. He sido una mujer que ha trabajado, que ha llevado una vida normal. Me he casado. Me he divorciado. Tengo a mis hijas, y a mis nietos. Eso es muy importante”, explica.

Lo que hice no fue pensando que iba a romper con algo. Creí que lo único que podía hacer era eso. Si rompí barreras, qué suerte”, añade.

Tampoco se considera una de las pioneras de la técnica de la fragmentación. “Si para mí el fragmento fue una cosa muy rompedora, la escritora Nellie Campobello ya lo utilizaba en 1929. No me siento única.

He trabajado mucho el fragmento. No hay mucha gente que lo explore, pero no fui la primera. El fragmento te ayuda a mezclar todo de una manera más sensata, productiva. Y te permite una libertad impresionante”.

NO SE SIENTE SATISFECHA CON SU OBRA

La autora de Las mil y una calorías, novela dietética, Las genealogías, Apariciones, El rastro y Saña confiesa que no se siente satisfecha con su obra. “Cuando termino un texto y lo vuelvo a leer me dan náuseas. A veces leo mis textos y me parecen buenos, pero en otras ocasiones creo que son horrendos. Nadie se siente satisfecho. Eso es normal”.

Dice que no sabe si ha habido una evolución en su escritura. “Lo que puedo decir es que cada texto es diferente en su estructura y que todos plantean, de una manera diversa, una misma obsesión, que es el cuerpo y la relación con el erotismo”.

La amiga de la poeta Rosario Castellanos ha estudiado y revalorado la obra de diversas escritoras mexicanas y ha luchado por la defensa de los derechos de la mujer. “Actualmente, es mucho más fácil para una mujer ingresar en el campo de las letras y en el arte que cuando yo empecé. Por lo menos en México”.

VE UN RETROCESO EN LA LIBERTAD DE LO FEMENINO

Pero advierte que “hay un retroceso importante en la libertad de lo femenino. Se está acabando la liberación de las mujeres, le están quitando el derecho de decidir sobre su cuerpo. Creo que existe un miedo a la mujer, una consciencia de que es poderosa y hay que sofocarla”.

La sorjuanista piensa que “estamos viviendo un momento absoluto de incertidumbre. Es una época en que la información es demasiado rápida, extensa y contradictoria. Y tenemos que hacernos de tripas corazón para entender lo que está pasando”.

Indica que atraviesa un periodo difícil, en el que no ha escrito desde hace un año. “Me estoy reponiendo. Voy a terminar mis memorias. Llevo seis páginas. Lo más difícil es hacer un libro que funcione de una manera amena y, al mismo tiempo, bien trabajado.

¿Cómo organizas las memorias? No lo hago cronológicamente. Para eso me sirve el fragmento. Creo que todo tiene cabida, lo alto, lo bajo, lo vulgar, lo refinado, lo lúdico, la moda, lo frívolo. Es importante”, apunta.

Con todos sus documentos, cartas, versiones de sus obras, su historial como académica y conferencista entregados a la Universidad de Princeton para su resguardo, Margo confiesa que no tiene ganas de festejar, aunque irá a una comida que le preparará su amigo Manuel Ramos en Condumex.

No me siento con fuerza. He tenido varias caídas y perdí el equilibrio. Ya no puedo viajar sola. Me gustaría ir a visitar a los amigos que tengo en otros países. Pero la edad te pone un límite, aunque no quieras”, concluye.

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*mcam