Aurélien Tchouaméni pide perdón a los madridistas: "La frustración no puede excusarlo todo"

El francés Aurélien Tchouaméni reconoció que lo ocurrido en Valdebebas fue inaceptable, aceptó la multa de 500 mil euros y pidió disculpas públicas en una temporada que el Madrid quiere borrar cuanto antes

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Aurelién Tchouameni tiene su primer incidente de indisciplina en cuatro años que ha formado parte del Real Madrid.AFP

Hay temporadas que un club grande prefiere archivar sin saber de ellas de nuevo. Guardarlas en una carpeta sin título, en el cajón más profundo de la memoria institucional, y que forme parte del archivo muerto. La campaña 2025-2026 del Real Madrid ya tiene todos los ingredientes para convertirse en esa clase de temporada. Y Aurélien Tchouaméni eligió este viernes, con medio millón de euros menos en su cuenta bancaria, como el momento para decir en voz alta lo que ya todos sabían: que lo que pasó en Valdebebas no tenía defensa posible.

Tchouaméni no intentó matizar ni repartir culpas. Fue directo desde la primera línea:

Lo que sucedió esta semana en el entrenamiento es inaceptable, lo digo pensando en el ejemplo que se espera que demos a los jóvenes, ya sea en el futbol o en la escuela. No importa quién tenga razón o no, siempre deberíamos buscar la solución más calmada para resolver un conflicto".

El contexto que rodea esas palabras ya era público. El jueves 7 de mayo, una discusión entre Tchouaméni y Federico Valverde escaló hasta una pelea en el vestuario de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. El uruguayo resbaló durante el altercado, se golpeó la cabeza con una mesa y sufrió un traumatismo craneoencefálico que obligó a llevarlo a un hospital.

El Real Madrid abrió expedientes disciplinarios a ambos. Hoy, tras la comparecencia de los jugadores ante el instructor del expediente, el club cerró el proceso con una resolución sin precedentes recientes: una multa de 500 mil euros a cada jugador.

"Ya no es momento de averiguar quién hizo qué, quién dijo qué, o quién tenía razón o no. Reconozco la sanción del club y la acepto", señaló el mediocentro francés, y fue más lejos. Reflexionó que el daño más profundo no era económico sino institucional: "Lo siento sobre todo por la imagen que proyectamos del club. Sé que los aficionados, el personal, mis compañeros, la dirección, todos están profundamente decepcionados por la forma en que se ha desarrollado esta temporada. Pero la frustración no puede excusar todo".

Esa última frase tiene un peso que va más allá de la pelea. Tchouaméni nombra sin decirlo abiertamente el estado real del vestuario blanco: un equipo fracturado, sin títulos en el horizonte, con un entrenador, Álvaro Arbeloa, que llegó a mitad de temporada tras la salida de Xabi Alonso, y con figuras señaladas por falta de compromiso colectivo. La frustración, dijo el francés, es real y es compartida. Simplemente no justifica nada.

Para Tchouaméni, el episodio representa la primera mancha disciplinaria de sus cuatro años en el club, en los que había sido uno de los pocos elementos que se salvaba de las críticas en una temporada de caída libre. Para el Madrid como institución, la pelea, el expediente y el par de multas de medio millón son una postal más de una campaña que ya buscaba el olvido antes de este miércoles.

Seguimos siendo una familia, con desacuerdos de vez en cuando, pero siempre debemos poner nuestros objetivos por encima de todo. Me disculpé con el grupo, y también quiero extender mis disculpas a todos los madridistas", cerró Tchouaméni.

La familia, de momento, llega al Clásico del domingo con una brecha en la cabeza de Valverde, 500 mil euros menos por jugador, y con la opción de que el Barcelona canté el alirón como campeón de LaLiga frente a su cara. Así termina una semana para el olvido.