El Diablo se queda sin fuego: Querétaro vence a Toluca y le quita el invicto en la Liga MX
Toluca cayó 1-0 ante Querétaro en La Corregidora y dejó escapar su invicto en Liga MX, mostrando grietas antes de su duelo ante el Galaxy en Concachampions

Hay equipos que necesitan el descanso. Otros no. Al Toluca le cayó como un balde de agua fría que el fin pasado la Liga MX se detuviera. Los bicampeones del futbol mexicano dejaron escapar su invicto al caer 1-0 con el Querétaro en la corregidora.
Un contraataque por la banda izquierda del Querétaro dejó la mesa puesta para que Ali Ávila marca el único tanto del encuentro. Jesús Gallardo habilitó a todos, y tras un fallo increíble de Jhojan Julio, el ecuatoriano no fue egoísta, asistió a su compañero para mandar la pelota a las redes.
Toluca venía en ritmo, con esa inercia que no siempre se explica en la pizarra. Un equipo que se reconocía en la velocidad de sus transiciones, en la claridad de sus decisiones, en esa sensación de que el gol podía caer en cualquier momento. La Fecha FIFA apareció en medio de ese impulso y, al regreso, el equipo fue otro.
Se rompió el encanto
La visita a Querétaro parecía un trámite en el papel. No lo fue en la cancha. El partido se jugó a un ritmo contenido, como si ambos equipos hubieran acordado no romperlo. Toluca tuvo la pelota, pero no la intención. La movió de lado a lado, sin ese cambio de ritmo que desordena. Paulinho avisó con un cabezazo que pasó rozando el travesaño, luego volvió a intentarlo sin fortuna. Fueron destellos, no una constante.
Querétaro entendió el momento. No se expuso, no se aceleró. Esperó. Hay partidos que se ganan así, resistiendo hasta que el rival se desconecta.
Y Toluca, por lapsos, se desconectó.
El segundo tiempo no cambió demasiado. Un disparo alto de Nicolás Castro, algunas aproximaciones tibias y la sensación de que el empate era el destino natural del juego. Pero el futbol tiene esa vieja costumbre de castigar la rutina.
Jhojan Julio encontró la pelota a modo para marcar el tanto que rompió quinielas.
No hizo falta más.
Toluca reaccionó tarde, con más voluntad que ideas. Empujó, sí, pero sin la claridad que había mostrado semanas atrás. El partido se le fue diluyendo entre centros sin destino y decisiones apresuradas. Querétaro cerró el juego con oficio.
El invicto quedó atrás en una noche sin estruendo. Sin goleada, sin dominio rival, sin una explicación contundente. A veces basta con perder el ritmo.
El calendario no concede pausas largas. A media semana espera e Galaxy, un escenario distinto, con otra exigencia. Toluca llegará con la obligación de reencontrarse.