El lado más oscuro del beisbol: amenazas de muerte a la esposa de Tanner Scott encienden las alarmas en MLB

Tras una dura derrota de los Dodgers ante los Filis, las redes sociales mostraron su rostro más tóxico

La esposa del lanzador de los Dodgers, Tanner Scott, revela las amenazas de muerte que recibió sobre su hijo
La esposa del lanzador de los Dodgers, Tanner Scott, revela las amenazas de muerte que recibió sobre su hijoInstagram Tanner Scott

Lo que comenzó como una noche complicada para Tanner Scott en el montículo terminó convirtiéndose en otro preocupante ejemplo del ambiente hostil que rodea al deporte profesional en la era de las redes sociales.

El relevista de los Dodgers permitió tres carreras en la octava entrada durante la derrota ante Filadelfia el sábado, desperdició una oportunidad de salvamento y cargó con su primera derrota de la temporada. En cualquier otra época, la historia habría terminado ahí, en el análisis de un mal relevo dentro de una larga campaña de 162 juegos.

Pero el partido terminó y comenzó algo mucho más inquietante.

Esposa recibe amenazas de muerte

La esposa del lanzador, Maddie Scott, reveló que recibió mensajes amenazantes en redes sociales dirigidos no sólo contra ella y su esposo, sino también contra su hijo recién nacido. Las publicaciones, compartidas temporalmente en Instagram, mostraban el nivel de agresividad que algunos aficionados están dispuestos a cruzar cuando la frustración deportiva se mezcla con el anonimato digital.

¿Cuándo dejó de ser un juego?”, escribió Maddie Scott en una publicación que posteriormente eliminó. “No suelo hablar mucho. De hecho, casi nunca. Les aseguro que no saben lo que es hasta que lo viven”.

La pregunta resuena mucho más allá de un partido de temporada regular.

El costo invisible de ser un deportista

Los atletas profesionales siempre han convivido con la crítica. Forma parte del negocio. Los contratos millonarios, la exposición mediática y las expectativas de rendimiento colocan a los jugadores bajo una lupa constante.

Sin embargo, la naturaleza de esa crítica ha cambiado radicalmente durante las últimas dos décadas.

La expansión de las redes sociales eliminó muchas de las barreras que antes separaban a los aficionados de los deportistas. Hoy, cualquier persona puede contactar directamente a un jugador o a un familiar con apenas unos clics. Lo que antes era una conversación de bar o una llamada a un programa de radio puede transformarse instantáneamente en una amenaza enviada a la pantalla de un teléfono móvil.

La situación se ha agravado con el crecimiento de las apuestas deportivas, una industria que mueve miles de millones de dólares y que ha añadido una dimensión económica a las emociones de los aficionados. Para algunos usuarios, una mala actuación ya no representa únicamente la derrota de su equipo favorito, sino también la pérdida de dinero.

El caso de los Scott está lejos de ser aislado.

Durante el último año, varios jugadores de Grandes Ligas han denunciado situaciones similares. Lanzadores como Liam Hendriks, Lance McCullers Jr., Tayler Saucedo y Cam Schlittler han reportado ataques en línea que en algunos casos incluyeron amenazas contra familiares.

La tendencia preocupa a organizaciones deportivas, ligas y autoridades, que observan cómo la conversación digital se vuelve cada vez más agresiva.

La redención de Tanner Scott queda en segundo plano

La ironía es que el episodio ocurre en medio de una temporada que representaba una recuperación para Scott.

Tras firmar un contrato de cuatro años y 72 millones de dólares con los Dodgers, el zurdo fue objeto de fuertes cuestionamientos durante 2025. Terminó aquella campaña con 10 salvamentos desperdiciados, la cifra más alta de las Grandes Ligas, y ni siquiera participó en la postemporada.

Este año parecía haber recuperado la confianza. Incluso después de la derrota del sábado, mantiene una efectividad de 2.19 y suma cinco salvamentos, números que reflejan una clara mejoría.

Sin embargo, las estadísticas quedaron relegadas por una realidad más incómoda. El problema ya no era una recta mal ubicada o una ventaja desperdiciada. Era la facilidad con la que una actuación deportiva podía convertirse en una excusa para intimidar a una familia.

La pregunta planteada por Maddie Scott sigue sin una respuesta sencilla. Lo que sí parece evidente es que, para algunos usuarios, la línea que separa la pasión deportiva del abuso hace tiempo dejó de existir.