El MVP de manos de su hermano: el momento que hizo único el bicampeonato de los Charros
Julián Ornelas fue nombrado MVP del bicampeonato de los Charros de Jalisco y recibió el trofeo de manos de su hermano Tirso, en una escena que resumió una historia familiar marcada por Grandes Ligas, permisos, lesiones y un sueño compartido.

El bicampeonato de los Charros de Jalisco dejó grandes imágenes, pero ninguna tan simbólica como la que se vivió durante la premiación de la Serie Final: Julián Ornelas, nombrado Jugador Más Valioso, recibió el trofeo de manos de su propio hermano, Tirso Ornelas.
Siempre soñamos con ser campeones juntos”, “compartir esto en una serie final” y “hacerlo con mi familia” fue, en palabras de Julián Ornelas, “de lo más bonito que me ha dado la vida”, al explicar lo que representó levantar el trofeo al lado de su hermano.
No fue un gesto planeado para la foto, ni un recurso protocolario. Fue el cierre perfecto de una historia familiar, que el beisbol ha llevado por diferentes caminos y que encontró su punto más alto en Jalisco.
Apenas el 19 de abril, Tirso Ornelas vivió uno de los momentos más importantes de su carrera al debutar en Grandes Ligas con los Padres de San Diego. Julián, entonces en plena temporada con los Diablos Rojos del México, pidió permiso para viajar a Houston y estar presente en ese debut. No dudó. Quería acompañar a su hermano en el instante más grande de su camino profesional.
Meses después, el beisbol le devolvió el gesto, el tiempo y la oportunidad.
Aunque ambos nacieron en Tijuana, la familia Ornelas encontró en Guadalajara un punto de reunión. La madre de ambos vive en la Perla Tapatía y el invierno pasado, un cambio llevó a Tirso de los Mayos de Navojoa a los Charros en la Liga Mexicana del Pacífico, lo que permitió, por primera vez en muchos años, que toda la familia coincidiera en una misma ciudad.
La temporada pasada fue el primer intento de compartir un campeonato juntos. No se pudo. Por recomendación de los Padres, Tirso no participó en los playoffs en los que Julián se coronó con Jalisco.
Este invierno parecía que la historia se repetiría. San Diego tampoco había dado permiso inicialmente y, cuando finalmente llegó, el roster ya estaba prácticamente definido. Una lesión del catcher Carlos Mendívil abrió el espacio que permitió la integración de Tirso al equipo en plena postemporada.
El resto fue destino.
Tras recibir el trofeo de Jugador Más Valioso, Julián Ornelas habló visiblemente conmovido por lo que representó el campeonato, no sólo desde lo deportivo.
“Volver a levantar el campeonato”, “defenderlo” y “saber que nadie te pudo ganar” fue, para Julián, “algo muy especial”. “Regalárselo a esta afición” fue parte central de su mensaje, antes de agradecer a sus compañeros, a su mamá y a su hermano.
La Serie Final fue dominante para los Charros, que barrieron a Culiacán y cerraron el título sin dejar margen de reacción. Julián fue el rostro del cierre perfecto y, además del MVP, sumó un logro poco común: cuatro campeonatos consecutivos, tras ser bicampeón con los Diablos Rojos del México y ahora repetir la hazaña con Jalisco.
La historia pudo haber sido distinta. Durante años, Tirso soñó con ser pitcher para enfrentar a su hermano en un diamante.
“Siempre habíamos dicho que nos íbamos a enfrentar”, “yo quería ser pitcher” y “soñábamos con campeonar juntos”, recordó Tirso Ornelas. Levantar el trofeo con su hermano y que además fuera el MVP fue, dijo, “algo que no se puede explicar”.
Julián coincidió desde otra perspectiva.
“Qué bueno que fuimos bateadores los dos”, “el cambio a Guadalajara” y “compartir esto con mi familia” fueron parte de uno de los momentos más importantes de su vida, en una Serie Final que quedará marcada para los Ornelas.
Después de consumar ese sueño, sus caminos volverán a separarse. Tirso regresará a su objetivo de consolidarse en Grandes Ligas, mientras Julián seguirá escribiendo su propia historia en el beisbol mexicano.
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