Con doblete de la Hormiga González, el Rebaño le arrebata el triunfo a los Pumas
Armando González se echó el equipo al hombro y con un doblete, rescató el empate para las Chivas cuando Pumas parecía tener los tres puntos en la bolsa.

La Hormiga fue el héroe de las Chivas. Cuando el partido parecía escaparse entre las manos, cuando la noche ya tenía tintes felinos, apareció Armando González para rescatar el empate 2-2 y convertir un tropiezo en resistencia.
Porque durante largos lapsos, el guion fue otro. Los Pumas habían entendido mejor el partido, eran compactos, pacientes y letales en los momentos clave. Todo nació desde lo más inesperado, un despeje de Keylor Navas que se transformó en ataque, en una cadena de decisiones rápidas que terminó con Uriel Antuna soltando un disparo imposible de detener. El gol acompañado de una disculpa, como si el pasado también jugara.
Y cuando Chivas quiso reaccionar, se topó con Navas. No una, sino dos veces en la misma jugada. Primero a la Hormiga y luego a Efraín Álvarez, ambos negados por reflejos que explican por qué hace semanas decidió quedarse en el equipo. Ese momento sostuvo a los Pumas y frustró a un estadio que empezaba a impacientarse.
Pero el futbol no siempre respeta inercias. Cuando el empate parecía más cercano, llegó el segundo golpe con un centro sin destino claro, un bote traicionero y José Castillo empujando el balón en su propia portería. Silencio y sorpresa, en un partido que parecía sentenciado.
Ahí cambió todo. Gabriel Milito movió el tablero, cargó el área, empujó a su equipo hacia adelante. Pumas retrocedió, eligió proteger y en esa decisión empezó a ceder terreno. El primer aviso se volvió en una anotación al minuto 70’, cuando la Hormiga con un cabezazo apareció para acercar a los suyos. No fue solo un tanto, fue el inicio de la creencia.
El cierre fue un pulso emocional. Chivas insistiendo, y los Pumas resistiendo, hasta que el partido encontró su momento decisivo en el agregado. Una falta de Duarte sobre el Piojo dentro del área. Un penalti de esos que pesan más por el contexto que por la ejecución. La pelota quedó en los pies de la Hormiga y no falló. El gol, significó su tanto 12, superando a João Pedro en la tabla de goleo.
El silbatazo final dejó más que un resultado. Chivas sostuvo su racha de 10 partidos sin perder en casa y se mantiene en la cima con 31 puntos. Pumas, en cambio, se fue con la sensación de haber tenido el partido y haberlo soltado.
Porque a veces no se trata de quién estuvo más cerca de ganar, sino de quién se niega a perder. Y ahí, la Hormiga marcó la historia para Chivas.