Fernando Valverde (1980): el español como patria y refugio
El escritor, miembro correspondiente de la ANLE, impulsa el proyecto Global Spanish que revalora a México como la capital de este idioma

“El español es el último refugio para los latinoamericanos desplazados en Estados Unidos, su única patria”, afirma el poeta y ensayista Fernando Valverde (1980), quien acaba de ser elegido por la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) como miembro correspondiente.
Nacido en Granada (España), el doctor en Filología Hispánica y en Educación vive desde hace una década en Estados Unidos y es catedrático de la Universidad de Virginia, donde ha impulsado la creación del proyecto Global Spanish respondiendo a “la necesidad de asumir que el español ha cambiado desde todos los puntos de vista: político, cultural, sociológico, demográfico, histórico...”.
TE RECOMENDAMOS: Buscan mantener vivo legado de Paz; convenio UNAM-FLM
En entrevista con Excélsior, el especialista en el Romanticismo inglés confiesa que la invitación de la ANLE fue “un honor” que nunca habría esperado. “Un día salí de mi país con la certeza de que me había quedado sin patria. Desde entonces, mi única patria ha sido la lengua española; una patria a la que pertenecen millones de personas que tuvieron que abandonar sus naciones”.
Destaca que, según cifras de Naciones Unidas (ONU), en 2024, alrededor de 48.3 millones de latinoamericanos vivían fuera de sus países de nacimiento. “La sociedad de la lengua española ya no se parece a la de siglos pasados. Dejó de ser un idioma de conquistadores. Los antiguos paradigmas ya no funcionan y sólo generan odio y resentimiento. No hay que olvidar la Historia, pero no se puede construir el futuro partiendo del rencor. Quiero representar en la Academia a todos los desplazados cuya única patria es el español”.
Por esta razón, agrega el autor de Los ojos del pelícano, desde hace años ha defendido el concepto de Global Spanish.
Hemos fundado este proyecto en la Universidad de Virginia. Se han firmado importantes acuerdos con el Instituto Cervantes y la Fundación para las Letras Mexicanas, además de países del Magreb. Tengo confianza en que podremos convertirlo en un referente en el futuro”, dice.
En la actualidad, prosigue el filólogo, Global Spanish está liderado por Samuel Amago. “Me siento muy orgulloso de pertenecer a una institución y a un departamento que acogen un proyecto de esta envergadura.
Tuve esta idea romántica de un español global, que se ha convertido en algo importante gracias al empuje de muchas personas que confían en el poder de las palabras”.
Detalla que está en conversaciones con la Cámara de Diputados mexicana para impulsar esta iniciativa. “México tiene que asumir una realidad: la Ciudad de México es la capital del mundo en español. Eso no supone negar la riqueza cultural de esta nación; donde, además del español, se hablan 68 lenguas indígenas. Pero México tiene que acostumbrarse a que ningún otro país tiene tanta influencia en el español”.
VALVERDE HA SUFRIDO LA DISCRIMINACIÓN
Valverde reconoce que ha sufrido la discriminación. “Llegué a EU gracias a la conocida como Visa Einstein, de ‘habilidades extraordinarias’. Había sido nominado a un Latin Grammy y tenía más de 20 libros. Pese a ello, he sido discriminado por mi lugar de nacimiento, por mi sentido de la justicia, por mi color de piel; pero, sobre todo, por mi lengua. Para una gran parte de los estadunidenses el español es una lengua de pobres, de personas marginales.
Las oficinas del programa DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), que ahora están siendo cerradas, nunca han considerado a los hablantes de español una minoría en situación de discriminación; a pesar de ser 20% de la población y estar invisibilizados. Tienen una representación del 10% entre las dos cámaras”.
El autor de America y Vida de Lord Byron cree que defender el español es peligroso. “Pero no voy a rendirme. Lo defiendo cada día que se enseñe a Gabriel García Márquez, a Gabriela Mistral, a Juan Rulfo, a Octavio Paz, a Rosario Castellanos...
Hay que defender el español como una lengua llena de riqueza cultural. Es una torpeza insistir en una imagen en la que predomina la intolerancia y la violencia. Los académicos tenemos la responsabilidad de dejar de insistir en un pasado lleno de abusos, para construir un futuro de tolerancia y justicia”, concluye.
CONSULTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA
*mcam