#PrimeraNETA
Todo el mundo lo hizo bien: el gobierno de Mauricio Kuri, los militares del general Lira, el TRI de Aguirre, la reseña de John Sutcliffe, y hasta el Club Querétaro de Marc Spiegel. Qué cosa fue el minuto de silencio a los soldados caídos en Tapalpa horas antes; la gigantesca, brillante, e inmaculada bandera tricolor al centro del Corregidora difícilmente podrá ser olvidada por miles de menores que pusieron hasta el reloj el mundialista Titán del Cimatario. El mensaje mandado desde Querétaro a un país inseguro y temeroso fue único, y necesario… de altos vuelos: único porque el país transpiraba y sigue transpirando miedo; necesario porque dos días antes pasó lo que pasó; y de altos vuelos porque unió, y unir no es para cualquiera, unir es cosa de grandes. Hubo increíbles postales queretanas: aficionados cediendo su lugar a los militares, guardias de seguridad privada dirigiendo y armando “la ola”, periodistas de talla mundial honrando vía entrevistas a la policía municipal. La afición se sintió segura en un país descompuesto por la inseguridad; anillos de seguridad, comunicación, familia, estrategias, trabajo en equipo. El famoso “sí se puede” hoy le cuadraría perfecto a Querétaro, pero no en el contexto en que habitualmente se clama, que suele ser de derrota para apoyar a la Selección Nacional al borde de la eliminación mundialista, como cada cuatro años: o sea “somos unos mediocres y estamos otra vez abajo, pero pues échenle ganas, en una de esas meten el golecito y nos eliminan en penales y no el minuto 60”. Y dice una, dice dos y dice tres: “Sí se puede, sí se puede”. No, no, no, esta vez el “sí se puede” generado en Querétaro se ciñó estrictamente al castellano y mutó por “sí se pudo”.
¿Por qué sí se pueden las cosas? Pues por lo anterior y poco más: por el trabajo en equipo, por la seriedad, por la planeación, porque sí se puede cuando se quiere. Porque a lo largo de los años, al menos los que yo recuerdo como queretano viviendo en Querétaro, y sin importar el partido político, han gobernado personajes medianamente sensatos a una población medianamente sesuda, lo cual resulta hoy y en este país, una verdadera excepción y un lujo sin igual para para los que aquí vivimos. El reto no es de una noche, el reto es que trasciendan esas noches más allá de Querétaro; cuando se apagan las luces, cuando se vaya uno a casa, cuando amanezca el lunes a las seis de la mañana y se escuche, diría Sabina, “un nido de ruiseñores”.
#SegundaNETA
Los cuatro goles aderezaron a la perfección, pero solo eso ¿eh?: aderezaron. Islandia rozó la invalidez.
#NETASextras
Ojalá que pronto se apacigüe Guadalajara, y si lamentablemente no… ahí está Querétaro.
