Liam Lawson roba el apodo de 'Ministro de Defensa' a 'Checo' Pérez en Fórmula 1
Liam Lawson trata de molestar a 'Checo Pérez' en la Fórmula 1 al autoproclamarse el nuevo 'Ministro de Defensa', reviviendo su explosiva rivalidad

La rivalidad más candente y tóxica de la actual parrilla de la Fórmula 1 sumó un nuevo y polémico capítulo durante este mes de abril de 2026. El piloto neozelandés Liam Lawson, actual representante de la escudería Racing Bulls, volvió a encender la mecha de la discordia dentro del paddock al meterse directamente con el legado de Sergio 'Checo' Pérez. En un video reciente publicado por las plataformas oficiales del campeonato, el oceánico se autoproclamó jocosamente como el nuevo 'Ministro de Defensa', un apodo que le pertenece por derecho propio y por historia al corredor tapatío.

Este mote nació de manera orgánica y épica durante la dramática definición del título en la temporada 2021. En aquella mágica noche, el mexicano armó una férrea y legendaria defensa sobre el británico Lewis Hamilton, acción vital que le permitió a su entonces compañero Max Verstappen coronarse monarca mundial por primera vez. Ahora, el joven piloto utiliza este título honorífico para justificar su estilo agresivo sobre la pista y, de paso, darle un nuevo golpe mediático al actual volante del equipo Cadillac.
EL NUEVO 'MINISTRO DE DEFENSA' QUE ENFURECE A MÉXICO
La osadía del conductor neozelandés no resultó una simple broma inofensiva de redes sociales, sino una auténtica declaración de guerra deportiva. Liam Lawson aprovechó el buen momento anímico que experimentó tras sumar puntos importantes en el Gran Premio de China para validar su fiereza al volante frente a los micrófonos y las cámaras. Sin embargo, usurpar el apodo de 'Checo' Pérez representa una clara y directa provocación para un rival con el que arrastra un negro historial repleto de fricciones y desencuentros que superan lo meramente deportivo.

Para los fanáticos del deporte motor a nivel global, y especialmente en México, esta acción se interpretó de inmediato como una burla frontal hacia el veterano. Mientras el tapatío busca consolidar desde cero el naciente y ambicioso proyecto de la marca estadunidense Cadillac en su esperado regreso a las pistas, tras un periodo sabático alejado del asfalto, el piloto de Racing Bulls busca acaparar los reflectores a costa de la figura y el nombre del tapatío.
UN HISTORIAL LLENO DE CHOQUES Y DECLARACIONES INCENDIARIAS
El origen de esta conflictiva relación se remonta al desastroso Gran Premio de México 2024. En aquella carrera, el oceánico protagonizó un contacto evitable que destrozó el pontón del monoplaza de ‘Checo’ Pérez. Por si la peligrosa maniobra fuera poco, tras consumar el rebase, le mostró el dedo medio a toda velocidad, un gesto antideportivo que desató la furia de las tribunas y le valió una severa reprimenda pública por parte del jefe de equipo, Christian Horner.

Lejos de calmar los ánimos con el paso del tiempo, la enemistad explotó con mayor fuerza en el reciente Gran Premio de Australia 2026. Ambos volantes se enfrascaron en una brutal y despiadada pelea rueda a rueda por la modesta posición 16, batalla que culminó en un nuevo y aparatoso impacto entre sus autos. Tras el incidente, las declaraciones volaron como auténticos cuchillos en la zona mixta. El tapatío calificó a su rival como un piloto que maneja completamente "fuera de control" y con una actitud nefasta para convivir en la máxima categoría.
Por su parte, el corredor de Nueva Zelanda contratacó con rudeza, asegurando que ‘Checo’ Pérez toma los duelos de manera muy personal y no sabe superar el pasado. Según la perspectiva del joven, el rencor del azteca nace porque él ocupó su codiciado asiento en Red Bull durante la campaña 2025. Curiosamente, en esa precipitada aventura, el novato duró apenas dos carreras antes de salir por la puerta de atrás por falta de resultados, mientras el mexicano tomó un merecido respiro para volver fortalecido a la parrilla actual. La guerra de declaraciones no tiene fin y los aficionados ya marcan en el calendario el Gran Premio de Miami, la próxima vez que estos dos monoplazas se crucen en una curva a más de 300 kilómetros por hora.