Sebastião Salgado, adiós al creador de epopeyas visuales

El fotógrafo brasileño murió ayer en París, a los 81 años, debido a una leucemia; visitó México en febrero pasado

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Fotos: Elizabeth Velázquez/ Especial

Un virtuoso que recuerda a los grandes hombres del Renacimiento”, afirma Pablo Ortiz Monasterio. “Uno de los primeros fotógrafos que le dio a la relación del hombre con la naturaleza el nivel de epopeya visual”, agrega Francisco Mata. “Cada uno de sus trabajos requirió de un gran conocimiento, dominio de la técnica y persistencia”, añade Pedro Valtierra.

Los tres artistas mexicanos revaloraron así, en entrevistas por separado, la obra del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado (1944-2025), quien murió ayer en París (Francia) –donde se exilió en 1969 huyendo de la dictadura militar de su país–, a los 81 años debido a una leucemia.

Quien comenzó en 1973 su carrera como autodidacta, trabajando para las agencias Sygma, Gamma y Magnum hasta 1994, es considerado un referente mundial del fotoperiodismo comprometido con el medio ambiente y las causas sociales, en especial las guerras, las hambrunas, la explotación de los trabajadores y las migraciones.

La familia de Salgado detalló que sufría “una forma rara de malaria”, que contrajo en 2010 en Indonesia.

Quince años después, las complicaciones de esta enfermedad derivaron en una leucemia grave que le costó la vida... A través del objetivo de su cámara, luchó por un mundo más justo, más humano y más ecológico”, destacan.

Sus dos características más profundas son una visión estética del mundo y una comprensión política del mismo, compartía estas dos cosas”, señala Ortiz Monasterio. “Es el autor fotográfico más influyente de finales del siglo XX y principios del XXI. Es decir, el más popular, el que más penetración tuvo, por la difusión que logró a nivel global. Era un hombre generoso”, dice quien lo conoció desde los años 80.

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Mata detalla que el trabajo de Salgado “nos muestra esa relación ambivalente del hombre con la naturaleza. Por un lado, dignificándola y ritualizándola; y, por el otro, destruyéndola”. Y destaca que “es importante ver su coherencia, siempre encontró la fórmula para empezar sus proyectos y producirlos”.

Y Valtierra concluye que “su calidad no tiene cuestionamiento, sus gráficas son impactantes. Es un fotógrafo muy riguroso. Nos deja muchas imágenes en la memoria. Ojalá podamos seguir su ejemplo”.

Coinciden en que fue en la Ciudad de México donde Salgado hizo una de sus últimas apariciones públicas, en la inauguración de su exposición Amazonia, en febrero pasado en el Museo Nacional de Antropología.

Le sobreviven su esposa, Lélia Wanick, y sus dos hijos.

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cva