UNA MENTIRA (O MUCHAS)
¿Hay algún método confiable para detectar una mentira?
R. Le comparto que detectar una mentira en un segundo suena imposible, pero el cuerpo humano suele revelar más de lo que la voz intenta ocultar. La clave no está en buscar un gesto mágico, sino en observar cambios súbitos en el comportamiento habitual de una persona. Cuando alguien miente, su mente trabaja más de lo normal para sostener una historia y eso genera pequeñas señales. Un indicio frecuente es la microexpresión, un gesto muy breve que aparece antes de que la persona recupere el control. Puede ser una sonrisa tensa, una mirada que se desvía o un parpadeo acelerado. Otro signo es la incongruencia entre palabras y tono. Si alguien afirma estar tranquilo, pero su voz tiembla o su respiración se acelera, algo no encaja. El lenguaje corporal también ofrece pistas. Un cambio repentino de postura, tocarse la cara o cruzar los brazos pueden indicar incomodidad, aunque nunca deben interpretarse de manera aislada. Lo más útil es comparar el comportamiento de la persona en situaciones normales con su conducta en el momento de la pregunta. No existe un método infalible, pero la observación atenta de estas variaciones permite identificar cuando alguien podría no estar diciendo la verdad.
HOLA Y ADIÓS
¿Entre los animales, se dicen “hola” y “adiós”?
R. En el mundo animal no existen saludos formales como los nuestros, pero muchas especies sí realizan comportamientos equivalentes para iniciar o cerrar un encuentro. No son “palabras”, pero cumplen la misma función social. Los primates, por ejemplo, usan gestos muy claros: los chimpancés se tocan las manos o se dan pequeños golpecitos suaves para indicar que quieren interactuar; los bonobos se abrazan o se rozan la cara como señal de bienvenida. Cuando se separan, suelen emitir vocalizaciones breves que funcionan como un “ya me voy”.
Los perros saludan moviendo la cola, relajando el cuerpo y olfateando el hocico del otro. Cuando quieren terminar la interacción, apartan la mirada, giran el cuerpo o se sacuden, como si “cerraran” la conversación. Los delfines se acercan nariz con nariz para iniciar contacto y, al despedirse, se alejan con movimientos sincronizados que indican que la interacción terminó. Incluso algunas aves, como los cuervos, realizan pequeñas reverencias o emiten llamadas específicas al llegar y al irse. En fin, los animales no dicen “hola” o “adiós” como nosotros, pero sí usan señales sociales claras para abrir y cerrar encuentros, manteniendo la armonía dentro de su grupo.
LA CADUCIDAD
¿Qué tan confiable es la fecha de caducidad de los alimentos aquí en Mexico?
R. En México no debes suponer que puedes ignorar las fechas de caducidad de los alimentos. Los alimentos envasados deben mostrar una fecha de caducidad o una fecha de consumo preferente, según las normas de etiquetado mexicanas. La caducidad se usa sobre todo en productos muy perecederos como lácteos, carnes y alimentos refrigerados y marca un límite de seguridad después del cual no se recomienda su venta ni su consumo por el riesgo de enfermedades. La indicación de consumo preferente se centra más en la calidad que en la seguridad. Algunos productos secos o enlatados pueden seguir siendo seguros después de esa fecha si el envase está íntegro y el alimento no presenta cambios de olor, color o textura, aunque ya no se garantice la misma calidad. Las autoridades sanitarias mexicanas exigen que se respeten estas fechas y que los comercios retiren los productos vencidos. Ignorar la caducidad en carnes, pescados, lácteos, quesos frescos y comidas preparadas aumenta de forma importante el riesgo de intoxicación.
