Gabriel Orozco: Un paisaje de poesía, belleza y política

El artista visual mexicano ofrece “una relectura fresca” de su obra, creada durante 30 años, a través de 300 piezas expuestas en el Museo Jumex; invita al público a cuestionarlas

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artista visual contemporáneo Gabriel Orozco

El arte no es una disciplina dividida en especificidades de técnicas, sino en actitudes y momentos afortunados donde hicimos algo bien”, afirma el artista visual contemporáneo Gabriel Orozco (1962).

Y eso que se hizo bien está comunicando un alto grado de poesía, de belleza o de política, de comprensión de la realidad”, agrega.

El arte es simplemente hacer las cosas y tratar de hacerlas lo mejor posible. Una buena jugada de futbol o un buen edificio pueden ser obras de arte”.

El creador mexicano más reconocido a nivel internacional compartió ayer estas reflexiones en la rueda de prensa que ofreció en el Museo Jumex, a propósito de su exposición Politécnico nacional.

La muestra curada por la británica Briony Fer, que Orozco define como “un paisaje, un viaje”,

reúne 300 obras realizadas en diversas disciplinas durante tres décadas de trayectoria y se inaugurará este sábado.

Los cuatro pisos del Museo Jumex, divididos en aire, tierra, agua y composta, son el escenario en el que el artista “revisitó” sus obras, “jugó” con ellas y “volvió a leerlas con una mirada fresca. Espero que todos puedan revisitarlas, leerlas y cuestionarlas”, invita.

Dice que la muestra da una visión de su trabajo que a él mismo le sorprende. “No quise convertirla en una exposición historicista o retrospectiva, cronológica, sino en un paisaje; en estratos que combinan los trabajos pequeños, los dibujos y las fotografías con las obras de mayor escala, y lograr un viaje.

Que el visitante pueda viajar con el trabajo, con la diversidad de materiales y los gestos que, fuera de contexto, pueden parecer fortuitos o banales o demasiado ligeros; pero, al combinarlo con todo lo que está sucediendo paralelamente y en ciclos de trabajo a lo largo del tiempo, poder disfrutar una exposición de arte que demuestra su propio proceso de gestación”, señala.

El egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM admite que, hace muchos años, la gente se preguntaba si esto era arte o no. “Es un cuestionamiento que nos haremos todo el tiempo, porque el arte va cambiando. Cosas que en su momento tuvieron la fortuna de ser consideradas obras de arte, con el tiempo pueden dejar de serlo; y, también, cosas que no eran consideradas arte, de repente se ven y se transforman en arte”.

Orozco destaca que siente un compromiso personal que se convierte en social. “Mi primer compromiso es cotidiano, de estar trabajando, de ser una persona relativamente libre y que puede entender lo que nos rodea. Lo que más me gusta es levantarme cada mañana y ver qué quiero hacer, leer o abordar.

El segundo compromiso es comprender que quienes reciben la obra de arte son los que la finalizan, la activan; los individuos que conectan con determinados objetos o dibujos, que están tratando de comunicar ideas y sentimientos, sobre la naturaleza o aspectos filosóficos”.

Quien estudió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid explicó que ha formado un ecosistema cultural diverso. “Me gustan otras culturas, por eso he viajado a diversos países. Me di cuenta que con el tiempo me convertí en un politécnico. La palabra nacional es irónica, porque mi obra ha sido creada fuera de México. He migrado entre culturas desde los años 90. Viví en Nueva York, en París, y los últimos diez años en Tokio”.

Tras aclarar que no tiene una pieza favorita, reconoce que quiso “mostrar la diversidad de técnicas, paisajes y contextos que nutren su obra. El arte tiene mucho de ingeniería, no es un dibujo decorativo”.

Entre las novedades de esta propuesta museográfica, Orozco menciona que “nunca habíamos hecho una exposición que tuviera tanta fotografía. Tenía pendiente mostrar mi relación con la fotografía, que era muy estrecha en mi infancia y juventud. Es la primera vez que exhibo esa faceta interactuando con el dibujo, la pintura y objetos tridimensionales”.

Concluye que ésta es la exposición más completa que ha hecho. “La cantidad de trabajo que hay detrás, y la diversidad de técnicas. Las del MoMa, la del Tate o el Pompidou no tenían esta complejidad. No será fácil que vuelva a suceder. A lo mejor, la próxima vez que suceda algo así, ya no voy a estar aquí. Entonces, hay que disfrutarla”.

La muestra se exhibirá hasta el 3 de agosto.

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