Sebastião Salgado, canto de esperanza por la Amazonia
En entrevista con Excélsior, el fotógrafo brasileño habla de sus lesiones, su conexión con la naturaleza y su decepción por el ser humano

Sebastião Salgado (Aimorés, Minas Gerais, 1944) afirma que su trabajo fotográfico es el diario personal de un viajero del siglo XX o un canto de esperanza que centra la mirada en el poder de la naturaleza, como se aprecia en Amazônia, la exposición que inauguró en febrero pasado, en el Museo Nacional de Antropología, y que hasta el pasado fin de semana recibió a 108,000 personas.
Pero este fotógrafo, que algún día fue un economista en ciernes, confiesa a Excélsior que hace casi tres décadas estuvo a punto de abandonar la cámara fotográfica.
“Mire, hasta 1996 yo fotografiaba sólo a un animal: el ser humano. Pero ese animal me decepcionó profundamente, así que me enfermé, abandoné la fotografía y volví a Brasil, al lugar de mis padres, donde nos heredaron la tierra que tenían.
“Era una gran hacienda, aunque recordaba que, de niño, ésta tenía más de la mitad de selva tropical, con todos los animales que imagines. Pero cuando pasó a nosotros ya tenía menos de dos por ciento de selva. Estaba todo destruido, aunque no sólo ocurrió en la hacienda de mis papás, sino en toda esa región que se utilizó para construir el Brasil moderno e interesante que dejó tras de sí una catástrofe ecológica.
“Entonces, tomamos esa tierra y mi mujer tuvo una idea: reforestar aquella selva que estaba antes”. Así nació Génesis, “un programa con el que hemos intentado reforestar aquella parte de la selva y con la que hasta hoy hemos plantado tres millones 400 mil árboles; es el proyecto ecológico más grande del Brasil”, asevera el ganador Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1998.
¿Cómo influyó en su ánimo el proyecto Génesis?, se le pegunta a Sebastião Salgado. “Lo que puedo decirte es que cuando empezamos este proyecto, yo era una persona sin esperanza, estaba deprimido y enfermo, pero cuando plantamos los árboles, de una forma colosal la vida volvió a aquel lugar… y entonces yo volví a la vida y quise recorrer el planeta para ver lo que aún estaba sin destruir (a causa de nuestra especie).
A partir de aquel momento, Salgado desempolvó su equipo fotográfico y se internó en la Amazonia y en una treintena de países para fotografiar animales, árboles y paisajes.
“Antes, yo creía en la especie humana. Pero a partir de entonces sé que esta especie continúa sin esperanza para sí misma, porque está programada para terminarse. Sin embargo, descubrí la especie de las hormigas, de los elefantes, las tortugas y los árboles, que es tan importante como la mía, ¡qué sofisticación, qué cosa maravillosa!”, asegura.
¿Cuántas veces recorrió la Amazonia? “He hecho 58 viajes al Amazonas para hacer esto que ves aquí (en la exposición Amazônia, que cerrará el próximo 4 de mayo). Así que para eso se necesitan ganas de ir y sentir un gran respeto por estas áreas.
“Tú tienes que haber leído y convencido a tu cuerpo y a tu espíritu de que éste va a ser el lugar de tu vida durante muchos años, porque se transformará en parte de tu vida”.
¿Alguna vez se ha accidentado en esos viajes? “Tengo dos operaciones en una rodilla, otra más en el tendón de Aquiles, tengo un problema en la columna y todo a causa de accidentes, porque me caí muchas veces, pero yo quería ir, quería ver, quería vivir, quería conocer.
“Si tú hubieras ido a esos lugares, estarías contando lo que viste, pero mi manera de contar es con la cámara. Eso empezó hace más de 50 años, hoy tengo 82, pero empecé a fotografiar a los 27. Digamos que empecé viejo porque fui un economista que lo abandonó todo y se transformó en fotógrafo”.
¿Cómo describiría la transformación del Amazonas en el último siglo? “Ha sido una transformación brutal, porque estamos urbanizando y dejando la tierra a la agricultura industrial, que usa venenos y produce en masa para ganar plata y estamos perdiendo la cultura de quienes son desplazados.
“Eso está pasando, pero aún hay una parte de indígenas están ahí adentro, aunque ya hemos perdido 18 por ciento de la Amazonia.
“Por ahora, tenemos dentro de la selva amazónica 102 grupos indígenas que nunca han sido contactados. Ellos son la prehistoria de la humanidad, que viven dentro de esta selva que nuestra sociedad de consumo está destruyendo”, lamenta.
Historia hecha de sueños
Sebastião Salgado asegura que, dado que el ser humano sueña en imágenes, sus noches le han brindado un mundo de fantasía.
“Oiga, como he viajado toda mi vida, a más de 130 países distintos, he visto cosas terribles y otras maravillosas. Entonces, esto me ha creado un universo especial, de fantasía, así que no tengo un momento (por las noches) en que no sueñe.
“Por ejemplo, sueño que estoy fotografiando, pero en ocasiones vienen a mí momentos difíciles, porque imagino que mi cámara no funciona, que la película no entró, no enganchó y sufro. Pero también tengo momentos en los que hago las fotos más lindas del mundo.
Por último, el fotógrafo brasileño lamenta lo que ha ocurrido con los mixes de Oaxaca, universo que conoció por primera vez en los años 80 del siglo pasado.
“Pero, a finales de los años 90, volví a México para hacer una historia sobre la migración en América Latina” y descubrió que varias comunidades habían migrado a la periferia de la Ciudad de México, perdiendo su raíz.
Juan Carlos Talavera
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