Randy Arozarena, de ídolo popular a millonario de Grandes Ligas

El seleccionado mexicano evitó el arbitraje salarial y llegó un acuerdo para jugar la próxima temporada con los Mariners de Seattle

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Randy Arozarena, beisbolista mexicano de Mariners.Especial

Bastaron un par de atrapadas sorprendentes en los jardines y una sonrisa carismática para que Randy Arozarena emergiera como ídolo popular en México. No fue un proceso largo ni una construcción planificada. Sucedió en tiempo real, frente a miles de personas que encontraron en su manera de jugar una forma de representación. El Clásico Mundial de Beisbol de 2023 hizo el resto. Arozarena no sólo defendía la franela tricolor, encarnaba una energía.

Desde ese torneo, su figura quedó asociada al seleccionado que dirigió Benjamín Gil. Cada recorrido en los jardines parecía una extensión del ánimo colectivo. México no lo adoptó por su hoja de estadísticas ni por su contrato en Grandes Ligas, lo hizo por la forma en que interpretó el juego, por la naturalidad con la que asumió el protagonismo y por una conexión que se dio sin intermediarios.

Aunque nació en Cuba, Arozarena representa a México por una historia que comenzó mucho antes del reconocimiento internacional. Su carrera profesional se gestó en ligas regionales mexicanas, en campos donde el margen de error era mínimo y la exposición inexistente. Más tarde llegó la Liga del Pacífico y con ella un sentido de pertenencia que se volvió determinante. México fue territorio de aprendizaje, de trabajo y de arraigo. Cuando apareció la oportunidad de dar el salto a MLB, ese vínculo ya estaba consolidado.

Si bien su debut en la gran carpa fue con San Luis, su llegada  con Tampa Bay coincidió con uno de los momentos más extraños del beisbol moderno. En 2020, temporada marcada por la pandemia, Arozarena fue la figura indiscutida de la postemporada de los Rays y el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Aun así, cobró el salario mínimo debido a los sueldos prorrateados. El contraste fue brutal. Un año después, su ingreso apenas alcanzó el medio millón de dólares. El impacto deportivo iba muy por delante de la retribución económica.

El tiempo equilibró la balanza. Con siete temporadas en Grandes Ligas, dos convocatorias al Juego de Estrellas y una reputación consolidada, Arozarena llegó a Seattle en julio de 2024. La adaptación tuvo matices, pero en 2025 en su primera campaña completa con los Mariners se convirtió en una pieza central del lineup. Disputó 160 juegos, conectó 27 cuadrangulares, produjo 76 carreras impulsas, robó 31 bases y registró una línea ofensiva de .238/.334/.426 en un parque que reduce los números brutos.

Obtiene una gran recompensa

El acuerdo por 15.65 millones de dólares para la próxima temporada cerró rápido. Arozarena evitó el arbitraje para enfocarse en un año especial. Resolver el contrato le permitió liberar la cabeza y volver al campo. Es el salario más alto de su carrera y llega en su último año de elegibilidad antes de la agencia libre tras la Serie Mundial. Seattle asegura producción inmediata. El jugador preserva control sobre su futuro.

Este año habrá una nueva edición del Clásico Mundial y Randy Arozarena ya está confirmado con la Selección Mexicana. Llegará con un contrato récord y con la misma relación directa con la afición que lo convirtió en ídolo desde la primera atrapada.