Daniel Guzmán une obsesiones y crítica masculina en exposición
Las 40 piezas que conforman esta muestra de Daniel Guzmán incluyen dibujo, instalación y serigrafía

A partir de la exposición La modernidad insufrible, dibujos de segunda mano, del artista Daniel Guzmán (CDMX, 1964) que ya se ha exhibido en museos y galerías, ahora se presenta en una carpeta múltiple producida en Oaxaca.
Este trabajo es una coedición entre el Taller Popular y el Centro Cultural La Telaraña e incluye seis serigrafías, un libro-códice con textos de Guzmán y Guillermo Santos, y un apéndice de lecturas recopilado por el propio artista.
En este conjunto de obras se muestran algunas de las obsesiones, lecturas, pasiones y figuras recurrentes en el trabajo de Daniel Guzmán. Las serigrafías y la caja fueron realizadas en el taller La Huella Gráfica, espacio autogestivo.
Los dibujos son parte del proyecto El hombre que debería estar muerto y que el artista ha dividido en capítulos; una serie de obras que comenzó a crear en 2017.
En La modernidad insufrible, Guzmán, a través de más de 40 dibujos trabajados principalmente sobre papel estraza, “presenta el proceso de despliegue y disolución del ser masculino, agente violento y destructor, ese hombre que debería estar muerto”.
Algunas de las obras son parte de colecciones de espacios como el Museo Tamayo, el Museo Nacional de Arte, el Museo Amparo y el Museo de Arte Contemporáneo.
La obra de Guzmán se despliega entre el dibujo, la instalación y la exploración del imaginario popular, abordando referencias literarias, musicales y culturales. La carpeta puede conseguirse en el Taller Popular, Porfirio Díaz 413, Centro Histórico de Oaxaca.
DEVOTOS VISITAN A SAN FRANCISCO DE ASÍS
Miles de peregrinos visitan en Italia los restos de San Francisco de Asís, que están expuestos al público por primera vez en el 800º aniversario de su muerte.
Corpus Sancti Francisci”: una inscripción en latín en la vitrina de plexiglás recuerda a quién pertenece el esqueleto del santo fallecido en 1226, cuyas reliquias estarán expuestas hasta el 22 de marzo frente al altar de la iglesia inferior de la basílica de San Francisco de Asís.
Una larga fila de peregrinos esperaba fuera del templo. Cerca de 400 mil personas ya reservaron un lugar.
Nicoletta Benolli, de 65 años, viajó desde Verona para contemplar los restos y declaró emocionada que fue un evento único.
En un momento así, tenemos la verdad ante nuestros ojos”, resumió.

Una iniciativa que “puede ser una experiencia significativa para creyentes y no creyentes porque Francisco da testimonio, con estos huesos tan dañados, tan consumidos, de que se entregó por completo”, explicó Giulio Ceséreo, director de comunicación del convento franciscano de Asís.
El cuerpo del santo, fundador de la orden de los franciscanos y quien renunció a sus riquezas y consagró su vida a los pobres, fue trasladado a la basílica construida en su honor en 1230. Pero no fue hasta 1818, al término de unas excavaciones, que se encontró su tumba.
-AFP
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