Las pérdidas millonarias de la UNAM por sacar a Cruz Azul de CU
Más de 9 millones de pesos dejaría de ingresar la UNAM tras no renovar el contrato de arrendamiento con Cruz Azul

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidió no renovar el contrato de arrendamiento con Cruz Azul, por lo que el club celeste no podrá jugar como local en el Estadio Olímpico Universitario durante el Torneo Clausura 2026 de la Liga MX. La determinación se dio a menos de dos días del inicio del torneo y representa también un impacto económico significativo para la máxima casa de estudios.
Con la salida de Cruz Azul, la UNAM dejaría de percibir una cantidad importante por concepto de renta, operación y uso del estadio durante el torneo, tomando en cuenta los partidos de fase regular y posibles ingresos adicionales. De acuerdo con información compartida por el portal Mediotiempo el pasado mes de diciembre, el Club de Futbol Cruz Azul S.A. de C.V. pagó a la UNAM en contraprestación por esos siete partidos 9 millones 247 mil 825 pesos por siete partidos como local.
Las razones de la UNAM
Aunque Cruz Azul buscó extender su estancia desde meses atrás, no se concretó un acuerdo formal de renovación, lo que llevó a la UNAM a dar por terminada la relación contractual.
Existieron diferencias en los términos del convenio, especialmente en temas de calendario, uso del inmueble y convivencia con Pumas, el club propietario del estadio. Ante la falta de claridad y acuerdo definitivo, la UNAM optó por priorizar sus propios intereses deportivos y administrativos.
Hasta el momento no ha habido una postura pública detallada, existen varios factores que explican la ruptura:
- Prioridad absoluta a Pumas
Compartir el estadio implicaba ajustes constantes en calendario, logística y mantenimiento. La UNAM habría preferido eliminar cualquier fricción operativa y devolverle el control total del inmueble a su equipo.

- Control institucional e imagen
El convenio imponía reglas estrictas sobre el uso del estadio, símbolos y comunicación. Mantener a un club externo como local obligaba a negociaciones permanentes que la Universidad ya no estaba dispuesta a sostener.
- Evitar compromisos de largo plazo
Renovar implicaba extender responsabilidades operativas y legales. La UNAM optó por no atarse a un contrato prolongado, incluso a costa de perder ingresos inmediatos.
El resultado es claro: Cruz Azul se queda sin CU y la UNAM renuncia a una fuente millonaria de ingresos, apostando por el control total del estadio y la estabilidad interna antes que por el negocio.
Mientras tanto, La Máquina ya alista su regreso al Estadio Ciudad de los Deportes, dejando atrás un capítulo que, más que deportivo, fue institucional y político.
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