"¿Saben qué? Déjenlos jugar", la respuesta de Trump sobre la Selección de Irán en el Mundial 2026
El presidente de Estados Unidos reaccionó de inmediato a la declaración de Gianni Infantino respecto al combinado persa para la Copa del Mundo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo a la prensa que "está OK" que Irán juegue el Mundial 2026. En el torneo internacional el equipo persa jugará en California y Seattle contra Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto.
La declaración ocurrió en el Despacho Oval después de que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, afirmara en el marco del 76 Congreso del órgano rector del futbol que Irán estará presente en el torneo internacional. "Si Gianni lo dijo, yo estoy OK con eso", señaló Trump a representantes de los medios de comunicación. "¿Saben qué? Déjenlos jugar"
Para la Copa del Mundo 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá se dieron las condiciones para una de las alianzas políticas más comentadas del deporte: la de Donald Trump y Gianni Infantino. Esta relación, forjada entre despachos de la Casa Blanca y eventos de la FIFA, marca un antes y un después en la diplomacia deportiva.
La conexión entre el presidente de la FIFA y el mandatario estadunidense se remonta a 2018, poco después de que la candidatura conjunta de Norteamérica ganara la sede del Mundial. En aquel entonces, un icónico encuentro en el Despacho Oval dejó una imagen para la posteridad: Infantino regalando a Trump tarjetas de árbitro, bromeando con que el presidente podría usarlas contra la prensa.

Según analistas, el presidente de la FIFA supo encontrarle el "lado flaco" al mandatario de la Unión Americana. Infantino proyectó que el Mundial 2026 generará un impacto económico de 40,000 millones de dólares y creará más de 200,000 empleos. En ese sentido, para el gobierno de Donald Trump, con visión de empresario él mismo, este evento es la vitrina perfecta para mostrar su visión de una país próspero y seguro.
Sin embargo, el éxito del torneo dependerá, señalan los comentaristas, de si la FIFA logra equilibrar su estrecho vínculo con la Casa Blanca con las exigencias de neutralidad, seguridad y apertura que exige el futbol global.