El escándalo de la cabellera femenina
La policía de la moral vigila que las mujeres observen el comportamiento que se les ha impuesto. Uno de ellos es llevar el cabello cubierto. En 2022, tres años antes de las recientes protestas, una mujer sumamente joven, de 22 años, Mahsa Jina Amini, fue detenida por esa policía por no llevar el velo correctamente puesto, y murió en los separos policiacos, lo cual provocó que miles de mujeres salieran a las calles al grito de “¡Mujeres, vida y libertad!”.
En ocasión del cercano Día Internacional de la Mujer y la presencia que en las últimas semanas ha tenido Irán en las noticias principales de diarios y noticiarios, en esta nota me referiré a una de las muchas prohibiciones que en ese país se imponen a las mujeres.
En Irán no tiene vigencia el principio básico de derechos humanos de igualdad de todos ante la ley. A la mitad de la tercera década del siglo XXI las iraníes no disfrutan de los mismos derechos que los varones. Ya que antes de la revolución islámica se les habían reconocido algunas de las libertades vigentes en los países occidentales, las más inquietas, las más cultas y las más dotadas de amor propio han protagonizado protestas multitudinarias en una actitud de enorme valentía, desafiando con admirable coraje la brutal represión con que el régimen responde a las manifestaciones de descontento. En las recientes concentraciones callejeras fueron asesinadas miles de personas (algunas fuentes señalan decenas de miles).
La policía de la moral vigila que las mujeres observen el comportamiento que se les ha impuesto. Uno de ellos es llevar el cabello cubierto. En 2022, tres años antes de las recientes protestas, una mujer sumamente joven, de 22 años, Mahsa Jina Amini, fue detenida por esa policía por no llevar el velo correctamente puesto, y murió en los separos policiacos, lo cual provocó que miles de mujeres salieran a las calles al grito de “¡Mujeres, vida y libertad!”. Para ese atrevimiento se requieren mucho hartazgo y mucho valor.
Las mujeres de Irán son tratadas con un desprecio difícil de comprender para quienes no somos musulmanes. Como contó la activista Sougand Hessamzadeh a Danielle Dithurbide, se les prohíbe cantar como solistas o bailar en público; sólo con permiso del padre o el marido pueden estudiar, trabajar fuera de casa, sacar su pasaporte o viajar; no se pueden quedar con la custodia de sus hijos en caso de rompimiento conyugal; no se pueden divorciar por su propia voluntad; no pueden dar a luz sin la presencia del esposo; sólo pueden heredar la mitad de lo que heredan los varones; las niñas pueden ser privadas de su libertad desde los 9 años y a partir de esa edad están obligadas a llevar el velo; desde los 13 años una niña puede ser obligada a contraer matrimonio, y un largo etcétera.
Todas esas imposiciones son absurdas e inaceptables. Una de ellas es especialmente intrigante. ¿Cuál es la razón por la que las mujeres deben cubrir su cabello? La explicación oficial es que con esa medida se busca proteger su pureza. ¿Pero es que las haría impuras llevar descubierta su cabellera? ¿Eso es creíble o mínimamente razonable? San Pablo advertía que las mujeres cristianas deben cubrirse la cabeza porque los demonios saltan como chispas del fuego femenino y se propagan por el mundo para causar el mal. Cualquier mujer podía contaminar los templos con los diablos de sus cabellos. En realidad, como advierte sagazmente Diane Ackerman con una sonrisa irónica y coqueta, el cabello, sobre todo el cabello suelto, implica exceso, exuberante sensualidad, falta de contención. Sí, libera los demonios… de la tentación (Una historia natural, Anagrama).
Si los judíos ortodoxos y los musulmanes exigen a las mujeres que oculten su cabellera es porque consideran que uno de los elementos más apreciables de la belleza femenina debe esconderse. Se espera que las monjas católicas y las viudas judías se corten el cabello para dejar de ser atractivas a los hombres. En ese mandato son indisimulables una profunda misoginia y una patológica actitud antierótica. La admiración de la belleza femenina les parece a esas mentalidades misantrópicamente sexistas un grave pecado cometido no por el admirador, sino por la admirada.
El velo con que se obliga a las mujeres esconder su cabellera simboliza el resto de las prohibiciones que se les imponen. Se les niegan otras libertades elementales y se les obliga a estar subordinadas al varón. Es una forma de esclavitud.
