El crudo testimonio de Tomás Molina sobre la inseguridad en México que lo hizo volver a Argentina

El delantero argentino Tomás Molina detalló el impacto psicológico que la inseguridad en México tuvo en su carrera y familia

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Tomás Molina apenas estuvo un torneo en el futbol mexicano con el equipo de Bravos de Juárez.Mexsport

El futbolista argentino Tomás Molina reabrió un debate incómodo para México. En una reciente entrevista concedida en su país natal, relató con crudeza las dificultades personales que enfrentó durante su estancia en el país como jugador de Bravos de Ciudad Juárez, señalando a la inseguridad como el factor determinante de su malestar y el que optara por volver pronto a su nación.

Molina, quien actualmente es jugador de Argentinos Junior, llegó en enero de 2023 como refuerzo de Bravos de Juárez y apenas estuvo un torneo antes de partir en agosto para jugar en Talleres de Argentina. En la entrevista fue contundente al describir cómo el entorno extra deportivo afectó su rendimiento y la calidad de vida de su círculo cercano. Sus palabras resuenan como un llamado de atención sobre la realidad que enfrentan los extranjeros en ciertas plazas del país.

"Lo pasé muy mal en México debido a temas de seguridad", admitió el delantero sin matices. Para Molina, la experiencia de vivir en una ciudad fronteriza con altos índices de violencia transformó la rutina diaria en un estado de alerta constante, algo que resultó incompatible con la tranquilidad necesaria para el alto rendimiento.

El ariete de 31 años explicó que, más allá de los privilegios económicos que ofrece el mercado mexicano, la integridad física y mental de su familia no era negociable. Sus declaraciones sugieren que el temor a sufrir incidentes delictivos fue una sombra permanente que terminó por precipitar su decisión de buscar nuevos rumbos lejos del territorio nacional después de haber terminado un torneo con Bravos.

Molina reconoció que, aunque el trato del club fue profesional, la realidad de las calles superaba cualquier blindaje que la institución pudiera ofrecerle de forma privada.

(Ciudad Juárez) es una de las dos ciudades más peligrosas de México… Está Sinaloa y está Juárez. Y, bueno, cuando llegué, recuerdo que fue complicado… Mi firma (de contrato) tardó un par de días y yo decía: esto es una señal… Me estaba tirando Dios que no es para acá, pero terminé firmando. Pasaron cosas raras, como estar en la calle y ver pasar como si fuera un tanque de guerra con un tipo con una ametralladora y el tipo como si nada; tiroteo en shopping… Cuando llego me dicen que no salga a comer afuera en la noche, que no salga a bailar, después hubo un momento de toque de queda, que no podíamos salir”.

El regreso de Molina al futbol argentino no fue solo una decisión deportiva, sino un refugio personal. En su país, a pesar de las crisis económicas, asegura haber recuperado la libertad de movimiento que perdió durante su etapa en Juárez, donde las restricciones de horario y zonas seguras eran la norma.

"No todo es dinero en esta carrera", reflexionó al comparar ambas ligas. Sus dichos refuerzan la idea de que la liga mexicana debe atender no solo la calidad de sus canchas, sino el entorno social en el que sus protagonistas deben convivir para evitar una fuga de talento motivada por causas externas al juego.

Las palabras de Molina han tenido un eco profundo en los medios argentinos, donde se suele ver a México como un dorado económico pero peligroso. Sus declaraciones alimentan un estigma que las autoridades del fútbol mexicano han intentado combatir, pero que se reactiva con cada relato de un protagonista que decide hablar tras su partida.

Tomás Molina llegó a la Liga MX en 2023 procedente de los Bravos de Juárez tras un paso exitoso por la Liga de Quito. Ciudad Juárez ha sido históricamente una de las sedes más complejas para la adaptación de extranjeros debido a su contexto social, un factor que ha provocado salidas prematuras de otros profesionales en la última década.