Tim Curry y la curiosa historia detrás de Frank-N-Furter; así creó al personaje de Rocky Horror
Tim Curry convirtió a Frank-N-Furter en uno de los personajes más icónicos del cine, pero su voz, apariencia y personalidad surgieron de curiosas decisiones durante los ensayos de Rocky Horror

Medias de red, tacones, corsé, maquillaje exagerado y una entrada que terminaría convertida en una de las más reconocibles del cine musical. Para millones de personas, pensar en Tim Curry significa inevitablemente recordar al extravagante doctor Frank-N-Furter de The Rocky Horror Picture Show.
El actor británico murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles, confirmó su representante a Associated Press este 26 de agosto. A lo largo de su carrera interpretó personajes tan distintos como Pennywise en It, Wadsworth en Clue o el señor Hector en Home Alone 2, pero fue aquel científico llegado de “Transsexual, Transylvania” el que lo convirtió en un ícono de la cultura popular.
Lo curioso es que el Frank-N-Furter que conocemos no nació exactamente así. Su peculiar forma de hablar, sus movimientos y hasta parte de su personalidad fueron apareciendo durante los ensayos de una pequeña obra de teatro londinense que nadie podía imaginar que terminaría generando uno de los mayores fenómenos de culto del cine.
Antes de la película, Frank-N-Furter nació en un pequeño teatro de Londres
La historia comenzó con The Rocky Horror Show, musical escrito por Richard O'Brien que se estrenó en junio de 1973 en el Theatre Upstairs del Royal Court Theatre de Londres.
El espacio era pequeño y el proyecto comenzó prácticamente como un experimento de seis semanas. O'Brien había construido una historia que mezclaba películas de terror de serie B, ciencia ficción, rock and roll, glam y sexualidad con personajes deliberadamente exagerados.

Tim Curry ya tenía relación con el Royal Court cuando supo que se preparaba aquel extraño musical.
De acuerdo con la historia recopilada por Roundabout Theatre Company, O'Brien se encontró con Curry y le habló del proyecto mientras buscaba a alguien con físico musculoso para interpretar a Rocky, la criatura creada por Frank-N-Furter.
Curry se interesó, pero terminaría consiguiendo un personaje completamente diferente.
Para su audición interpretó “Tutti Frutti”, de Little Richard, con una presentación descrita como particularmente desenfrenada. El resultado fue que terminó elegido para interpretar al doctor Frank-N-Furter.
Tim Curry primero interpretó a Frank-N-Furter con acento alemán
Uno de los elementos más reconocibles del personaje es la peculiar manera de hablar de Curry: refinada, exagerada y teatral. Pero inicialmente no era así.
Años después, durante una entrevista con Fresh Air, Curry recordó que su primera versión de Frank-N-Furter tenía acento alemán, inspirado en el estereotipo de los científicos locos que aparecían en antiguas películas de terror.

Era una decisión bastante lógica: al final, Frank es una especie de versión sexualizada y extravagante del doctor Frankenstein. Hasta que Curry escuchó una conversación en un autobús.
El actor contó que oyó a una mujer utilizando un marcado acento británico de clase alta mientras preguntaba si alguien tenía una casa “en la ciudad o en el campo”.
Fue entonces cuando llegó a una conclusión sobre Frank: debía hablar como la reina.
Curry abandonó el acento alemán y comenzó a utilizar una pronunciación británica deliberadamente aristocrática, una decisión que terminó convirtiéndose en parte fundamental del personaje.
Los tacones también ayudaron a crear al personaje
La producción permitió que los actores experimentaran y, según Roundabout Theatre Company, fue durante ese proceso cuando comenzaron a aparecer los elementos físicos y vocales que terminarían definiéndolo. Primero llegó aquel acento británico exageradamente elegante. Después aparecieron unos tacones hechos especialmente para el personaje.
Con esos elementos, Curry comenzó a explorar la manera de caminar, moverse y ocupar el escenario de Frank-N-Furter, además de desarrollar su sexualidad deliberadamente ambigua y desbordada. El resultado quedó muy lejos del científico loco convencional.
Frank podía ser amenazante y seductor al mismo tiempo; mezclaba elementos masculinos y femeninos y pasaba de la comedia al erotismo y posteriormente a momentos mucho más vulnerables.
El propio Curry reconocía desde los años 70 que ahí estaba parte de su atractivo: podía realizar algo completamente escandaloso en un momento y resultar profundamente conmovedor en otro.
El glam rock también estaba detrás de Frank-N-Furter
Rocky Horror apareció durante el auge del glam rock británico, cuando artistas como David Bowie cuestionaban desde los escenarios las fronteras tradicionales entre lo masculino y lo femenino a través del vestuario, maquillaje y teatralidad.
Las referencias terminaron siendo especialmente visibles cuando The Rocky Horror Show dio el salto al cine.
Para The Rocky Horror Picture Show, estrenada en 1975, se mantuvo a Sue Blane como diseñadora de vestuario. Los corsés, ligueros, medias y prendas inspiradas en cabaret ayudaron a convertir la apariencia de Frank-N-Furter en algo inmediatamente reconocible.
El maquillaje de Curry fue diseñado por Pierre Laroche, artista que también había trabajado con figuras como Mick y Bianca Jagger.
Así, Frank terminó situado en un curioso punto intermedio entre Frankenstein, el cabaret, el cine de serie B y una estrella de rock de los años 70.
Rocky Horror no fue inmediatamente el fenómeno que conocemos
Aunque hoy resulte difícil imaginarlo, The Rocky Horror Picture Show no comenzó como un gran éxito cinematográfico.
La obra teatral sí había generado atención, pero su llegada a Broadway en 1975 fue breve: cerró después de apenas 45 funciones. Poco después se estrenó la película protagonizada por Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Richard O'Brien y Patricia Quinn. Inicialmente el público tampoco respondió como esperaba el estudio.
La transformación llegó cuando comenzó a exhibirse en funciones de medianoche.
Los espectadores dejaron de comportarse como una audiencia tradicional: comenzaron a disfrazarse como los personajes, recitar diálogos, responderle a la pantalla, bailar “Time Warp” y utilizar objetos relacionados con determinadas escenas.
Para finales de los años 70 el fenómeno ya había creado su propia cultura alrededor de las proyecciones.
El fracaso inicial se transformó así en algo mucho más extraño y duradero: una película que el público convirtió en ritual.
Tim Curry llegó a temer que Frank-N-Furter definiera toda su carrera
Había sido tan extremo y memorable que durante algún tiempo el actor sintió la necesidad de demostrar que él no era Frank-N-Furter.
En una entrevista de 2005 recordó que, después de aquella actuación tan extravagante, se volvió deliberadamente más discreto durante un tiempo porque quería que la gente entendiera que aquello era una interpretación y no necesariamente su propia personalidad.
Durante las siguientes décadas Curry construyó una extensa carrera en teatro, televisión, cine y doblaje, con personajes que fueron desde el mayordomo de Clue hasta el aterrador Pennywise de la miniserie It.