Isaac Paredes y los Astros no llegan a acuerdo y el caso se va a arbitraje

El infielder mexicano y Houston intercambiaron cifras sin lograr un arreglo salarial para 2026. La diferencia económica y el cierre de temporada tras su lesión marcaron la distancia entre ambas posturas.

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Isaac Paredes fue una de las piezas ofensivas más productivas de los Astros antes de su lesión en 2025 y ahora su salario para 2026 será definido mediante arbitraje.X: @Astros

El desacuerdo entre Isaac Paredes y los Astros de Houston quedó formalizado: no hubo arreglo salarial y el caso se encamina al proceso de arbitraje, una instancia que rara vez se define solo por números y que casi siempre expone la verdadera valoración de un jugador dentro de la organización.

El infielder mexicano presentó una solicitud de 9.95 millones de dólares para la temporada 2026, mientras que el club fijó su postura en 8.75 millones. La diferencia, 1.2 millones, coloca a ambas partes en extremos cercanos, pero suficientes para que ninguna cediera antes del plazo.

Para Houston, el tema no es menor. El club se encuentra prácticamente pegado al umbral del Impuesto de Balance Competitivo, y cualquier ajuste hacia arriba tiene efecto inmediato en la planeación del roster. En ese escenario, cada contrato se analiza con lupa, incluso cuando se trata de un jugador que ha respondido en el terreno.

Paredes viene de una temporada marcada por dos capítulos muy distintos. En 102 juegos, dejó una línea ofensiva de .254/.352/.458, con 20 cuadrangulares y 53 carreras impulsadas, cifras que adquieren mayor dimensión si se consideran los partidos perdidos por lesión. Su OPS+ de 123 confirma que fue considerablemente más productivo que el bateador promedio de las Grandes Ligas.

Antes de detenerse en julio, el sonorense estaba encaminado a una campaña de poder mayor. Su primera mitad fue lo suficientemente sólida como para llevarlo a una segunda convocatoria consecutiva al Juego de Estrellas, reflejo del impacto que estaba teniendo dentro de la alineación de Joe Espada.

Más allá del poder, Paredes se consolidó como uno de los bates más disciplinados del equipo. Su tasa de boletos del 11.4% lo ubicó entre las mejores de MLB y le permitió alargar turnos y castigar a lanzadores que buscaban atacarlo temprano. En una ofensiva que a menudo depende del contacto agresivo, ese perfil se volvió un activo silencioso.

El punto de quiebre llegó el 19 de julio, cuando sufrió un desgarro severo en el isquiotibial derecho al intentar llegar a primera base. La lesión requirió tratamiento especializado y retrasó su regreso más de lo previsto. Houston terminó colocándolo en la lista de lesionados de 60 días, y cuando volvió en septiembre lo hizo sin movilidad, limitado prácticamente al rol de bateador designado.

Ese cierre de temporada es el principal elemento que explica la distancia entre ambas posturas. Los Astros pueden argumentar durabilidad y disponibilidad; Paredes, impacto real cuando estuvo sano y un perfil ofensivo que encaja de manera ideal con el parque de Houston.

Porque el valor de Isaac Paredes no se explica desde la fuerza bruta. Su swing está construido para el detalle. Es uno de los jaladores de pelota más extremos de las Grandes Ligas, con más del 56% de sus contactos dirigidos a la banda izquierda y un ángulo de salida que privilegia la elevación. En un estadio como el de Houston, esa combinación se traduce directamente en producción.

Con 26 años y control contractual hasta 2027, Paredes no discute solo un salario, sino su lugar dentro del proyecto. El arbitraje resolverá la cifra. La temporada, una vez más, será la que determine quién tenía razón.