Kirsty Coventry, la mujer que redefine los dos géneros sexuales en los Juegos Olímpicos

Dos décadas después y tras el último escándalo con la boxeadora Imane Khelif, el COI recupera las pruebas de género

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Imane Khelif, boxeadora de ArgeliaArchivo

Fue una decisión que pasó a ser una de las leyendas que modificaron la historia del Comité Olímpico Internacional. El escándalo de María José Martínez-Patiño, que corría en las competencias con vallas, cambió el paradigma de las pruebas de género para siempre. Hasta este 2026.

Martínez-Patiño, española tenía cromosomas 46,XY típicos de hombres y fue expulsada de la residencia de atletas de la Universiada además de quitarle su beca. No cesó en su lucha y demostró con científicos que su genética no le daba ventaja.

Entonces el COI tuvo que acceder en 1999 a quitar los exámenes de genero que usualmente hacía y para Sidney 2000 fue libre el acceso. Los test que se hacían, comúnmente el Barr o el de ADN se centraban en los cromosomas para definir hombre o mujer, cuando la biología, en realidad, es algo más compleja.

KIRSTY COVENTRY DETIENE A LOS TRANSGÉNEROS

Hace un año, una mujer por primera vez tomó la bandera de la presidencia del Comité Olímpico Internacional, la zimbabuense Kirsty Coventry, dueña de un palmarés fantástico que le ha hecho virar la historia en su primera gran decisión que puede marcar su mandato: reimplantar las pruebas de sexo para los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles, más de dos décadas después de dejarlos de hacer.

La prueba sólo se hará una sola vez en la vida de los deportistas, pero con eso bastará para saber su es viable que participe y en qué categoría. Se trata de una PCR (que detecta el gen) es decir, aquellas personas transgéneros, con variaciones sexuales o con cromosomas masculinos, no podrán participar con mujeres. Se hace con saliva en un algodon o en la mejilla y deben demostrar que no tienen cromosomas Y, que es el de los varones.

ATLETAS CON OTROS GÉNEROS

Vienen a la mente entonces nombres como el de Caster Semenya que fue doble campeona olímpica en 800 metros y recientemente Imane Khelif, la boxeadora argelina que fue un escándalo en París 2024 al ser acusada de tener una fuerza extraordinaria para ser mujer. 

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Semenya es dos veces campeona olímpica de los 800 metros planos. Foto: Reuters

Casi dos años después de su irrupción Khelif sigue viviendo bajo la sombra de la sospecha por el índice de testosterona en su cuerpo y es quizá el caso que ha llevado a Coventry a tomar esta decisión.

El COI creo un grupo de trabajo para este tema el año pasado con decenas de médicos especialistas y hasta deportistas en diferentes facetas para buscar un consenso. Pero la explicación del COI se reduce a que el sexo biológico se divide en dos categorías (masculino y femenino) y no tiene nada que ver con la percepción de una persona de sí misma, ya sea hombre, mujer o no binario.