Del cielo europeo al abismo doméstico: Victoria del West Ham envía al Tottenham a zona de descenso
De levantar la Europa League a caer a zona roja en la Premier. Tottenham suma 13 partidos sin ganar y enfrenta una crisis deportiva y financiera

Hay temporadas que se recuerdan por los títulos. Otras, por la caída. El problema para el Tottenham Hotspur es que ambas narrativas hoy conviven en una misma línea temporal.
Hace apenas unos meses, el club levantaba la UEFA Europa League. Era una consagración que prometía estabilidad, prestigio y un punto de partida hacia algo mayor. El trofeo no sólo validaba un proyecto, también sugería continuidad. Sin embargo, el futbol rara vez respeta las inercias. Y en el caso del Tottenham, el impulso se transformó en caída libre.
Hoy, la imagen es otra. Fría. Incómoda. Inesperada. El equipo ocupa la posición 18 en la Premier League. Zona de descenso. Un territorio que no pisaba desde agosto de 2015.
De la euforia al vacío competitivo
El descenso a puestos rojos no llegó de golpe. Fue un proceso silencioso, casi imperceptible al inicio, pero devastador en su acumulación. 13 partidos sin ganar en liga explican más que cualquier análisis táctico. No es sólo una mala racha, es una pérdida de identidad competitiva.
El golpe más reciente no lo recibió en la cancha. Llegó desde otro estadio. La goleada del West Ham United sobre Wolverhampton reconfiguró la tabla y empujó al Tottenham hacia abajo. A veces, la crisis también se construye con resultados ajenos.
El West Ham derrotó el viernes al Wolverhampton Wanderers, otro equipo que lucha por la permanencia, por 4-0 y envió al Tottenham a la zona de descenso.
El equipo londinense quedó a dos puntos de la salvación. Una distancia corta en números, pero pesada en sensaciones. Porque el problema no es únicamente sumar, sino recordar cómo hacerlo. Un campeón sin inercia
Ganar un título europeo suele ser un punto de consolidación. En el Tottenham fue lo contrario. La Europa League funcionó como un techo en lugar de una base. Tras ese logro, la estructura deportiva comenzó a mostrar grietas.
El equipo perdió consistencia. Las victorias dejaron de ser hábito. Y lo más preocupante, la competitividad dejó de ser constante. La Premier no perdona esos vacíos.
La llegada de Roberto De Zerbi al banquillo. Un técnico con ideas claras, pero con un reto inmediato. No se trata de construir, sino de rescatar.
Grandes pérdidas económicas
Mientras el equipo se hunde en la clasificación, el club enfrenta otro frente igual de delicado. Las finanzas.
Las cuentas del periodo 2024-25 revelan pérdidas antes de impuestos de más de 120 millones de libras. Una cifra que, aunque matizada por factores contables, refleja una realidad estructural.
El Tottenham Hotspur Stadium, símbolo de modernidad y ambición, también representa una presión financiera significativa. A eso se suma un flujo de caja negativo sostenido durante años y una reducción drástica de liquidez. Apenas 20.4 millones disponibles. El nivel más bajo en una década.
El descenso no es todavía un hecho. Pero ya es una posibilidad real. Y en clubes de esta dimensión, la sola posibilidad ya representa una crisis.
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