En medio de una guerra que no termina, la región de Oriente Medio con población de fe islámica por excelencia ha estado celebrando una de las festividades religiosas más importantes de su calendario. Se trata de la llamada Id al-Adha, cuando se conmemora el sacrificio del hijo del profeta Ibrahim, el cual estaría por realizarlo en obediencia a las órdenes de Alá, sacrificio que finalmente, de acuerdo con la tradición, no fue consumado a pesar de la obediencia de Ibrahim, al aparecer en el último momento un carnero para ser sacrificado en su lugar. La fe y obediencia del profeta y la misericordia de Alá son algunos de los valores exaltados en los rituales que acompañan a las ceremonias masivas que realizan los fieles en espacios abiertos, que en la actualidad se desarrollan también en urbes occidentales con importante presencia musulmana. Esta semana, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, participó con sus correligionarios en una de esas celebraciones, al igual que el alcalde de Londres, Sadiq Khan, de origen pakistaní.
Aprovechando la festividad y la vigencia de un frágil cese al fuego, se ha presentado en estos días en la región una multitudinaria movilización de viajeros, la mayoría de ellos peregrinos a Arabia Saudita, pero también a diversos puntos de los países del Golfo, con motivo de reuniones familiares y de turismo, lo cual está dejando una importante derrama económica tras varios meses de estancamiento en el consumo en razón del estado de guerra que se extendió cuando Irán decidió, en el contexto de su confrontación con Estados Unidos e Israel, atacar mediante misiles y drones a varias de esas naciones como parte de su campaña militar.
La ciudad de La Meca, la más sagrada para el islam, es el destino de la peregrinación del Haj, considerada uno de los siete pilares básicos de esa religión, que establece como una obligación de los fieles el realizar ese viaje cuando menos una vez en la vida, siempre y cuando se tengan las condiciones para hacerlo.
En esta ocasión el número de viajeros que llegó a La Meca alcanzó la cifra récord de 1.51 millones de personas, según lo ha reportado France Press, y una de las preocupaciones de las autoridades ha sido la de las altas temperaturas, que están por encima de los 40 grados y que en ciertos años ha provocado una importante cantidad de víctimas mortales, como en 2024 cuando mil 300 fallecieron a causa de la ola de calor que alcanzó 52 grados centígrados. Otro problema ha sido el mantenimiento de un orden público que impida la emergencia de situaciones caóticas, como la que ocurrió en 2015 cuando a causa de una estampida hubo dos mil víctimas mortales.
La realización del ritual del Haj de este año se está dando dentro de condiciones relativamente inciertas ya que desde febrero que se inició la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Arabia Saudita, aliado de EU y que alberga a cerca de dos mil efectivos militares estadunidenses en su suelo, fue objeto de ataques múltiples de misiles y drones provenientes de las milicias chiitas iraquíes, aliadas al régimen de Teherán. Apenas el martes pasado el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, emitió un pronunciamiento que proclamaba que “las naciones y tierras de la región no deben de servir más como escudos para bases de Estados Unidos”.
La historia de cómo se inició la presencia de tropas estadunidenses en suelo saudita se remonta al año de 1990, cuando la invasión de Saddam Hussein a Kuwait fue percibida como el preludio de un ataque similar contra Arabia. En consecuencia, la propia monarquía saudita solicitó a Washington, en aquel entonces bajo la presidencia de George Bush padre, el envío de tropas para blindar su territorio ante cualquier intento de invasión similar al sufrido por Kuwait. En aquellas semanas cruciales el embajador saudita en México me concedió una entrevista, publicada en Excélsior, en la cual ante mi pregunta de cómo su gobierno realizó una solicitud como ésa, en contravención a su soberanía, su respuesta fue: “…Cuando se está quemando mi casa, no me importa que se rompan las ventanas si eso ayuda a mi salvación”.
