Adiós a Isabel Turrent Díaz, la lectora crítica del mundo
La internacionalista, historiadora del arte y escritora murió ayer a los 78 años; deja un legado vital en la reflexión política, la cultura y la literatura

Apasionada y mordaz, libre y valiente, “una voz entrañable, lúcida y firme”, alegre, elegante, erudita, “aguda, irónica y gran lectora”, cálida, inteligente, “figura clave en la lectura crítica de los acontecimientos mundiales”, “académica brillante y analista comprometida con México” y “una amiga encantadora”.
Familiares, amigos, colegas, alumnos, promotores culturales, editores, periodistas y políticos definieron así, en sus cuentas de X o Facebook, a la internacionalista, historiadora del arte y escritora Isabel Turrent Díaz (1947-2025), quien murió ayer a los 78 años.
Las redes sociales estallaron en elogios hacia esta intelectual reconocida y a la vez discreta, después de que Editorial Clío y la revista Letras Libres lamentaron en una esquela virtual el fallecimiento de la “escritora cuyo análisis sobre la política y la cultura enriqueció nuestras páginas y nuestras lecturas”.
El escritor y periodista León Krauze, su hijo, se despidió cálidamente. “Fue siempre libre y valiente. Vivió en sus propios términos, a su propio ritmo y defendiendo principios no negociables. Haciendo honor a su espíritu veracruzano, fue alegre y apasionada. Erudita absoluta: no leía libros, sino bibliotecas. Defensora de la libertad, la literatura y el conocimiento”.
Y el historiador Enrique Krauze, esposo de Turrent durante 30 años y padre de sus hijos, León y Daniel, afirmó en X que “nos dio ojos para mirar al mundo sin dejar de ver, con profundidad, inteligencia y nobleza, a nuestro México, país que quiso entrañablemente”.
El director de Editorial Clío y Letras Libres adjuntó a este comentario el artículo La ventana al mundo de Isabel Turrent que publicó en la revista mencionada en mayo de 2017, cuando ella cumplió 70 años.
En ese texto señaló que, “alma jarocha (de las buenas), puede ser apasionada y mordaz, sobre todo contra la injusticia, la corrupción, la demagogia. Detesta la fama vacía, la simulación intelectual, la mentira. Creo que la conciencia mexicana sobre el mundo exterior sería otra, más limitada y pobre, sin la obra de Isabel Turrent.
Pero al margen de esa obra suya, continua y consistente, hay otra obra que –cualquiera que sea su valor– le debe mucho. Me refiero a la mía propia. A lo largo de tres décadas, velando siempre por la crianza de nuestros hijos, protegió celosamente los espacios y tiempos de mi trabajo, fue mi primera lectora, mi consejera, mi crítica”,
añadió entonces.
Sin dar a conocer las causas del fallecimiento, su familia confirmó el deceso y rindió homenaje a su legado. Turrent estudió además Relaciones Internacionales y Ciencia Política en El Colegio de México, y otros cursos en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.
Quien escribió para la revista Vuelta, fundada por el Nobel de Literatura Octavio Paz, fue autora de los libros La Unión Soviética en América Latina: El caso de la Unidad Popular Chilena, 1970-1973, El deshielo del Este y La aguja de luz, la única novela que publicó en 2006, en la que evoca la vida de los judíos secretos y perseguidos de Mallorca, los chuetas, cepa de donde provenía su abuela materna.
En el Colegio de México fue alumna de Daniel Cosío Villegas, Bernardo Sepúlveda, Luis González y González, Lorenzo Meyer y Hugo Margáin. También fue profesora de esta institución, y articulista del diario Reforma” desde 1994,
La editora Consuelo Sáizar destacó que su generación creció admirando a Turrent. “Era aquella a quien todas leíamos, discutíamos sus textos; la figura que muchas aspiraban a igualar y que pocas lograron ser. Su elegancia, erudición, su formación académica, su pensamiento tan riguroso, su calidez y educación eran inigualables: Isabel fijó un nuevo modelo de intelectual mexicana”.
Cultura UNAM apuntó que Turrent fue una observadora aguda del escenario internacional. “Tuvo como obra de vida ‘leer el mundo para México’. Figura clave en la lectura crítica de los acontecimientos mundiales de las últimas décadas, la ensayista hizo de la democracia, el autoritarismo, los derechos humanos, los conflictos globales y la política exterior del país los temas de su análisis”.
Lamentaron su muerte desde políticos como el expresidente Felipe Calderón y la excandidata a la presidencia Xóchitl Gálvez, hasta historiadores como Leo Zuckermann, escritores como Malva Flores y editores como Fernando García Ramírez.
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