Unas rebeldes de su tiempo; Brenda Ríos analiza las claves en la obra artística de 25 mujeres

Escritoras, pensadoras, cineastas y cantantes, son convocadas, bajo el rito de la curiosidad, en el libro Raras

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Fotoarte: Jesús Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO.

Veinticinco escritoras, pensadoras, cineastas y cantantes como Clarice Lispector, Anaïs Nin, María Zambrano, Carson McCullers, Elena Garro y Amy Winehouse son convocadas, bajo el rito de la curiosidad, en el libro Raras. Ensayos sobre el amor, lo femenino, la voluntad creadora, de Brenda Ríos (Acapulco, 1975), en un ejercicio de azar y memoria que aborda la genialidad y la impetuosidad de estas mujeres que han dejado una huella en el áspero camino de la creación.

El libro, explica la autora en entrevista, es un mapa imaginario de mujeres rebeldes que trabajaron en favor de la creación, mujeres conscientes de su obra y de su tiempo que nacieron en el seno de la incomodidad y la inconformidad con el mundo que las envolvió.

Fue una mezcla de varias cosas: el azar y lo que estaba leyendo en ese momento, en donde encontré algunas jóvenes que no conocía, como las poetas Xel-Ha López (Guadalajara, 1991), Fátima Vélez (Colombia, 1985) y Berta García Faet (España, 1988).

Luego están las consagradas, como Clarice Lispector, sobre quien hice una tesis y no terminé porque soy prófuga de la academia; o Inés Arredondo, que son figuras centrales sobre las que he trabajado mucho tiempo y, al mismo tiempo, personajes con los que me acababa de topar, como la actriz Hannah Gadsby, que hace dos años hizo un standup para Netflix, o de la cineasta Andrea Arnold, directora de American Honey y Fish Tank”, explica.

¿Cómo definiría este cúmulo de creadoras tan distintas entre sí?, se le cuestiona. “Me encantaría decir que todas tienen un hilo común, porque lo busqué, pero no es así. Quizá lo único en común es que en algún momento me las topé, aunque también es cierto que no escribí sobre muchas mujeres más que he leído. Hay muchísimas ausencias, como Simone de Beauvoir y Virginia Woolf; es un gran golpe en la cara el que Rosario Castellanos no esté en este libro”.

¿Qué representa este collage de creadoras? “Hay un mapa imaginario de mujeres que trabajaron muchísimo sobre sí mismas y eso me interesó mucho. Me interesaba que Anaïs Nin supiera discernir su entidad erótica y política y que sabía cuál era su momento. Esa conciencia la tuvieron muchas y llamó mi atención. Otro ejemplo es María Zambrano, quien sabía perfectamente el trabajo que estaba haciendo”.

En su ensayo, Ríos califica a María Zambrano como una de las pensadoras más importantes de este siglo y destaca que en su obra “logra condensar en sí misma una filosofía de una complejidad admirable por su correspondencia con la literatura. Para ella, la filosofía no puede, ni debe, desprenderse de la hermandad histórica que la une a la literatura”, relata en uno de los textos.

¿Diría que son mujeres que consiguieron brillar en un mundo en el que no se privilegió a la mujer? “No voy a decir que son las mujeres más valientes del mundo. No voy a decir que son el ejemplo a seguir o que son un estandarte feminista. No. Más bien creo que, dadas las circunstancias, que cada una vivió en su contexto; tienen algo que las une”.

En principio, añade, quisieron amoldarse a la circunstancia social, al matrimonio, la maternidad, al trabajo, las instituciones, la familia… y, sin embargo, salieron de la norma. ¿Cómo lo hicieron? Algunas desde el alcoholismo o el suicidio, haciendo una obra extraordinaria contra sí mismas y pese a ellas. Y en eso traté de hacer hincapié, en cómo a veces la obra del artista y de los creadores tiene que ver muchísimo con lo que nos deja”.

INCONFORMES

La ensayista asegura que estas mujeres fueron conscientes de su obra, pero que, por otro lado, sufrieron la vida al margen de esa obra. Porque en ese transcurso “se atravesó el cuerpo, el placer sexual, el erotismo y el matrimonio… todo vinculado en una sola olla. Creo que la incomodidad es un gran punto de partida en su trabajo artístico, el hecho de no estar conforme ni a gusto con la sociedad de su tiempo”, afirma.

Y aunque en un momento quisieron encajar, dice Ríos, “se dieron cuenta de que no podían seguir, como el caso de Anne Sexton”, la escritora estadunidense, conocida por su poesía confesional y distinguida con el célebre premio Pulitzer en 1967, quien se suicidó después de una depresión posparto.

Pero la escritura no puede salvar, sólo ser testigo. Como a Woolf, a Anne Sexton, a Sylvia Plath y a Alejandra Pizarnik, la muerte fue el silencio, la ausencia del lenguaje, el último gesto antes de dormir”, apunta.

¿Es la tragedia un detonante en la escritura? “No quiero decir que la tragedia detone la obra. Por supuesto que no. Pero sí creo que hay una inconformidad con el mundo que las rodea, sea cual sea, quizá el ‘mundo cómodo’, próspero o hecho de dinero. En esa incomodidad empieza la creación y la rebeldía, en cierto punto”.

También destaca que algunas autoras han tenido más foco que otras y que han recibido mayor circulación editorial. “Pienso en las autoras jóvenes que nombro y que quizá en el futuro no tengan mayor repercusión. Esperemos que sí. Sin embargo, hay un caso que me sorprendió mucho, el de Anaïs Nin, porque en mi paso por la universidad supe que no era tan leída o que sólo era acudida por mujeres mayores”.

¿Quiénes tienen mayor exposición? “Pienso en McCullers —que abandonó su carrera como pianista y a quien denomina ‘mujer de cristal’ por sus fracturas de muñeca, cadera y tobillo—, a quien no le hace falta ponerle un foco. Pero en este libro también me interesaba poner a dialogar a las creadoras famosas con otras que quizá nadie les presta atención”.

Sobre Carson McCullers, Ríos anota algo que logró en sus relatos: “Cada uno tendrá ese final único, imposible de ser desviado; único, no cerrado”. Y destaca El corazón es un cazador solitario, la primera novela de McCullers.

El libro Raras... también contiene ensayos sobre Jean Rhys, Assionara Souza, María Moreno, Verónica Bujeiro, Gloria Gervitz, Dolores Castro,  Hannah Gadsby, Andrea Arnold, Sharon Olds, Lucia Berlin, Emily Dickinson, Chantal Maillard, Kerstin Thorvall y Becky G.

cva

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