Maringuilla de Juan Coronel Rivera, claves de un arte disruptivo
La muestra, que reúne 55 impresiones en plata/gelatina, se presentará en Patricia Conde Galería a partir del 26 de junio

El más reciente proyecto fotográfico de Juan Coronel Rivera (México, 1961) será presentado en la exposición Maringuilla, que reúne 55 impresiones en plata/gelatina, realizadas en fiestas carnavalescas de 12 estados del país, entre 1995 y 2024, que inaugurará el jueves 26 de junio en Patricia Conde Galería y permanecerá expuesto hasta el 16 de agosto.
La muestra, que documenta la presencia y vitalidad de la maringuilla en diversas danzas, explora su dimensión ritual y erótica, a través de un recorrido visual por carnavales donde lo sagrado y lo pagano convergen, revelando cuerpos, identidades y deseos, sin pretender que la serie sea un ejercicio antropológico, sino más bien artístico.
“En las danzas mexicanas tradicionalmente y desde tiempos precolombinos, las mujeres no participaban dentro del contexto ritual, igual que en Grecia o en Roma. Todos los personajes femeninos eran interpretados por hombres y el nombre de maringuilla es precisamente ese personaje fársico, que se le da en la lengua náhuatl, porque de lengua a lengua cambia un poco la designación a estos personajes”, dice a Excélsior el curador e historiador del arte Juan Coronel Rivera.
¿Cuándo nació este proyecto? “Desde hace 25 o 30 años he estado yendo a las danzas a hacer fotos sobre estos personajes fársicos, que no es que estén disfrazados ni travestidos, sino que están ritualizados, representando personajes dentro de los libretos rituales de la escenificación de la danza”.
¿Es un personaje que han retratado otros fotógrafos? “Todos los autores, desde el principio moderno de la fotografía, como Lola o Manuel Álvarez Bravo e, incluso, nuestra fotógrafa estrella, Graciela Iturbide, tienen fotos de maringuilla. No es como un descubrimiento en ese sentido; aquí lo importante es que se trata de la primera exposición en donde sólo aparecen maringuillas. El tema es precisamente este personaje y eso no se había hecho antes”.
¿Por qué le ha interesado el personaje? “Por la estructura lúdica del mismo. Las danzas mexicanas son proclives a la ceremonia y a la seriedad en el sentido de que se respeta el sistema. Pero la maringuilla es un personaje disruptivo y eso es lo que me interesó: cómo este personaje da el tono pícaro y a contracorriente de todo el libreto.
“Algunas imágenes muestran todo el recorrido, desde que se están envistiendo, porque en las danzas no se disfrazan, sino que se envisten, ya que forman parte de un sistema religioso”, abunda.
Las imágenes seleccionadas, de un universo de 500, incluyen instantáneas captadas este año en las danzas de los tastuanes, en Jerez. Mientras que las más antiguas las captó en Guerrero, en la Danza del Pescado.
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