Los therians de Donceles

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

No porque los therians se sientan diputados, pues se identifican con otro tipo de animales no humanos, sino porque son los propios legisladores quienes muestran tendencia a comportarse, a nivel psicológico o simbólico, con otra especie.

Aunque el fenómeno therian, que los psicólogos definen como un proceso de exploración identitaria en el que los jóvenes buscan definirse, encontrar pertenencia y construir una narrativa sobre quiénes son, está creciendo en el país, pero en Donceles es tema viejo.

Hoy es moda que una persona que no está conforme con su personalidad nativa adopte la de un animal no humano, para representarlo socialmente, imitándolo incluso físicamente, pero eso no sorprende en el Congreso capitalino, donde varios lo han experimentado.

Y no porque los therians se sientan diputados, pues se identifican con otro tipo de animales no humanos, sino porque son los propios legisladores quienes muestran tendencia a comportarse, a nivel psicológico o simbólico, con otra especie.

Por ejemplo, abundan quienes se sienten serpientes, pues, además de ser arrastrados son altamente venenosos con sus comentarios, sobre todo entre ellos; es decir, abundan las lenguas viperinas.

No son los únicos, por supuesto, ya que una preocupante mayoría parece identificarse con los burros, aunque ni la tonadita para rebuznar se sepan; son altamente ignorantes y no temen demostrarlo cada que se requiere.

Cómo olvidar a las hienas, ésas que son carroñeras, atacan en manada y siempre aprovechan su número para someter al enemigo. Aquí lo difícil sería identificar quién es la hiena matriarca, porque así se gobiernan esos clanes.

Desde luego, no pueden faltar los gatos, ésos que hacen lo que les dicen, desde organizar cumpleaños hasta preparar café. Y los perros, usados siempre para subir a ladrar y pelar los dientes.

Por supuesto, también hay hormiguitas, que no paran y están de un lado a otro en busca de construir para su reina.

Eso sí, abundan los loros, que gritan mucho, pero sólo repiten lo que les enseñaron de chiquitos, como “es un honor…” y cosas por el estilo, porque no tienen lenguaje propio. Y cómo olvidar a quienes se sienten gallinas, que se la pasan todo el día cacaraqueando y luego les da miedo.

Hay ranas que brincan de un tema a otro y hasta de una bancada a otra, aunque ahí también puedan encajar los chapulines. O hasta las cucarachas, que sobreviven a cualquier calamidad política y luego reaparecen para seguir entre la basura.

Sobre los zánganos no hace falta ser específico; tampoco para describir a las tortugas, que van a su paso, aunque las cosas eran para ayer. Alguno de los más peligrosos son los cuervos, pues son capaces de sacarle los ojos al vecino.

Hay pavorreales que se pasean por las curules o en la tribuna sintiéndose con un plumaje de alcurnia. Aunque definitivamente los therians que más abundan en el Congreso son las ratas… ¿alguien se atreve a negarlo?

Nadie se debe espantar de los jóvenes que quieren ser animales no humanos… tal como ocurre en Donceles.

 

CENTAVITOS

Vaya revuelo que causó Pedro Haces Lago con su megafestejo, que no pasó desapercibido entre la raza de Tlalpan, donde se apunta para gobernar. Para empezar, la alcaldesa Gabriela Osorio salió a desmentir a los trabajadores que denunciaron haber sido amenazados con el despido si iban al festejo. Dice que ella no tiene atribuciones para imponer este tipo de restricciones, pues incurriría en una falta grave… También reaccionó un vetusto exdelegado para afirmar que Haces Lago no tiene con qué llegar a la candidatura morenista. El tema es que no sólo MC y el PAN estarían abiertos a cobijarlo, sino que ahora dirigentes del PVEM dicen que no lo verían mal como su posible candidato.

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