La verdadera razón por la que los gatos casi siempre caen de pie
Descubre por qué los gatos caen de pie, cómo funciona su reflejo y por qué no siempre salen ilesos de una caída.

Los gatos tienen fama de caer siempre sobre sus patas. Basta con ver alguno resbalar de una barda, un árbol o un mueble para que, en cuestión de segundos, consiga acomodar el cuerpo antes de tocar el suelo.
Esa habilidad ha alimentado durante años la idea de que los felinos nunca se lastiman al caer, pero la realidad es diferente.

El secreto está en un reflejo que desarrollan desde pequeños
La capacidad de los gatos para caer de pie comienza a desarrollarse desde muy temprana edad gracias al llamado reflejo de enderezamiento.
Este mecanismo aparece entre las tres y las siete semanas de vida y les permite reaccionar casi de inmediato cuando sienten que están cayendo.
Todo sucede en una fracción de segundo. Primero giran la cabeza para localizar el suelo. Después acomodan la parte delantera del cuerpo y, casi al mismo tiempo, ajustan la parte trasera hasta que las cuatro patas quedan orientadas hacia abajo.
Es un movimiento tan rápido que, a simple vista, parece automático.

¿Su cuerpo está diseñado para moverse con gran flexibilidad?
El reflejo por sí solo no explica todo. La anatomía de los gatos también juega un papel importante.
Su columna vertebral es mucho más flexible que la de muchos otros mamíferos y sus vértebras les permiten mover la parte delantera y trasera del cuerpo casi de manera independiente.
Gracias a esa característica pueden realizar movimientos que para otros animales serían muy difíciles. Es la misma flexibilidad que les permite girar para acicalarse o alcanzar partes del cuerpo que parecen imposibles.
Mientras el gato cae, puede modificar la posición de su cuerpo para controlar el giro sin necesidad de apoyarse en ninguna superficie. Ese principio ha sido estudiado desde hace más de un siglo y explica por qué logra orientarse antes de llegar al suelo.
Uno de los primeros científicos en documentar este comportamiento fue el francés Étienne-Jules Marey, quien en 1894 utilizó una cámara capaz de capturar decenas de imágenes por segundo para registrar, cuadro por cuadro, cómo un gato corregía su postura durante una caída.

¿Los gatos siempre caen de pie?
Aunque el reflejo de enderezamiento funciona muy bien, necesita algo de tiempo para completar el movimiento.
Si la caída ocurre desde una altura muy baja, el gato podría no alcanzar a girar completamente antes de tocar el suelo. Los especialistas consideran que, en términos generales, necesita caer desde alrededor de 60 centímetros para tener tiempo suficiente de acomodar su cuerpo.
La edad también influye, pues los gatos mayores, con obesidad o con problemas de movilidad pueden reaccionar más lentamente y tener mayores dificultades para corregir la posición durante una caída.
Además, aterrizar sobre las patas no significa que estén fuera de peligro. Dependiendo de la superficie y de la altura, también pueden sufrir fracturas, golpes o lesiones internas.

¿Por qué algunos gatos sobreviven a caídas desde edificios muy altos?
Uno de los datos más curiosos sobre este tema proviene de un estudio realizado en 1987 por el Centro Médico Animal de Nueva York.
Los investigadores revisaron casos de gatos que habían caído desde edificios de distintas alturas y encontraron un resultado inesperado.
Alrededor del 90 % sobrevivió, y algunos de los animales que cayeron desde edificios de más de siete pisos presentaban menos lesiones que otros que habían caído desde alturas menores.
La explicación tiene que ver con el tiempo que disponen para reaccionar.
Cuando la caída es más larga, el gato logra completar el giro y adoptar una postura que ayuda a reducir el impacto.
Además, al alcanzar su velocidad máxima de caída extiende las patas y el cuerpo, aumentando la resistencia del aire. Esa posición disminuye la velocidad con la que continúa descendiendo.
A esto se suma que sus patas y articulaciones están preparadas para absorber parte de la fuerza del impacto cuando tocan el suelo.
