El efecto terapéutico de convivir con un gato en el estrés y la ansiedad, según especialistas
Estudios señalan que interactuar 10 minutos con un gato puede reducir la tensión emocional y aportar calma en personas con estrés o ansiedad.

Para muchas personas, tener un gato en casa es sinónimo de compañía, mimos y momentos de calma. Aunque no se trata de una “cura” ni de una terapia médica en sí misma, especialistas en salud mental y bienestar animal coinciden en que la convivencia con un gato puede influir positivamente en el bienestar psicológico de quienes viven con ellos.
En un contexto donde el estrés y la ansiedad se han vuelto parte de la vida cotidiana, cada vez más personas encuentran en sus mascotas un apoyo emocional inesperado. Los gatos, en particular, ofrecen una forma de compañía distinta: silenciosa, constante y, en muchos casos, reconfortante.

El beneficio emocional, más allá de la compañía
De acuerdo con un análisis publicado por UNAM Global, acariciar a un gato puede contribuir a reducir los niveles de estrés y ansiedad, además de aportar beneficios físicos, mentales y emocionales cuando existe un vínculo estable entre el humano y el animal.
Este texto destaca que la llamada gatoterapia —entendida como la interacción consciente y respetuosa con gatos como apoyo emocional— puede tener un potencial terapéutico real cuando se practica con conocimiento y sensibilidad, siempre priorizando el bienestar del animal.
La convivencia cotidiana con un gato también puede favorecer rutinas de autocuidado, compañía y momentos de distracción del pensamiento negativo. Estos elementos, señalan especialistas en salud mental, son clave para la regulación emocional, especialmente en personas que viven con ansiedad leve o estrés crónico.
¿Convivir con un gato ayuda a aliviar el estrés y la ansiedad? Lo que sí sostienen los especialistas
La ciencia ha comenzado a estudiar con mayor profundidad el impacto de la interacción humano-animal en la salud emocional. Un estudio publicado en la revista Animals evaluó a personas adultas antes y después de interactuar con su propio gato en casa durante 10 minutos.
Los investigadores analizaron emociones autorreportadas —cómo se sentían los participantes— y marcadores fisiológicos, como niveles de cortisol (hormona del estrés), oxitocina (relacionada con el vínculo y el bienestar) y frecuencia cardiaca.
Los resultados mostraron que, tras la interacción con su gato, muchas personas reportaron menor tensión emocional y una sensación de calma subjetiva. Sin embargo, a nivel fisiológico se observó una activación moderada del organismo.
Esto sugiere que el beneficio no siempre implica una “relajación total”, sino una forma de activación positiva, conocida como eustrés, que puede ser emocionalmente saludable.
En otras palabras, convivir con un gato no siempre “apaga” el cuerpo, pero sí puede ayudar a procesar emociones de una manera más equilibrada y segura.

El “efecto terapéutico” del gato: qué mecanismos explican los expertos
Especialistas en salud mental y bienestar animal coinciden en que el llamado “efecto terapéutico” de los gatos no es mágico ni automático, sino el resultado de varios factores cotidianos que actúan en conjunto:
- Rutina y estructura: alimentar al gato, limpiar su arenero o dedicar unos minutos al juego introduce orden en el día. Para personas con ansiedad, la rutina ayuda a disminuir la sensación de caos.
- Compañía silenciosa: a diferencia de otras mascotas, los gatos suelen ofrecer presencia sin exigir atención constante, lo que resulta reconfortante para muchas personas.
- Contacto breve y voluntario: caricias o momentos de cercanía —siempre cuando el gato lo busca— pueden generar una pausa mental y emocional.
- Interrupción del pensamiento rumiativo: observar al gato dormir, jugar o explorar puede ayudar a desviar la atención de pensamientos repetitivos o intrusivos.
El Human Animal Bond Research Institute (HABRI), organización internacional dedicada a estudiar el vínculo humano-animal, señaló en su informe 2024 que la convivencia con mascotas puede favorecer el bienestar emocional, siempre que se respeten las necesidades del animal y exista una relación positiva y equilibrada.

Por qué algunas personas en compañía de gatos se sienten mejor (y cuándo no pasa)
El ronroneo suele presentarse como el símbolo del “poder relajante” de los gatos. Si bien no existe evidencia sólida de que el ronroneo por sí solo cure la ansiedad, sí forma parte de un conjunto de estímulos sensoriales —sonido, tacto y presencia— que muchas personas perciben como calmantes.
El estudio publicado en Animals refuerza esta idea: no es un solo elemento, sino la experiencia completa de interacción la que se asocia con cambios emocionales y fisiológicos.
Sin embargo, los especialistas advierten que este efecto no siempre ocurre. La convivencia con un gato puede no ser beneficiosa —e incluso resultar estresante— cuando:
- El animal es temeroso o reacciona mal al contacto.
- La persona tiene alergias o preocupaciones constantes relacionadas con el cuidado.
- Existen problemas de conducta felina, como maullidos nocturnos, agresividad o marcaje, que afectan el descanso.
En estos casos, la relación puede aumentar la tensión en lugar de aliviarla, lo que subraya la importancia de una convivencia informada y respetuosa.
Gatoterapia y terapia asistida: ¿Qué es?
Una cosa es convivir con un gato en casa y otra muy distinta es la terapia asistida con animales (AAS), que se lleva a cabo en entornos controlados y con objetivos específicos, como reducir ansiedad en hospitales, universidades o centros comunitarios.
Durante años se pensó que los gatos no eran adecuados para este tipo de intervenciones. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Animals analizó el perfil conductual de gatos que participan en servicios asistidos frente a gatos comunes, utilizando el cuestionario conductual Fe-BARQ.
Los resultados mostraron que los gatos involucrados en AAS tienden a ser:
- Más sociables con personas.
- Más tolerantes al manejo.

Señales de que tu gato te ayuda (o te está estresando más)
Identificar si la convivencia con un gato es positiva puede marcar la diferencia.
Señales de beneficio:
- Sensación de calma o pausa mental tras convivir con el gato.
- Mejora del ánimo en momentos de soledad.
- Rutinas más estables gracias al cuidado diario.
Señales de alerta:
- El gato evita el contacto o muestra signos claros de estrés.
- La convivencia afecta el sueño o genera frustración.
- Aparece culpa o ansiedad por no poder cubrir adecuadamente sus necesidades.
Los expertos recomiendan no forzar la interacción, respetar los límites del animal y, ante problemas persistentes, buscar orientación veterinaria o conductual.
Convivir con un gato no sustituye la terapia psicológica ni el tratamiento médico, pero para muchas personas puede convertirse en un apoyo emocional valioso. La clave está en comprender que el beneficio depende del vínculo, del contexto y del respeto mutuo entre humano y animal.
Cuando la relación es positiva, el gato no solo acompaña: también puede ayudar a reducir la carga emocional diaria y ofrecer momentos de calma en un mundo cada vez más acelerado.
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