¡El regreso del Atlante! Félix Fernández revive la emotiva fiesta azulgrana en el Estadio Azteca
El ex portero, campeón en la década de los 90, celebrea como chiquillo que su equipo haya regresado en un marco tan festivo como el del pasado viernes en el Estadio Azteca.

Es un aroma que invade y contagia todo, es el olor del pasto que recibe de nueva cuenta al Atlante y cabalgan junto a su afición. El regreso a Primera División, tan anhelado y estrujado por sus fanáticos se materializó desde la semana pasada con el debut ante Necaxa, pero tomó otro aire en la jornada dos ante el América.
"Es que es en la Ciudad de México, de donde es el Atlante, es su casa, su historia, su tradición y vida puesta de nueva cuenta en el fútbol mexicano", relata Félix Fernández, quien no ocultó el sentimiento de emoción por ver de nuevo a su equipo en la categoría principal del fútbol en México.
El Atlante volvió a ser local en el Estadio Azteca en la jornada dos cuando recibieron al América en un estadio repleto por varopintos colores, pero en general, con una gran respuesta de la tribu azulgrana.
¿Regresó el atlantismo?
Viejos, ancianos, padres de familia, personas que cuando eran niños se preguntaban qué será de este equipo y que atravesaron un infierno para volverlo a ver.
Félix Fernández, aquel portero que fue reliquia en el Atlante campeón de la década de los 90 vivió con intensidad el regreso.
"Fue una hermosa atmósfera. El estadio con más de 70 mil personas estaba pintado con nuestros colores azulgrana. Debemos agradecerle mucho al dueño Emilio Escalante que no solo lo haya regresado a Primera, sino que lo haya salvado de una inminente desaparición".
Una fiesta maravillosa en el Azteca: Félix Fernández
Para Fernández, comentarista de la cadena Fox One, fue una fiesta maravillosa en el estadio, "que incluso la buena actitud de los aficionados del América contribuyó a que se sintiera un ambiente de amor, de cariño y de felicidad por ver de nuevo al Atlante".

Además, todo ello se coronó con la buena actuación de un equipo humilde, sin estrellas, pero con muchos jóvenes que arrancaron un punto al poderoso equipo americanista.