El 2025 fue un año inolvidable para el ciclismo mexicano, con la irrupción en la élite mundial por parte de Isaac del Toro. Lo hecho por él regresó a México a la escena internacional en una disciplina en la que no había destacado en varios años, salvo en la pista, en donde nuestro país tuvo momentos importantes a nivel internacional, pero desde los años de Julio Alberto Pérez Cuapio no habíamos contado con un ciclista que participara en los grandes tours a nivel mundial.
De manera inesperada, el desarrollo del oriundo de Ensenada fue mucho más rápido de lo que nos hubiéramos imaginado, incluso quienes hemos tenido la oportunidad de seguir su carrera desde hace unos años no visualizábamos que tan pronto se estaría codeando con los mejores exponentes de ruta en el tour de mayor importancia a nivel profesional.
Sus múltiples éxitos el año pasado han regresado a un deporte que por años estuvo olvidado por su propia federación al protagonismo, aunque no como a muchos nos gustaría, porque todavía me parece que falta que los medios de comunicación, así como muchos aficionados, dimensionen lo que él ha hecho; le ha pasado algo similar a lo que le sucedió a Lorena Ochoa, que a pesar de llegar a ser la número uno de la LPGA, no tenía los reflectores puestos sobre ella e incluso el desconocimiento acerca del golf llevó a más de uno a restarle importancia a ese hecho.
Con su más reciente triunfo, conseguido el domingo en el Tour de los Emiratos Árabes, el Torito se ha ubicado en su mejor posición en el ranking de la Unión Ciclista Internacional, únicamente por detrás del mejor del planeta, su coequipero y rey del Tour de Francia, Tadej Pogacar. Pero ni estar segundo en las posiciones a nivel mundial parece abrirle los ojos a muchas personas que parece que desdeñan, demeritan o consideran intrascendente cualquier logro de atletas mexicanos que no se llamen Sergio Pérez o el que consigan los futbolistas. Aunque es indudable que Checo se ha ganado con merecimiento la admiración y el cariño de los mexicanos, y que competir contra la popularidad del balompié es imposible, no deja de ser triste que no se reconozca a Del Toro.
Pero, sin importar la poca difusión que ha recibido, al menos poca para los triunfos que ha acumulado y para ser el subcampeón del Giro de Italia, en otro país alguien que está en su lugar sería ya idolatrado. Por fortuna, parece que poco a poco eso va quedando atrás, los espacios se van abriendo, ayudando a que sus victorias tengan cada vez mayor resonancia.
El impacto que tienen sus competencias va creciendo y en las calles ya se puede ver a varios ciclistas luciendo el uniforme de los Emiratos Árabes Unidos. De seguir por ese camino será inevitable que se transforme en uno de los grandes ídolos de nuestro deporte, lo tiene todo, ya que, además de ser un excelente ciclista, es un joven humilde y muy profesional.
