Selección femenina de Irán juega la Copa Asiática bajo misiles y vigilancia extrema del régimen
La Selección femenina de Irán compite en la Copa Asiática Femenina de la AFC 2026 en medio de la guerra en su país y bajo estricta vigilancia política

Mientras las sirenas antiaéreas marcan la noche en varias ciudades iraníes por el conflicto bélico entre Irán, EstadosUnidos e Israel, la selección femenina de este país se prepara para debutar en la Copa Asiática en Australia bajo un clima que mezcla futbol, miedo y vigilancia extrema. El equipo llegó al torneo con la atención del mundo puesta en el conflicto que golpea su país, una realidad que transforma cada entrenamiento en un acto de resistencia silenciosa.
La Confederación Asiática de Futbol confirmó que mantiene contacto permanente con la delegación iraní para garantizar seguridad y bienestar durante el campeonato. Sin embargo, fuentes cercanas al entorno del equipo señalaron que las jugadoras viajaron bajo supervisión estricta de representantes ligados a estructuras estatales, una práctica que ya había sido denunciada por periodistas y activistas de derechos humanos en torneos anteriores.
Presentación en la Copa Asiática
El debut del equipo iraní será ante Corea del Sur y luego enfrentará a Australia y Filipinas en la fase de grupos. En el papel se trata de un calendario deportivo normal. En la realidad, cada partido se juega con la presión de saber que sus familias permanecen en un país donde la guerra y la represión forman parte del día a día. Algunas futbolistas habrían firmado compromisos previos al viaje para evitar declaraciones políticas o solicitudes de asilo, de acuerdo con un reporte del periódico The Australian.
La selección iraní ocupa el puesto 68 del ranking FIFA y disputa apenas su segunda participación en la Copa Asiática femenina. Su mejor resultado fue la fase de grupos. Clasificaron como líderes del Grupo A en las eliminatorias, tras vencer 2-1 a Jordania en el partido decisivo. o.
En el pasado reciente, varias figuras del futbol iraní perdieron la vida durante protestas en el país. La jugadora Zahra Azadpour murió durante manifestaciones en Karaj. La árbitra Sabha Rashtian falleció en Isfahán en episodios similares. Historias como esas resuenan en el vestuario mientras las jugadoras intentan concentrarse en el balón.
La vigilancia no es nueva. En el Mundial de Catar 2022, la selección masculina de Irán enfrentó amenazas tras negarse a cantar el himno en señal de protesta. Las jugadoras ahora sienten la presión de representar a su país sin desviarse del guion oficial. Fuentes del entorno afirman que sus teléfonos fueron monitoreados y que se les pidió mostrar alegría pública para transmitir normalidad.
Australia recibe a la delegación con hospitalidad y vigilancia diplomática. Autoridades del país revisan la presencia de funcionarios vinculados al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, una organización señalada por gobiernos occidentales por su rol en operaciones militares y de inteligencia. El tema ha generado debate en el parlamento australiano y preocupación en la diáspora iraní.
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