Pedro Torres: el hombre que transformó la TV en México

El reconocido productor falleció, acompañado por su familia, ayer a los 72 años de edad

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Pedro Torres se casó con la actriz Lucía Méndez y tuvieron un hijo: Pedro Antonio.Fotos: Elizabeth Velázquez, archivo y tomadas de Instagram y video

Amante de la fotografía, el cine, las nuevas tecnologías y la televisión, donde encontró un nicho para explotar su creatividad al máximo y convertirse en uno de los revolucionarios de la forma de hacer y ver contenidos en México, Pedro Torres Castilla falleció ayer a los 72 años a causa de esclerosis lateral amiotrófica, la cual le fue diagnosticada en 2025.

Con profundo pesar, la familia Torres Castilla comparte la noticia del fallecimiento de nuestro querido Pedro Torres Castilla. Quien partió el día de hoy (ayer) en paz, tranquilo y lleno de fe, rodeado del amor de sus hijos, de su madre, de sus nietos, hermanos y hermanas, sobrinos, familia extendida y demás seres queridos que lo acompañaron hasta el último momento.

“Agradecemos profundamente las muestras de cariño y solidaridad recibidas durante su enfermedad y solicitamos de la manera más respetuosa a los medios de comunicación y al público en general comprender y respetar este momento de duelo que atraviesa la familia”, se lee en el comunicado que su familia colocó en sus redes sociales.

Hablar de Pedro Torres es hablar de innovación, frescura y de irrupción creativa en el mundo audiovisual, principalmente por ser quien trajo a México —en medio de una sociedad en pleno cambio— la telerrealidad, o los reality shows. Y no es una casualidad que Torres fuera así, durante su formación académica, justo en sus 20, decidió estudiar en The London Film School.

En la década de los 70, la capital británica era un hervidero de inestabilidad política, crisis económica y una intensa explosión cultural que generó la primera ola del punk rock y también alcanzó las artes visuales en donde las cintas de terror de culto, las comedias irreverentes, los thrillers crudos y realistas eran el pan nuestro de cada día. Pedro fue alcanzado por todo eso y le dio una visión completamente nueva a lo que haría en México.

Su primera irrupción en la cultura visual mexicana llegó cuando Torres se convirtió en el director del video Cuando calienta el sol de Luis Miguel, pero fue con La incondicional que desplegó su creatividad al máximo.

Fue el primer video con una súper producción filmado en México y en el que se permitió el ingreso a las instalaciones del Heroico Colegio Militar de la Ciudad de México y la Base Aérea Militar No.1 en Santa Lucía. El video cuenta la historia de un chico que se enlista como piloto de las fuerzas armadas y comienza su entrenamiento, muy al estilo de la película Top Gun, que se había estrenado en 1986. Pedro no dudó en llevar a Luis Miguel al límite de la historia... y hasta cortarle su emblemática cabellera para darle el realismo que requería la historia.

Como resultado del éxito de la canción y el video aumentaron las solicitudes de alistamiento en los planteles de educación militar del país a finales de la década de los 80. Torres trabajó en seis videos más con Luis Miguel.

En los 90 continuó en el mundo de los videos musicales y en algunas producciones de cine como Parejas, de 1996. Pero la explosión llegaría con el nuevo siglo y todo se estaba cocinando para que se convirtiera en el padre de la telerrealidad en México.

En 2002 Televisa y Endemol lanzaron el primer reality show del país. Big Brother llegó y transformó cómo se veía la televisión y se convirtió en un fenómeno mediático que sorteó todo lo que se le puso enfrente. Pensar que 12 personas estarían aisladas de todo en una casa durante 106 días mientras el mundo entero seguía sus pasos a través de 60 cámaras y 73 micrófonos 24 horas al día, siete días a la semana, para alcanzar el gran premio de cuatro millones de pesos, era inconcebible... Torres no sólo lo hizo realidad, lo convirtió en un fenómeno del que se hablaba todo el día, todos los días.

Blogs, parodias, mesas de discusión, protestas, análisis mediáticos, sicológicos y científicos, comparaciones con Orwell y las ediciones de otros países. Big Brother estaba en todos lados: en la tele abierta con espacios en programas unitarios, en noticieros aumentando en casi 90% la audiencia en el formato abierto. En Sky, donde se podía ver durante 24 horas en cinco canales, aumentó sus suscripciones gracias al programa.

Torres vio la oportunidad y la tomó, después de ver que 12 desconocidos lograban eso, decidió que era momento del siguiente paso: Big Brother VIP, en el que las celebridades del país se expondrían 24/7 a su público, dejarían el glamour y serían ellos en el mismo formato. Y lo consiguió, desatando de nueva cuenta el interés por la privacidad, ahora de los conocidos. Big Brother, bajo la producción de Pedro Torres, tuvo tres ediciones México y cinco ediciones VIP.

El productor vio en los reality shows una nueva manera de crear contenido y había un mundo de posibilidades para hacerlo. Por eso no dudó en traer a México Operación Triunfo, desarrollar Fear Factor y hacer El bar provoca, y de ahí, el resto es historia.

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CORTESÍA

Y mucho antes de las plataformas de streaming y las series que atrapan a los hoy usuarios, Torres vio en las historias crudas basadas en hechos reales otra oportunidad. Fue como importó el formato de Mujeres asesinas a México, produciendo la primera serie que se basa en historias reales de crímenes cometidos por mujeres, documentados en investigaciones de la periodista Marisa Grinstein, expedientes policiacos y sentencias reales que narran situaciones límite de violencia, abusos, impunidad y defensa propia, buscando visibilizar el contexto social y psicológico de mujeres que terminan en prisión.

Y después llegó Gossip Girl Acapulco, que retomó el formato estadunidense y le dio su propio sello en cuanto a su producción, estética cinematográfica y dejando a cuadro todo aquello que planteaba la serie original —glamour, excesos, viajes y dinero—, pero ahora en un contexto mexicano.

Rompió con el silencio al tratar temas de violencia física y sicológica, dilemas morales y sexualidad en televisión abierta ya fuera en programas unitarios o en campañas publicitarias y formó a un equipo de profesionales –detrás de cámaras– que hoy son los encargados de darle vida a los contenidos de televisión, cine y formatos digitales.

Pero también era un contante explorador y amaba las posibilidades que las nuevas tecnologías podían ofrecer a su imaginación.

El productor de televisión fue reconocido con el galardón Manuel Acuña por su trayectoria en los medios de comunicación en diciembre pasado en el estado de Coahuila, donde estuvo acompañado por su mamá, hijos, hermanos y amigos de muchos años de amistad.

Torres, quien siempre tiene un as bajo la manga, sorprendió al utilizar inteligencia artificial para hacer un discurso de agradecimiento, ya que, debido a su dificultad para hablar por su enfermedad, recurrió a este método.

El amor no se acabó

Pedro Torres se casó en 1988 con la actriz y cantante Lucía Méndez y se convirtieron en padres de un niño, Pedro Antonio Torres. Tras ocho años juntos, la pareja se separó, pero mantuvieron una buena relación, tanto que Pedro dirigió el video del tema Cuore di Pietra de la cantante en 2014.

“Hoy se despide un genio, un visionario y el hombre que me dio el regalo más grande de mi vida: mi hijo. Pedro Antonio, gracias por tantos años de cariño y por esa unión familiar que siempre mantuvimos a pesar del tiempo. Descansa en paz, rodeado de la luz que siempre proyectaste en tu trabajo y en nuestras vidas”, fue como Méndez despidió a Torres en Instagram.