Cuestionan herencia de las aulas

El montaje Volver a la escuela propone una reflexión crítica sobre la educación básica

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Escenario de un aula donde se desarrolla una escena de la obra "Volver a la escuela"

Un salón de clases sugerido, un pizarrón “a manera de altar”, una mesa, una silla y dos bancos. Ésta es la escenografía que enmarca la obra Volver a la escuela, escrita y dirigida por Gilberto Guerrero, “una reflexión crítica sobre el papel de la educación básica en la formación de nuestra identidad como ciudadanos”, que presentará cuatro funciones en el Teatro El Milagro, del 13 al 16 de abril.

Aprendimos a obedecer. Nos enseñaron a tener miedo. ¿Nos liberaron? Es poco probable...”, comenta en entrevista el director teatral, quien destaca que este proyecto se desarrolló mediante un laboratorio a su cargo, en el que se construyó la dramaturgia y la puesta en escena.

Realicé este laboratorio para explorar qué experiencias nos marcaron como ciudadanos en la primera y segunda infancias. Al principio pensaba sólo en temas pedagógicos; pero, conforme fue transcurriendo la actividad, surgieron tópicos que se aprendieron fuera del aula.

Es decir, la solidaridad o la agresión que vivíamos. Nuestros paradigmas históricos: los protagonistas son planeados en términos de buenos y malos; Benito Juárez es prácticamente un santo, mientras que Porfirio Díaz es un demonio. La obligación de memorizar, el recreo, los castigos y la búsqueda de identidades”, señala.

El también politólogo egresado de la UNAM dice que llegaron a la conclusión de que “los castigos se recordaban con más claridad que las clases. A consecuencia de esto, hemos entrado a una etapa de un individualismo exacerbado, donde nos cuesta trabajo identificarnos y solidarizarnos con los demás”.

Sobre ¿cuál es nuestra identidad ciudadana? Guerrero está convencido de que, como resultado de esa educación autoritaria y memorística, “somos apáticos, sumisos. No protestamos, nos quedamos callados. La gente prefiere no moverse”, lamenta.

Producida por la compañía Delirio Teatro/ Perro Teatro, Volver a la escuela evoca distintas frases históricas, las matemáticas, la relación con los profesores y el enfrentamiento de los niños con la muerte.

La conclusión básica es que, si no enseñan a los niños a ser libres, yo no quiero volver a la escuela. Pues los niños tenían muchos tipos de hambre, de cariño, de comida, de paz; pero también los maestros. Creo que en la educación debemos apostar por la libertad y por un aprendizaje significativo”, añade.

Finalmente, indica que la obra es al mismo tiempo “una preocupación política, social y pedagógica que intenta dar una mirada al periodo formativo que corresponde a la educación básica y su repercusión en la identidad nacional”.

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