Barcelona: en defensa de la democracia

El sábado 18 de abril de 2026, en Barcelona, en gran medida por la voluntad política conjunta de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno del Reino de España, y Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de la República Federativa de Brasil, se dio el encuentro de mandatarios progresistas IV Reunión en Defensa de la Democracia.

Este foro surgió en 2024 ante el evidente avance de la extrema derecha a nivel global, como iniciativa de Lula da Silva, quien encontró en Pedro Sánchez a su mejor aliado para organizar el primer encuentro al margen de la 79.ª Asamblea General de la ONU. Aprovechando el escenario y la conjunción de actores, decenas de jefes de Estado en Nueva York hacia finales de septiembre de ese año.

Desde octubre de 2023, y como pocos jefes de Estado en el mundo, Pedro Sánchez se ha expresado contundentemente sobre la agresión israelí como una “matanza indiscriminada de civiles inocentes”, generando tensión diplomática entre Madrid y Tel-Aviv. El uso del término “genocidio” ha prendido alarmas en el gobierno de Netanyahu, quien ha acusado a Sánchez de guerra diplomática.

En mayo de 2024, España reconoció al Estado de Palestina como “sujeto de derecho internacional a todos los efectos”, tal como destaca el comunicado oficial de La Moncloa al respecto. Asimismo, España impulsó la votación en la ONU en favor de que Palestina sea incorporada como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas en 2025.

En los hechos, España ha emprendido acciones contra el genocidio, como el embargo de armas (comprar o vender a Israel), la prohibición de uso de puertos a barcos que transporten combustible o armamento para el ejército israelí; la negación de uso de espacio aéreo español para transporte de material bélico con destino a Israel y la prohibición de importaciones provenientes de los territorios ocupados ilegalmente en Gaza y Cisjordania.

A su vez, Lula da Silva destaca también a nivel global por situar la voz de los pueblos de América Latina, mayoritariamente en contra de las guerras, y también por atreverse a utilizar el término adecuado: genocidio. Así lo hizo en el marco de la Asamblea General por el 80.º aniversario de las Naciones Unidas en 2025.

Si bien Lula da Silva y Pedro Sánchez tienen claro que lo ocurrido en Palestina va mucho más allá de la guerra convencional, el tono del foro en Defensa de la Democracia fue más moderado en sus tres temáticas principales, Defensa del Multilateralismo, Gobernanza Digital y Combate a la Desigualdad.

Solamente dos mandatarios se pronunciaron abiertamente contra el genocidio, Gustavo Petro, de Colombia, y Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica. Con un potente y emotivo discurso, Lula da Silva aseveró, con no poca razón, que “ser progresista en tiempos modernos es defender un culturalismo reformado y recuperar la credibilidad de la ONU, que fue corroída por la irresponsabilidad de los miembros permanentes”.

Tanto por su digna presencia como por su articulado discurso en representación del noble y valiente pueblo de México, y de un gobierno cuya política exterior es de amistad y fraternidad con todos los pueblos y gobiernos del mundo; Claudia Sheinbaum volvió a captar la atención del orbe.

Con anterioridad, Sheinbaum Pardo ha llamado al desplazamiento forzado y los múltiples crímenes de guerra contra el pueblo palestino por su nombre, genocidio. Claudia Sheinbaum es la primera mandataria mexicana en reconocer al Estado palestino como sujeto de pleno derecho, recibir las credenciales de su embajadora en México y apoyar su incorporación total a la ONU.