Canelo inicia el año contra el reloj: la FIB abre puerta a un cinturón y exige respuesta inmediata
El 2026 arranca vertiginoso para el boxeador mexicano quien tiene la opción de recuperar un cinturón de los que perdió con Crawford

El año apenas está por levantar el telón y Saúl “Canelo” Álvarez ya está bajo presión. No por un rival en el ring, sino por el calendario. La Federación Internacional de Boxeo (FIB) fijó el 3 de enero como fecha límite para que el mexicano defina si acepta una pelea mandatoria que le permitiría recuperar uno de los cinturones del peso supermedio, ahora vacante tras el retiro de Terence Crawford.
El movimiento sacude una división que parecía cerrada. La salida oficial de Crawford el 16 de diciembre, después de una racha perfecta de 42-0, liberó los cuatro títulos que había capturado en septiembre, cuando derrotó por decisión unánime a Canelo en el Allegiant Stadium. Aquella noche no sólo cambió el mapa del supermedio, también dejó cicatrices deportivas y físicas en el tapatío.
La FIB no tardó en actuar. Ordenó un combate entre sus dos mejores clasificados disponibles para coronar a un nuevo campeón. En la otra esquin aparece Osleys Iglesias, invicto con 14-0 y 13 nocauts, número uno del organismo. En la otra, Canelo, con récord de 63-3-2 y 39 nocauts, ubicado en el puesto tres, con una vacante en el 2. El mensaje fue confirmado públicamente por Camille Estephan, promotor del cubano, quien escribió que la FIB había dado luz verde a Iglesias vs Canelo.
Sin embargo, el papel no siempre coincide con la realidad del ring. Álvarez viene de una cirugía en el codo izquierdo, realizada a finales de octubre, una intervención que alteró cualquier plan inmediato. Antes del quirófano se hablaba de un regreso temprano, incluso en febrero. Hoy, ese escenario luce optimista. Mayo también parece lejano y el horizonte más realista apunta al segundo semestre, con septiembre como fecha natural por el fin de semana de la Independencia de México.
Una división abierta
Ese desfase convierte la orden de la FIB en un dilema. Iglesias representa una pelea de alto riesgo y baja recompensa para un boxeador que ha sido dos veces campeón indiscutido del supermedio y que, pese a la derrota, sigue como número 1 de la división en el ranking de The Ring. El cubano reforzó su reputación en septiembre al noquear en el octavo asalto a Vladimir Shishkin, una actuación que lo colocó en la conversación grande sin haber pasado aún por una taquilla de élite.
Canelo quería iniciar el año con la mira puesta en una revancha con Crawford, un combate que tenía lógica deportiva y comercial tras la caída de septiembre. El retiro del estadunidense cerró esa vía de inmediato y obligó a replantear el tablero. Lo que parecía una espera estratégica se transformó en una cuenta regresiva administrativa.
Si Álvarez decide no entrar en negociaciones, la FIB avanzará en su lista. Jaime Munguía aparece en el puesto cuatro, mientras que Callum Simpson figura en el cinco, aunque el inglés viene de ser detenido por Troy Williamson el 20 de diciembre, un dato que también condiciona el escenario. La maquinaria de los organismos no se detiene y el cinturón busca dueño, con o sin la mayor estrella del peso.
Para Canelo, el inicio de año no tiene tregua. Derrota reciente, lesión, un retiro inesperado que cambió los planes y ahora una orden mandatoria con fecha límite. El boxeo, otra vez, no espera. La respuesta que llegue el 3 de enero marcará no solo su agenda inmediata, sino la ruta para intentar volver a la cima del supermedio en una división que, de pronto, quedó sin rey.
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