¡Al ladrón!

Cecilia Soto

Cecilia Soto

Editorial

A dos años del asesinato de Héctor Melesio Cuén no ha habido justicia.

Aunque ya no se usen, he tenido que buscar mi pañuelito bordado y de puntas de encaje, para recoger las  lágrimas que me ha provocado la entrevista del diputado Ricardo Monreal en Entredichos, el espacio de entrevistas del respetado periodista  René Delgado, sobre la zozobra que inquieta al actual coordinador de la bancada de Morena en la Cámara. La preocupación es ésta: la derecha internacional –un eufemismo para no nombrar al presidente Trump–, en alianza con la malévola derecha mexicana, han logrado imponer una narrativa injusta, nos dice el experimentado legislador, y cita los temidos adjetivos: “narcogobierno, narcopresidenta, narcopartido”. “Nos va a costar recuperar la confianza o mantenerla, porque la narrativa se ha impuesto… Es muy fuerte lo de la derecha contra nosotros, muy feroz”. Yo, que tengo una propensión a ponerme del lado del débil, me estremezco con el adjetivo “feroz”, y peor cuando René Delgado le confirma el diagnóstico: “la derecha les ganó la narrativa”. Y viene lo peor: todo esto puede “dar un giro en las preferencias”…“dar un giro en la voluntad popular y en la integración de las Cámaras y los gobiernos locales” en la elección de 2027.  

El sagaz legislador está leyendo las encuestas, las públicas y las privadas. La popularidad de la Presidenta tuvo un clavado olímpico a partir del asesinato de Carlos Manzo, y en todas las encuestas la opinión mayoritaria encuentra que los gobiernos de Morena han sido corruptos y que las acusaciones contra Rocha Moya y compañía tienen sustento. 

Pero no se trata de una narrativa, de una estrategia de comunicación, impuesta por la “derecha internacional aliada con la oposición de derecha” interna. Se trata de una percepción muy extendida en la opinión pública. En noviembre de 2023, un año antes de las elecciones en las que ganó “la derecha internacional” en los Estados Unidos, en la manifestación de la Marea Rosa que colmó el Zócalo, se inauguró el grito “narcopresidente”. Aunque los animadores intentaron promover otros lemas, la gente insistía: “narcopresidente”. Cualquier narrativa o historia tiene que tener un sustento en hechos reales o inventados. En el caso de Morena, los hechos fueron reales y denunciados ante instancias internacionales, especialmente a partir de las elecciones de 2021, en las que la participación del crimen organizado a favor de Morena en la costa del Pacífico fue innegable. Lo que han logrado las acusaciones del gobierno del presidente Trump contra los diez de Sinaloa y contra el cogobierno de Morena y la delincuencia  sólo refuerza una percepción que ya existía. 

Hace unos meses la narrativa era que la oposición era inexistente, debilucha y timorata, ahora resulta que es tan poderosa que logra “denostar y descalificar” al pobrecito gobierno que sólo controla el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, la Fiscalía General de la República  y 21 gobiernos estatales y más. 

La persecución política contra Ernesto Ruffo Appel busca crear una historia que haga creíble aquel cuento del ladrón que, cuando es sorprendido con las manos en la masa, grita “al ladrón”, señalando para otro lado. Difícil que pegue: es evidente que se trata de una reescenificación del guion que se siguió para obligar a la renuncia del entonces ministro de la SCJN, Eduardo Medina Mora en octubre de 2019. Cargos falsos inventados por la Unidad de Investigación Financiera, UIF,  bloqueo de cuentas de familiares durante cuatro meses y difamación desde Palacio Nacional. Ya cancelaron cuentas de Ruffo Appel y de su hija, Verónica, a quien también dejaron sin línea celular.

Usted no encontrará una sola foto de Rubén Rocha Moya declarando ante la FGR: lo trataron con algodones, a pesar de su involucramiento en el asesinato de Héctor Melesio Cuén hace dos años y de su llegada ignominiosa al gobierno de Sinaloa. Compare con el trato al exgobernador Ruffo Appel, su exhibición en todos los medios nacionales como presunto culpable y la transformación de la presidenta Sheinbaum como agente del Ministerio Público, declarándolo culpable desde su conferencia matutina. No es que la justicia sea selectiva, es que así no hay justicia. Los presos en la prisión de alta seguridad en Almoloya no tuvieron dudas de la calidad de Ruffo Appel como preso político, lo saludaron con el mote Ruffo Mandela.