¿Gotas para la ansiedad? Esto es lo que realmente dicen los estudios sobre las Flores de Bach
Aunque las Flores de Bach incluyen 38 esencias para el bienestar emocional, la evidencia científica aún no confirma su efectividad general.

Gotas pequeñas, frascos minimalistas y promesas de equilibrio emocional: las Flores de Bach forman parte del mercado del bienestar desde hace casi un siglo. Su popularidad ha crecido en consultorios alternativos, farmacias y tiendas naturistas y de medicina tradicional, especialmente entre quienes buscan apoyo para el estrés o la ansiedad leve.
Sin embargo, detrás de su difusión constante existe una pregunta central: ¿qué respaldo científico tienen actualmente y en qué casos podrían integrarse de manera segura dentro del cuidado de la salud emocional?

¿Qué son las Flores de Bach?
Las Flores de Bach son un sistema compuesto por 38 esencias florales, desarrollado por el médico británico Edward Bach en la década de 1930.
Su propuesta parte de la idea de que los estados emocionales influyen en la salud y que ciertas esencias obtenidas de flores silvestres pueden ayudar a “armonizar” emociones como el miedo, la tristeza, la incertidumbre o la irritabilidad.
En la práctica, suelen utilizarse para estrés, ansiedad leve, sobrecarga emocional, nerviosismo o duelo. Es importante subrayar que no constituyen un diagnóstico médico ni sustituyen tratamiento clínico, sino que se consideran una terapia complementaria dentro del ámbito del bienestar.

Cómo se preparan y qué significa que sean “esencias florales”
A diferencia de los extractos herbales tradicionales —que contienen principios activos medibles— las Flores de Bach son preparaciones altamente diluidas.
De forma tradicional, se describen dos métodos de elaboración:
- Maceración al sol: las flores se colocan en agua y se exponen a la luz solar.
- Ebullición: utilizada para ciertas plantas leñosas.
Posteriormente, la solución se diluye y se conserva generalmente en una base con alcohol. El producto final suele administrarse en gotas.
Una de las combinaciones más conocidas es Rescue Remedy, mezcla de cinco esencias utilizada para momentos de tensión puntual. Sin embargo, no representa toda la terapia floral, sino una fórmula específica dentro del sistema.

¿Qué dice la evidencia científica?
La gran pregunta es si las Flores de Bach ofrecen beneficios más allá del efecto placebo. La respuesta, con base en investigaciones recientes, es mixta.
Estudios que no encontraron diferencias frente al placebo
Un ensayo registrado en DOAJ evaluó el efecto de la terapia floral en personal de enfermería con estrés laboral. El estudio reportó reducción del estrés en los participantes, pero no encontró diferencias significativas entre quienes recibieron Flores de Bach y quienes recibieron placebo.
En conclusión, hubo mejoría percibida, pero no se pudo demostrar que la terapia fuera superior a una sustancia inactiva.
Estudios con resultados favorables en contextos específicos
Por otro lado, un estudio publicado en Acta Psychologica (ScienceDirect) evaluó una fórmula tipo “Five-Flower” en madres de recién nacidos prematuros. El ensayo reportó disminución del estrés postintervención y cambios en el cortisol, una hormona relacionada con el estrés.
Los autores concluyeron que podría considerarse una intervención no farmacológica complementaria en ese contexto específico.
Asimismo, una investigación publicada en SciELO encontró reducción significativa del estrés traumático secundario tras la intervención con fórmula floral. No obstante, al tratarse de un estudio cuasiexperimental (no aleatorizado), no puede establecer causalidad con el mismo peso que un ensayo clínico controlado.
¿Entonces funcionan?
Con la evidencia actual, las Flores de Bach no pueden presentarse como tratamiento comprobado para ansiedad o estrés clínico. Existen estudios con resultados prometedores en contextos específicos, pero también investigaciones donde no superan al placebo.
Esto no significa que las personas no experimenten mejoría, sino que la ciencia todavía no ha demostrado de forma consistente que el efecto se deba directamente a la sustancia y no a factores como expectativas, acompañamiento o efecto placebo.

Cuándo pueden usarse como complemento y cuándo no
Las Flores de Bach pueden considerarse una herramienta de autocuidado complementario en casos de malestar emocional leve, siempre que formen parte de un enfoque integral que incluya hábitos saludables, apoyo psicológico cuando sea necesario y seguimiento médico adecuado.
Sin embargo, no deben sustituir el tratamiento profesional en casos como:
- Depresión moderada o severa
- Trastornos de ansiedad incapacitantes
- Crisis de pánico recurrentes
- Ideación suicida
- Deterioro funcional importante
El NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido) advierte que las terapias complementarias no deben reemplazar tratamientos médicos indicados y recomienda verificar la formación del practicante y posibles riesgos.
Riesgos, precauciones y señales de alerta
Aunque suelen considerarse seguras, conviene tener en cuenta:
- Algunas presentaciones contienen alcohol como conservador, lo que puede ser relevante en embarazo, infancia o personas con restricciones médicas.
- El mayor riesgo es posponer atención profesional necesaria.
- Si hay síntomas persistentes como insomnio severo, tristeza profunda durante más de dos semanas, ataques de pánico frecuentes o pensamientos autolesivos, es indispensable acudir a un profesional de la salud.
La terapia floral desarrollada por Edward Bach continúa siendo utilizada como complemento en el manejo de malestar emocional leve. Los estudios publicados recientemente muestran resultados variables: algunos reportan mejoras en contextos específicos, mientras que otros no encuentran diferencias significativas frente al placebo.
Con la evidencia disponible, las Flores de Bach no pueden considerarse un tratamiento médico para trastornos de ansiedad o estrés clínico. Su uso, en caso de elegirse, debe mantenerse dentro del ámbito complementario y sin sustituir atención profesional cuando esta sea necesaria.
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