Gritos, regaños y cesáreas innecesarias: señales de violencia obstétrica que suelen ignorarse
Conoce cuáles son las señales de violencia obstétrica que suelen normalizarse en hospitales y cómo afectan la salud física y emocional.

La violencia obstétrica es una forma específica de violencia contra las mujeres y otras personas con capacidad de gestar. Ocurre durante el embarazo, parto o posparto, cuando el personal de salud ejerce prácticas deshumanizadas, negligentes o sin consentimiento sobre las pacientes.
En muchos casos, estas conductas que afectan la dignidad, autonomía y derechos reproductivos de las mujeres se normalizan porque durante años se consideraron “parte del proceso” de atención en servicios de salud públicos y privados.

¿Qué es la violencia obstétrica y por qué muchas mujeres no la identifican?
La violencia obstétrica engloba acciones u omisiones del personal médico que causan daño físico, psicológico o emocional durante el embarazo, parto o posparto. Puede manifestarse mediante maltrato verbal, procedimientos innecesarios, negligencia médica o falta de información clara hacia las pacientes.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, este tipo de violencia vulnera derechos fundamentales como el acceso a la salud, la integridad personal y una vida libre de violencia. Actualmente, la violencia obstétrica está catalogada como delito en los códigos penales del Estado de México, Chiapas, Quintana Roo y Veracruz.
En el entorno médico, frases como “así son los partos” o “todas pasan por eso” han contribuido a minimizar experiencias traumáticas relacionadas con la atención obstétrica.

Señales de violencia obstétrica que se han normalizado en hospitales y clínicas
Existen prácticas frecuentes que organismos de derechos humanos consideran señales de violencia obstétrica, aunque muchas pacientes todavía las perciben como parte habitual del parto.
Entre ellas se encuentran:
- Ignorar el dolor de la paciente
- Realizar tactos vaginales excesivos
- Negar información sobre procedimientos médicos o presionar para tomar decisiones
- Impedir el acompañamiento durante el parto
- Practicar cesáreas innecesarias
- Retrasar la atención médica pese a síntomas de riesgo
- Utilizar regaños o humillaciones durante el trabajo de parto
- Administrar medicamentos de forma excesiva
- Negar el acceso a servicios de salud reproductiva
Además, también pueden incluirse omisiones médicas relacionadas con monitoreo fetal deficiente, diagnósticos tardíos y falta de seguimiento clínico.

Frases y prácticas del personal médico que podrían considerarse violencia obstétrica
Además de la negligencia médica, la violencia obstétrica también puede manifestarse mediante violencia verbal y psicológica.
Especialistas y organizaciones defensoras de derechos reproductivos alertan sobre frases utilizadas en salas de parto como:
- “Si gritaste para hacerlo, aguántate”
- “No exageres”
- “Deja de llorar”
- “Tú tienes la culpa”
Aunque estas expresiones suelen minimizarse, expertos consideran que generan afectaciones emocionales importantes en mujeres que atraviesan un momento vulnerable.
En un artículo publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, Lucia Marcela Illescas Correa, especialista en Enfermería Perinatal y docente de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, explicó:
Estos hechos se reflejan durante el embarazo, cuando otras personas toman decisiones en torno a la forma en que debe nacer el bebé o en qué lugar lo hará. En el parto es donde más se marca esta situación, pues al ser un momento de muchas emociones impide que las mujeres puedan tomar decisiones por la condición fisiológica en la que se encuentran.

¿Cómo afecta la violencia obstétrica a la salud física y emocional de las mujeres?
Datos retomados por la Gaceta UNAM del Grupo de Información en Reproducción Elegida>, organización feminista defensora de la justicia reproductiva, indican que en México 3 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia obstétrica.
Especialistas señalan que las consecuencias de este tipo de violencia pueden permanecer durante años y manifestarse como:
- Ansiedad
- Depresión posparto
- Miedo a futuros embarazos
- Estrés permanente
En los casos más graves, las negligencias médicas pueden provocar lesiones permanentes o incluso la muerte del recién nacido. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha emitido recomendaciones relacionadas con fallecimientos fetales derivados de atención médica tardía o diagnósticos inadecuados.
Además del impacto físico, organizaciones especializadas señalan que muchas víctimas desarrollan culpa, miedo o desconfianza hacia futuras atenciones médicas después de vivir experiencias traumáticas durante el parto.

¿Qué hacer y dónde denunciar casos de violencia obstétrica en México?
Las mujeres que consideren haber sufrido violencia obstétrica pueden acudir a distintas instituciones para denunciar y solicitar acompañamiento.
Entre las opciones se encuentran:
- Presentar una queja ante la CNDH
- Acudir a comisiones estatales de derechos humanos
- Denunciar ante órganos internos de control del IMSS o ISSSTE
- Buscar apoyo en organizaciones civiles especializadas en derechos reproductivos
Especialistas recomiendan conservar expedientes médicos, estudios clínicos, recetas y cualquier documento relacionado con el embarazo o parto para respaldar una denuncia.
La CNDH también solicita que las víctimas reciban atención psicológica y reparación integral del daño en los casos acreditados de violencia obstétrica.
Aunque algunas prácticas médicas se han normalizado durante el parto, especialistas y organismos de derechos humanos advierten que pueden constituir violencia obstétrica.
Identificar estas señales permite visibilizar una problemática que afecta la salud física, emocional y reproductiva de miles de mujeres en México, además de impulsar una atención médica más digna, informada y respetuosa.