La escritura como fuente de vida; 38 edición de la FIL Guadalajara
El narrador español Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2017, reflexiona sobre sus 50 años de imaginar historias y crear personajes extraviados

GUADALAJARA.
“El desorden es la sustancia de mi vida. He encontrado sus delicias. Un territorio en el que no hay ninguna vigilancia”, confiesa a sus 82 años el escritor español Luis Mateo Díez (1942), Premio Cervantes 2023.
“Por carácter y comportamiento, por identidad, he sido una persona muy desordenada. Fui un niño peculiar, llorón, extraño, que no tenía concepto de la reglamentación de la vida. Un adolescente extraviado, que no sabía a dónde ir. Un joven que entró en la madurez buscando a alguien que le pusiera orden. Y un viejo octogenario, viudo, que no sabe a dónde ha llegado”, comenta en entrevista con Excélsior.
Sin embargo, admite que una de sus certezas absolutas es que la vida misma es una narración. “La creación de ficciones, la escritura con la que construimos mundos imaginarios, inventamos esa otra especie de realidad paralela, es como una experiencia de ampliación de nuestra propia existencia en un espejo donde la vida se intensifica, se duplica, se crea. Escribir y leer es una manera de vivir más allá de la vida”.
El autor de 12 libros de cuentos, escritos durante los últimos 50 años, y de unas 20 novelas, confeccionadas a lo largo de cuatro décadas, detalla los temas que más le ha interesado abordar desde la ficción.
“La visión que tengo de la condición humana, a la que uno pertenece. La mirada de mayor atención o sensibilidad es la conciencia de nuestra fragilidad. La idea de lo efímeros y lo frágiles que somos.
“Ese asunto me ha llevado a crear un mundo de personajes un poco extraviados, con un cierto sinsentido de la existencia; pero que apuestan fuertemente por la vida. Que se sienten un poco perdidos, pero con la pasión de vivir, de superar ese trance de la fragilidad como una reafirmación más poderosa”, agrega.
Mateo Díez destaca que sus personajes le han salvado la vida. “Tal vez porque su creación es lo más importante para mí. He encontrado en ellos el espejo que tal vez necesitaba para reconocerme a mí mismo. Y supongo que es lo que puedo ofrecer a mis lectores cómplices.
“Sus vicisitudes, las aventuras a la vuelta de la esquina, sus historias están en lo cotidiano, en lo inmediato, casi en lo trivial, lo rutinario, donde hay muchos elementos de ruptura y extrañeza, de misterio”, añade.
El miembro de la Real Academia Española desde 2001 acepta que ha utilizado el género del cuento insistentemente. “Y, al final, los estudiosos de mi obra han descubierto que mis novelas son eso que ahora está tan de moda en la literatura, lo que se llama la novela compuesta. Es el resultado de ver que en mis novelas hay muchos cuentos, que se enlazan para formar la historia”.
Dice que fue “un niño de posguerra en la España terrible de los años 40, donde viví un mundo muy especial de tradición oral. Estaba fascinado con los cuentos populares. Eso ha marcado mi vida y forma un subsuelo. Por eso, busco contar con naturalidad las historias más complejas posibles”.
Detalla que, “como soy un creador de personajes, son infinitos los que he creado, mi vida la tengo entregada a ellos, la novela da más posibilidad de que el personaje tenga una identidad mayor, más compleja y variada.
“Mis novelas parten de una idea poética, envolvente, llena de sugerencias. Fragua al comienzo en título, éste es fundamental. A los personajes nunca les veo la cara, pero sí viven. Mi actitud es ir detrás de ellos, seguirlos es seguir la trama”, indica.
A distancia, evalúa a Celama, su territorio imaginario. “Lo inventé al amparo de todos los grandes territorios imaginados, La Mancha, Comala, Macondo. Nace de la necesidad. Es una provincia con muchas ciudades de sombra; es un territorio de la antigüedad, crepuscular, que habla de la desaparición de las culturas campesinas, del olvido y de la memoria de los muertos”.
El autor de El amo de la pista (2024), su novela más reciente, comenta divertido que no se siente como tal. “Soy más bien el que sufre al amo. Es una fábula sobre la desgracia de estar mal gobernado”.
Dice que “siempre tengo una novela y ganas de acabarla para escribir otra más”.
Autor prolífico
- Luis Mateo Díez es miembro de la Real Academia Española; es autor de 12 libros de cuentos, escritos durante los últimos 50 años y de unas 20 novelas.
EL EDITOR RECOMIENDA



