Leiva inaugura 2026 en el Auditorio Nacional con energía, estilo ochentero y una noche inolvidable
Pese a problemas en su voz, el músico español abrió el 2026 en el Auditorio Nacional

Se apagaron las luces este viernes 16 de enero en el Auditorio Nacional por primera vez en el año, en punto de las 8:30 de la noche. El español Leiva fue el encargado de
inaugurar los conciertos de 2026 en el recinto de Paseo de la Reforma, un artista asiduo a la capital que incluso ha vivido por temporadas largas en ella para grabar música con otros referentes nacionales como Adan Jodorowski o Jay de la Cueva, con quienes también forma la banda de rock and roll The Guapos.
Luego de que quedara a oscuras todo el recinto, primero aparecieron todos los músicos: cinco hombres y una mujer corista, que bailaba con un short corto muy a los años 70; todos los demás repetían ese estilo: trajes blancos, camisas negras, botines con tacón, sombreros de ala ancha, bigotes, barbas, patillas gigantes y bailes donde lo que se mueve principalmente son las rodillas.
Entonces apareció Leiva, con el mismo tono, pero él distinto: una camisa floreada como si fuese a bailar a la disco, con algunos botones abiertos y el cuello enorme, también botines con tacón, sombrero en verde olivo, delgado, con movimientos que lo hacían ver como un títere moviéndose en todo el escenario.
Bajo presión, La lluvia en los zapatos y Gigante abrieron el repertorio. En frente de él un público enorme, bailando, cantando, gritando desde el primer segundo. El inmueble retiró las primeras 10 filas del recinto para que ahí pudieran permanecer cientos de fans de pie.
Lobos, Terriblemente cruel y Superpoderes continuaron el recital, con un Leiva que apenas interactuaba con la gente, algo que no fue necesario para que todos se encendieran al finalizar cada canción y corearan el “oe, oe, oe oe, Leiva, Leiva”, que dejó sin palabras al español, quien con este sello, es su tercera aparición ante el público mexicano desde 2022 cuando debutó en la capital en el Metropolitan.
Flecha comenzó el tono romántico de la noche cuando las luces se apagaron y sólo un haz desde el techo resaltaba a Leiva de entre todos los músicos, como una escena de un bar de blues; su sombrero le cubría el rostro y sólo se veía su barba incompleta de su quijada alargada y su nariz de garfio.
Ahí agradeció a su gente y aclaró porqué estuvo a punto de cancelar esta presentación y tuvo que posponer shows en otras ciudades como Guadalajara.
Es un honor volver a encontrarnos con vosotros, hemos construido mucho juntos; desde el principio hemos crecido juntos y volver a encontrarnos es precioso, éste es un país que amo, en el que he vivido por temporadas, venir aquí es como estar en casa, gracias por hacer el esfuerzo de comprar un boleto, que yo sé que es muy difícil. Me parecía un acto de deslealtad no cumplir, tengo problemas en la voz y de antemano les ofrezco una disculpa si esto me juega una mala pasada”, pero evidentemente el público no sólo lo perdonó por el detalle vocal, sino que lo ovacionó durante varios segundos por su sinceridad.
Antes del cierre del repertorio, Leiva trajo al escenario a su única invitada de la noche, alguien que lo ha acompañado, así como el público de México, desde el inicio de su carrera: Ximena Sariñana, a quien invitó para cantar Histéricos, mientras en la pantalla se dibujaba una lluvia de estrellas, sin embargo, en el escenario no se prendieron las ya típicas luces de los celulares.
Lady Madrid, Caída Libre y Como si fueras a morir mañana son los temas con los que cerró la noche, éste último el más popular de toda su discografía y antes de despedirse dedicó unas palabras para un miembro de su equipo que había perdido a su madre.
Cumplió y con creces pese a los problemas de voz.
cva
EL EDITOR RECOMIENDA



