Sala Xavier Villaurrutia, alimenta el diálogo con la muerte

El dramaturgo César Chagolla estrena el próximo 5 de octubre una puesta en escena que evoca el tema del fin de la vida desde la esencia prehispánica hasta lo más contemporáneo

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Sala Xavier Villaurrutia

En este relato, la madre del pequeño Juan está cada día más enferma y ha llegado llega a un punto crítico, sin retorno, así que al navegar por el lago de Pátzcuaro y tropezar con la Muerte, trama un engaño para encerrarla en una trampa de cristal y así evitar que cumpla con su tarea. Al inicio todo es un triunfo, pero pronto el panorama se torna desalentador.

Sobre esta idea se apoya la obra de teatro Juan y la Muerte, del dramaturgo César Chagolla, que tendrá funciones del 5 de octubre al 15 de diciembre, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB), que evoca el tema de la muerte, desde la esencia prehispánica hasta lo más contemporáneo, dice a Excélsior el también director del montaje.

“Como lo sugiere el título, la pieza habla de manera explícita sobre la muerte y los procesos de pérdida de personas queridas que nos implica la vivencia de un duelo, ante la ausencia de alguien que amamos; es una obra que plantea preguntas y que genera un espacio de reflexión, aprovechando la proximidad del Día de Muertos”, apunta el dramaturgo.

¿En qué referencias literarias se apoya este relato?, se le pregunta al también director escénico. “Está inspirado en el cuento inglés Jack y la muerte, de Tim Bowley, así como en otros relatos y concepciones ideológicas que le dan cimiento al Día de Muertos en México, por eso se ubica en el estado de Michoacán.

“Es un relato que está muy permeado de la cosmogonía purépecha, alrededor del dios de la muerte, de la entrada al inframundo y de la vivencia de esta etapa posterior a la vida. Además, está inspirada físicamente en la forma de un ajolote y aborda las distintas etapas del duelo y de los procesos de evolución y pérdida, para que el público se sienta acompañado” explica.

Además, la pieza “apela a la capacidad de los niños para absorber y comprender el ciclo de la vida. Porque, de pronto, como adultos, sí creo que nos da miedo hablar con ellos de temas que imaginamos fuertes, como la muerte, y entonces les contamos relatos o fantasías (como la idea del cielo) que provocan mayor confusión en ellos.

“Pero cuando perdemos el miedo, comprendemos que es más productivo y saludable un acercamiento honesto, como en esta obra, donde se habla de la inevitabilidad del proceso, por lo que buscamos que la poesía no esté en la narrativa, sino en la plástica y en

la estética de la pieza”, afirma.

¿Qué otros personajes integran la pieza? “Los personajes son Juan, nuestro protagonista; su madre, quien está muy enferma; y vemos por ahí a la muerte, encarnada en un personaje que

reúne muchos elementos de la cultura purépecha, y tenemos tres personajes más, realizados por un actor, que son un médico, un hortelano y un carnicero, quienes representan a la gente que vive alrededor de Juan y que son su red de apoyo”.

Finalmente, el dramaturgo habla sobre la permanencia de la muerte y sus transformaciones en México, desde el mundo prehispánico hasta las manifestaciones más populares y comerciales.

“Me parece interesante pensar que somos una cultura que tiene tantas visiones (en torno a la muerte), porque al final la evolución de esta tradición ha generado una pluralidad de la idiosincrasia alrededor del tema. Además, es interesante ver cómo (la muerte) está tan asumida e integrada la cultura, en la vivencia, la palabra y las distintas concepciones existentes, pero me salta la contradicción de no poder hablarlo, pese a tener un día que representa esta tradición de manera internacional.

“Tal vez, lo digo en comparación con otras culturas orientales o prehispánicas, que después de todo este sincretismo se ha catolizado mucho más. Sí, la muerte como culto, como tradición, festejo y como bandera publicitaria –a partir de James Bond y Coco–, pero en lo íntimo y en lo esencial de nuestra vivencia, en torno de la muerte, aún la seguimos viviendo con culpa, miedo y dolor, a pesar de que decimos ser una cultura que nos reímos de ella o que la festejamos e idolatramos”, concluye.

Juan y la Muerte tendrá funciones del 5 de octubre al 15 de diciembre en la Sala Xavier Villaurrutia, sábados y domingos a las 12:30 horas.