Exhiben mosaico etnográfico de México en el Museo Nacional de Antropología
Un mantón de manila, una urna mixe, un teponaztle otomí y el paño de izamal se presentan desde ayer en dos nuevas salas de ese recinto

Más de mil piezas prehispánicas, coloniales y contemporáneas forman parte del nuevo acervo museográfico de las primeras dos salas etnográficas –Fiestas y Textiles–, que abrieron ayer en el Museo Nacional de Antropología (MNA), entre las que destaca una urna mixe, un teponaztle otomí, el mantón de Manila y el paño de Izamal, del siglo XVIII, así como un conjunto de máscaras de la época Colonial, diversos textiles y una veintena de piezas prehispánicas, detalló a Excélsior Arturo Gómez Martínez, subdirector de Etnografía del recinto.
Estas salas, que no habían sido actualizadas desde que el museo se fundó, en 1964, no destacan por la antigüedad de las piezas, apuntó Gómez Martínez, “sino por su importancia dentro de los contextos y los módulos temáticos. Por ejemplo, en textiles tenemos un módulo dedicado a los aportes de Mesoamérica, donde se equiparán las fajas de varias comunidades de México con diversas piezas arqueológicas, así como la correlación que tienen y la continuidad cultural.

La sala de Textiles abre con un huipil de San Andrés Larráinzar, el cual es equiparado con una pieza arqueológica de Jaina, Campeche, del periodo clásico, que porta una prenda muy similar a la que aún se hace en las comunidades tzotziles de los Altos de Chiapas”, detalló.
En total serán cinco salas, pero ayer sólo fueron abiertas dos, situadas en el alero sur del edificio del MNA. “La sala 4 es Fiestas, que contiene cerca de 700 piezas; y la 5 es Textiles, con 512, dentro de las cuales se ha incorporado el arte de todos los pueblos indígenas de México, incluyendo, por primera vez, las comunidades afromexicanas, tanto del Golfo de México como del Pacífico”, representadas, por ejemplo, con una camisa pequeña para vestir santos, de finales del siglo XVIII, de Tamiahua, Veracruz, cuyo sistema decorativo es muy parecido al del norte de África.
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Sin embargo, detalló que aún quedan pendientes de abrir la sala 1, que se dedica a explicar los territorios étnicos de México, la 2, respecto a la Alimentación, y la 3, que aborda las identidades culturales, donde se incluirá el famoso Huipil de la Malinche, las cuales aún no tienen fecha de apertura, “pero conforme se vayan terminando se abrirán”. Además, adelantó que parte de las piezas montadas, en especial los textiles, deberán ser rotados cada tres años.

La idea de esta nueva museografía, dijo, “es representar el gran mosaico cultural de México a través de diversas manifestaciones temáticas. Recordemos que cuando se hizo el MNA se tenía la idea de que los pueblos indígenas desaparecerían y que éste sería el único testimonio de ellos, donde se han resguardado sus objetos de cultura material. Pero eso no sucedió y no sólo no desaparecieron, sino que están a la vanguardia. Así que hoy la apuesta del MNA es representarlos conforme se van manifestando, pues vemos que los pueblos indígenas pueden pendular entre la tradición y la modernidad”, apuntó.
¿Cuántas piezas arqueológicas se incluyen en las salas abiertas?, se preguntó a Gómez Martínez. “La sala de Textiles tiene figurillas y vasijas arqueológicas en un sentido de comparación con la decoración de los textiles y sus formas, mientras que en la sala de Fiestas no hay piezas arqueológicas, pero sí incluye una mayoría de instrumentos musicales de origen prehispánico, entre flautas, tambores y ocarinas, muchas de las cuales fueron traídas a este museo desde el siglo XIX hasta el siglo XX”.

¿De dónde proviene este acervo que se exhibe? “El 80 por ciento proviene de las colecciones del MNA, 10 por ciento de otras instancias del INAH y el resto de (colecciones) particulares que prestaron piezas y adquisiciones recientes que se llevaron a cabo en las comunidades. Sin embargo, no es que se trate de obras nuevas, sino de piezas que eran necesarias, es decir, piezas de hace dos siglos que han sido resguardadas en las comunidades y que tuvieron que ser adquiridas para ser expuestas en estas salas”.
Finalmente, aseguró que las piezas aluden a diversos rituales prehispánicos, como el ciclo vegetativo del maíz, rituales de petición de lluvias, fiestas dedicadas al maíz joven, la fiesta del elote en la huasteca y los mayas de la península de Yucatán, así como otros rituales ligados al ciclo de la vida, la etapa del casamiento y la muerte, entre otros.
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